Capítulo 4: Lo que se desea, quema

2204 Words
Tyler – POV El día había sido un desastre desde que abrí los ojos. Un cargamento que nunca llegó a Puerto Rico, números que no cuadraban en los libros y esa sensación amarga de haber perdido el control de mi propio negocio. Los hombres de confianza no sabían qué decirme, mi segundo al mando evitaba mi mirada, y la presión del cartel empezaba a apretar como una morsa. Acepté ir a la discoteca solo para apagar la cabeza un rato: música alta, luces que desorientan, alcohol que calla los pensamientos. Lo típico que siempre me había funcionado. Y entonces la vi. Cabello rojo como el fuego, cayendo sobre sus hombros con un brillo que parecía capturar toda la luz del lugar. Presencia firme, segura de sí misma aunque no hiciera nada especial. No estaba buscando atención, moviéndose con naturalidad entre la multitud, y aun así la tenía toda. No era solo bonita. Era… peligrosa. De esas mujeres que no saben el poder que tienen y por eso arrasan sin intentarlo. Bailé con Alice porque ella se me acercó primero, con esa sonrisa traviesa y esos movimientos que dejaban poco a la imaginación. Ella era fácil, directa, intensa. Demasiado intensa. Se movía contra mí como si quisiera marcar territorio, como si la noche fuera una competencia y ella tuviera que ganar a toda costa. Me dejé llevar porque estaba distraído, porque necesitaba pensar en algo más que el cargamento perdido… pero mi mente no estaba con ella. Estaba con la pelirroja. —Vamos a otro lugar a hablar —le dije a Alice, agarrándola del brazo con firmeza, ya molesto de verdad—. Aquí estás armando un espectáculo y la gente ya nos está mirando. —¿Hablar? —rió con ironía, moviendo su cabello rubio como si no pasara nada—. Relájate, Tyler. Disfruta que te estoy dando toda mi atención. Atención. Eso era justo lo que no quería de ella. No buscaba alguien que me adorara ciegamente, alguien que me viera como un premio a ganar. Yo quería a la otra… a la que miraba el mundo con esos ojos grises llenos de preguntas, a la que se reía sin necesidad de impresionar a nadie, a la que parecía capaz de entender lo que nadie más entendía de mí. April – POV La música golpeaba fuerte en el pecho, vibrando en los huesos, pero lo que realmente me descolocó fue verlos discutir en la barra. Alice no hablaba: atacaba. Con palabras cortantes, con gestos agresivos, con esa mirada de posesión que me hacía sentir mal. Tyler parecía cansado. Distante. Como si estuviera luchando contra algo que no podía controlar. Cuando ella se fue llorando hacia un rincón oscuro de la discoteca, alejándose de la pista de baile, mis pies se movieron por sí solos hacia ella. No porque quisiera meterme en sus cosas… sino porque era mi amiga, la que había estado ahí para mí cuando perdí a mis padres, la que me ayudó a sacarme las materias difíciles de la universidad. No podía dejarla así. —¿Qué te pasa ahora, Alice? —pregunté, cruzándome de brazos, intentando que mi voz sonara firme aunque dentro me sintiera como una bola de nervios. Ella se giró hacia mí con los ojos rojos, pero llenos de rabia, no de tristeza. El maquillaje se le había corrido por las mejillas, pero su expresión era dura como piedra. —¿De verdad me lo preguntas con esa cara de inocente? —escupió, con veneno en cada palabra—. Te lo estás robando en mi cara, justo delante de mis ojos, y todavía vienes a hacerte la buena, la amiga fiel. ¡Qué hipócrita eres! —No me estoy robando nada —respondí, tensa, sintiendo cómo el calor subía a mis mejillas—. Él estaba contigo. Tú fuiste la que bailó con él, tú fuiste la que se fue con él anoche. Yo no he hecho nada más que estar aquí. —¡Porque yo lo busqué! —gritó, atravesándome con la mirada—. Porque yo lo quise desde el principio, porque yo me esforcé por llamar su atención. Pero claro… llega la pelirroja perfecta, la niña buena que vive con su abuela, la estudiante modelo, y se le olvida todo