Capítulo 9

1098 Words
BRYAN LOMBARDÍA Leí todas las cláusulas del contrato y la doctora León agregó una muy conveniente: la cláusula de no sentimientos, una en donde no podemos enamorarnos uno del otro. Es solo para jugar y disfrutar. También está especificado los lugares donde podemos vernos, como su departamento o el mío. También podremos vernos en cualquiera de los clubes b**m y en sitios en los que tengamos alguna fantasía o fetiche. Por supuesto, ambos siempre debemos estar de acuerdo con el lugar en donde se lleve a cabo cada encuentro. Me pareció genial ese contrato y lo firmé, pero aunque ya está dormido por mí, eso la doctora León no lo sabe. Por eso guardé el contrato y fui a tomar una buena ducha relajante para irme a descansar. Haré sufrir un poco a mi hermosa doctora León, puesto que ella pretendía que yo pasara toda la noche en mi auto únicamente para vengarse de mí, así que no pretendo hacerla feliz tan fácilmente. Ya a la mañana siguiente, desperté de muy buen humor, pero creo que la hermosa Dra. León no ha de tener el mismo humor que yo, porque me envió un mensaje preguntando si ya firmé el contrato. Mensaje que, por supuesto, ignoré. Aún no le daré la respuesta que ella busca, al contrario, la dejaré con la duda un poco más. Que sufra un poco para luego hacerla disfrutar aún más, jajaja. Como no es día de trabajo, me fui a entrenar y dejé mi celular en mi departamento. No quiero caer en la tentación de llamarla para decirle que sí acepto el trato y que la voy a hacer disfrutar tanto que aceptará ser mi sumisa y nada más, porque estoy seguro de que al finalizar este acuerdo de prueba, ella aceptará ser mi sumisa. Y lo voy a disfrutar muchísimo. Después de entrenar gran parte de la mañana, volví a mi departamento a tomar otra ducha. Debía ir a comprar algunas cosas para mi departamento y aproveché para ir a realizar algunos pagos, los cuales sí hago en línea, pero los realizo desde mi café favorito, con un capuchino y desde su servicio de internet, con mi tablet. Porque estoy ignorando los mensajes de Itzel. Porque sí iré a verla, pero luego. Después de realizar mis pagos y mis compras, volví a mi departamento para prepararme para ir a ver esa noche a Itzel. Sí, la hago sufrir un poco esperando mi respuesta, pero me muero por tenerla entre mis brazos y jugar un poco con ella. Así que, después de una cena ligera y una ducha, me arreglé para ir a ver a mi psicóloga favorita y la única que me ha agradado hasta ahora. Y no por su trabajo como psicóloga, sino por su espectacular cuerpo y su rostro, además de ese hermoso cabello lleno de ondas que me atraen al peligro. O sea, a ella. Porque esa mujer sí que es una fiera, pero yo sabré dominarla. Ya que al finalizar esta prueba, ella se convertirá en mi sumisa. Estoy seguro de eso. ITZEL LEÓN El imbécil del señor Lombardía ni siquiera me responde los mensajes. Supongo que se enojó por la forma en la que lo dejé en su auto. Pero el acuerdo que le entregué es muy beneficioso y así podremos obtener lo que queremos luego. Pero ese idiota ni siquiera me ha confirmado si lo va a firmar o no. Como no es día de trabajo, no podía ir a buscarlo a su oficina, y dónde vive no sé. Por esa razón debía esperar que fuera él quien me contactara. Pero tengo muy poca paciencia y le envié varios mensajes durante los días, pero a ninguno respondió. —Ese imbécil, ¿qué se cree? —pienso en voz alta mientras reviso todos los expedientes de mis pacientes para la próxima semana. Sin embargo, no logro concentrarme, ese idiota simplemente ignora mis mensajes. Ya a finales de la tarde, decidí relajarme en la tina. El señor Lombardía, tarde o temprano, va a llamar, lo sé. Únicamente debo ser paciente y dejar de darle tantas vueltas a ese asunto. Ese trato es más que perfecto y nadie en su sano juicio podría atreverse a rechazarlo. Aunque a veces dudo que ese hombre esté en su sano juicio. Pero espero que no tanto como para atreverse a rechazar ese trato. En la tina tomé algunas copas de vino para relajarme. Estaba más que relajada cuando escuché el timbre de mi departamento. Olvidé que había pedido comida china, así que ni tiempo de vestirme me dio. Salí del agua y cubrí mi cuerpo únicamente con una toalla de baño. Rápidamente busqué mi bolsa, saqué el dinero para pagar, y en cuanto abrí la puerta me quedé congelada al ver a ese hombre grande y fuerte frente a mí. —Dra. León, veo que está lista para jugar —Bryan Lombardía no me deja ni reaccionar. Entra a mi departamento cerrando la puerta tras él y arrastrándome con él al interior. —Hoy nos divertiremos mucho. Aquí está el contrato firmado —Bryan coloca el contrato sobre la mesa y, antes de darme cuenta, me arrebata lo único que cubría mi cuerpo desnudo: mi toalla de baño. —Iniciemos el juego —cuando Bryan se acercó a mí, creí que me besaría, pero con su lengua bajó hasta mi zona íntima y comenzó a hacer estragos en mí. —Bryan —pronuncié, tratando de mantener mi compostura. —Tranquila, la otra vez en tu oficina me quedé con ganas de probar tus jugos. Esta vez no será así —Bryan me lleva al sofá y sigue haciéndome disfrutar con su lengua. Luego deja entrar a sus dedos en el juego. —No te detengas, así me gusta —ese hombre me hacía perder la razón en un segundo. No podía creerlo. Mientras su lengua juega con el botón de todo mi placer, sus dedos entran y salen de mi interior haciéndome vibrar de placer. Cada movimiento suyo me hace estremecer y disfrutar. No pasó mucho tiempo cuando él ya me había hecho estallar de placer. —Esta noche recién comienza —Bryan, aprovechando mi estado de vulnerabilidad, se quita su corbata y ata mis manos con ella. —¿Qué haces? —indagué, tratando de controlar mi respiración. —Este juego recién comienza, Dra. León —me informa Bryan con una gran sonrisa en el rostro. Y con eso veo que el primero en ser dominante será él. Qué mala suerte la mía, yo quería ser quien lo sometiera a él primero.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD