Círculo Polar Ártico #1

1160 Words
—Nuestro clima en Tromso Noruega era bastante frio y casi nunca podíamos ver el sol, siempre nevaba o llovía asi que nuestros días siempre estaban nublados. Yo siempre me encargaba de la limpieza del hostal por la mañanas y atender huéspedes por la tarde. Mientras mi madre se encargaba de las compras, los animales y la cocina, pero ahora contaba con una ayudante la señora Hanna Kovacs, con quien había desarrollado una bonita amistad. —Mira Janice estos huevos no quieren cooperar… —Jajaja Hanna solo debes mover el sartén mientras los bates jajajaja, déjame mostrarte como se hace. Ellas la pasaban muy bien juntas mientras el señor Fárrago Kovacs salía de cacería con sus hijos, ellos siempre llegaban con alces, cerdos y muchos peces. Asegurando nuestro alimento para varias semanas, siempre nos sentábamos todos juntos a la mesa y comíamos mientras ellos nos contaban las anécdotas de sus viajes. Abel trasladaba trozos de vegetales de su plato al mio, me sonreía mientras yo los ingresaba en mi boca, no había duda de que era muy generoso, él siempre me entregaba las legumbres más grandes. Pero yo seguía intrigada con los aires de misterio de Adam quien me miraba de reojo de pies a cabeza y a veces pescaba a ambos observando mis prominentes senos. Yo estaba por cumplir mis veinte años y mi madre me prepararía una tarta de bayas, el señor Fárrago había prometido carne de ballena para esa noche asi que él y sus hijos desaparecieron por tres días. Algo que no era extraño ya que a veces la familia completa desaparecía y con ellos varios de los aldeanos también. Llego la noche de mi cumpleaños y la cena estaba servida, yo había invitado algunas de mis vecinas con las que me llevaba muy bien y como era de esperarse todas se interesaron en los chicos. Abel quien era el más carismático las abrazaba y ellas lo rodeaban mientras él contaba sus historias de cacería. Pero Adam se mantenía en la penumbra alejado de la acumulación de gente, solo y bebiendo del licor que habían fabricado nuestras madres. Tome valor y por primera vez decidí entablar una larga conversación con él. —Adam ¿Por qué no te acercas al grupo? Todos la estamos pasando bien, tu hermano es tan divertido que es el alma de la fiesta. —Si veniste para hablarme de Abel no debiste acercarte a mí, regresa allá y pásala bien con tus invitadas. —¿Por qué eres asi? Todos estamos disfrutando Adam ¿Qué tiene de malo? Yo me sentia tan ofendida pero ese rechazo había marcado el inicio de todo. Adam me miro con aires de grandeza y solo menciono… —Isabel yo estoy muy mayor para disfrutar al lado de un chico de diez y siete años. Eso era algo que yo no tenía idea… sus edades… asi que aproveche y seguí con la plática. —Yo cumplí veinte, pero no se tu edad asi que te pido perdón si te hice sentir presionado. Él se sonrió de lado y después de suspirar profundamente menciono… —Mi edad no es importante, pero si debes saber que soy mayor que tú. Te llevaría algo asi como unos ocho años. —¡Chicos vengan a cantar!! Mi madre nos llamaba porque me iban a cantar el feliz cumpleaños... entonces le pregunte… —¿Vienes? Y le extendí mi mano. Adam me miro profundamente y sentí en mi mente como sus ojos me transportaban a sus brazos, me imagine abrazada por él, por Adam. Entonces el tomo mi mano y yo volví a la realidad, sacudí mi cabeza y caminamos para acercarnos a la mesa… todos me cantaban y después yo sople las velas, Adam se me acerco y me dijo casi al oído… —Pide un deseo Isabel… porque yo me asegurare de que se cumpla. Mi piel se erizo y sin pensarlos dos veces cerré mis ojos y lo dije en voz baja… —Adam quiero que seas el primero. Lo mire de reojo y él se sonrió de lado. Después se regresó a su rincón y yo me quede sirviendo los pedazos de la tarta. La reunión fue bastante amena, cuando termino tome mi abrigo para ir afuera y despedirme de mis amigas. Quienes no querían soltar los brazos de Abel, todos estábamos un poco embriagados asi que todo nos causaba risa. —Adiós chicas gracias jajajaja por venir jajaja. —Adiós muñecas vuelvan cuando quieran jajajaja, Abel derrochaba coquetería