lo que pasó entre nosotros. Siempre es lo mismo. —No soy perfecta —repliqué, sintiendo cómo sus palabras me cortaban como cuchillos—. Y no es mi culpa si él no te elige. No puedo controlar lo que siente nadie más que yo misma. Silencio. Duro. Cortante. Tan pesado que parecía poder tocarlo. —Siempre te eligen a ti, April —dijo entonces, con una voz baja y rota—. A mí me ven como un juguete divertido, algo temporal. Pero a ti… a ti te ven como algo serio, algo valioso. Y luego finges que no sabes por qué, que no entiendes qué tienes que las demás no. ¡Es insoportable! Eso dolió. Porque algo de verdad tenía. Había visto cómo los chicos que a Alice les gustaban terminaban por fijarse en mí, sin que yo hiciera nada para ello. Había sentido su ira antes, su frustración callada. Pero nunca había sido así… nunca había sido tan directo, tan cruel. Tyler – POV Alice estaba fuera de control. Había seguido a April hasta el rincón y la vi peleándose como dos gatas por un trozo de comida, y ya no tenía fuerzas para seguir con el espectáculo. Me acerqué a ellas con paso firme, agarrando a Alice del hombro antes de que pudiera decir algo más. —Basta, Alice —le dije, con la voz seca y seria—. No armes un drama donde no lo hay. Estamos aquí para pasarla bien, no para destruir lo poco que queda de esta noche. —Claro que lo hay, Tyler —me encaró, con las lágrimas corriendo por las mejillas pero la mandíbula apretada de ira—. Te metiste con mi mejor amiga. Me traicionaste. —Eso no es verdad —respondí, sin dejarme llevar por su ira—. Nunca fui tuyo, nunca te prometí nada. Y si sigues así, con esta actitud de posesión, no pienso hacerme cargo de lo que pase después. Ya tienes suficiente con tus padres y sus problemas, no necesitas meterte en los míos. Esa frase fue como echarle gasolina a un fuego. —Eres igual que todos —gritó, soltándose de mi mano con fuerza—. Prometes cosas bonitas, haces sentir a la gente especial y luego miras a otra cuando se te hace aburrido. ¡No vales nada! —No prometí nada —le dije, cansado de la conversación, de la situación, de todo—. Nunca te dije que eras la única, nunca te dije que quería algo serio. Tú te inventaste todo eso por tu cuenta. Eso fue suficiente. Me empujó con el hombro con toda su fuerza, haciéndome dar un paso atrás, y se fue corriendo hacia la salida, llorando, furiosa, rota… y peligrosa. La vi desaparecer entre la multitud, y su espalda temblorosa me dejó una sensación amarga en el estómago. Sabía que esto no terminaría ahí. La noche se había torcido completamente. April – POV Tyler se acercó a mí después de que Alice se fuera, y su mirada no era la misma que antes. Ya no había esa intensidad llena de deseo… ahora había culpa, preocupación, una tristeza que no esperaba ver en él. —¿Tú y Alice están bien? —pregunté, aunque sabía perfectamente cuál era la respuesta. Mi voz salió más débil de lo que esperaba. —No —admitió, pasándose una mano por el cabello oscuro, dejándolo más desordenado de lo normal—. Y no voy a mentirte: nada de esto iba a pasar así. Nunca quise hacerle daño, pero tampoco puedo fingir que no siento nada por ti. —Entonces explícame —dije, mirándolo a los ojos, necesitando saber la verdad aunque me doliera—. Porque ella está destrozada, Tyler. Nos hemos conocido desde la secundaria, hemos pasado por todo juntas. No puedo perderla. —Ella quiere poseerme —respondió, con sinceridad en su voz—. Quiere que sea suyo, que haga lo que ella dice, que sea el chico perfecto para su vida perfecta. Y yo… solo quería conocerte a ti. Desde el primer momento en que te vi, supe que eras diferente. Que no me verías como un premio o un juguete. Que me verías como soy. Mi pecho se cerró, sintiendo cómo el corazón se contraía con dolor. Todo era más complicado de lo que había imaginado. —Eso no es justo —susurré, mirando hacia la salida por donde se había ido Alice—. Para ninguno de los tres. —No me engañes, April —dijo, acercándose un poco más, hasta que podía sentir su calor a mi lado—. Tú también lo sentiste. Esa conexión entre nosotros. No puedes negarlo. Y maldita sea… sí. Había sentido cómo el mundo se detenía cuando nuestras miradas se cruzaban, cómo su toque había dejado una marca en mi piel, cómo simplemente estar cerca suyo me hacía sentir viva de una forma que nunca antes había experimentado. No podía negarlo, aunque quisiera. Tyler – POV Ya no había marcha atrás. Alice se había ido, la discoteca seguía vibrando a nuestros espaldas, y April estaba ahí frente a mí, con su cabello rojo desordenado por el viento y sus ojos grises llenos de dudas. Tenía que decirle la verdad, aunque eso significara perderla para siempre. —Este viaje no lo planeé por ella —confesé, sin poder apartar la mirada de la suya—. Cuando ella me pidió que la invitara a ti y a Vanessa, dije que sí porque quería verte de nuevo. Desde que llegaste a la villa, todo cambió. No me gusta Alice, April. Nunca me gustó como a ti. Me gustas tú. A ti. —¿Te escuchas? —respondió April, incrédula, pasándose una mano por el cabello como si así pudiera ordenar sus pensamientos—. ¿Sabes el desastre que estás provocando? Mi amiga está destrozada, tu negocio tiene problemas que ni siquiera me cuentas, y ahora quieres empezar algo que solo va a traer dolor a todos? —Sí —dije, con toda la firmeza que me quedaba—. Y aun así no puedo parar. No puedo evitar pensar en ti, en cómo sería despertarme cada mañana y verte a mi lado, en cómo sería construir algo contigo. Sé que es un desastre, sé que es el peor momento posible, pero no puedo fingir que no siento esto. April – POV La arena estaba fría bajo mis pies cuando salimos a la playa, alejándonos del ruido de la discoteca. El mar rugía suave contra la orilla, con olas que se rompían en la oscuridad como serpientes de luz blanca, como si supiera que algo se estaba rompiendo entre nosotros, entre Alice y yo, entre todos. —Esto es un error —dije, mirando al horizonte donde el cielo se unía al mar en una línea negra—. Un error enorme. Pero también es real. Lo que siento por ti… es más real que cualquier cosa que haya sentido en mi vida. —Lo real siempre da miedo —respondió él, acercándose hasta que nuestras manos casi tocaban—. Pero también es lo único que vale la pena luchar por ello. Lo miré a los ojos, viendo en ellos la misma lucha que sentía en mi interior: el deseo de estar juntos contra el miedo a destruir todo lo que queríamos. —Alice es mi amiga —dije, con la voz rota—. Y esto… puede destruirlo todo. Nuestra amistad, nuestras vidas, todo. —O puede decir la verdad —replicó, tomando mi mano entre las suyas, sintiéndose cálida y fuerte—. Ya estamos en el caos, April. Ya no hay vuelta atrás. Lo único que podemos hacer es decidir si queremos navegarlo juntos o solos. Lo pensé unos segundos, sintiendo su mano en la mía, sintiendo el aroma del mar en el aire, sintiendo cómo mi corazón batía tan fuerte que creí que se saldría de mi pecho. Luego levanté la mirada hacia él y asentí. —No prometas cosas que no puedas sostener, Tyler Blázquez —dije, con una sonrisa triste pero segura—. No prometas forever ni felicidad eterna. No puedo creer en eso. —No prometo perfección —dijo, acercándose hasta que sus labios casi tocaban los míos—. Prometo no mentirte. Prometo ser honesto contigo, pase lo que pase. Prometo luchar por ti, por nosotros. Eso es todo lo que puedo darte. Y eso… eso fue suficiente para cruzar la línea. Me acerqué y lo besé, sintiendo cómo sus labios se unían a los míos con una pasión que quemaba todo a su paso. El beso era profundo, lleno de promesas y miedos, de deseos y consecuencias. No fue suave ni romántico como en las películas. Fue real. Intenso. Destructivo. Esa noche no fue el inicio de una historia bonita. Fue el inicio de una historia honesta. Y las honestas siempre duelen primero.
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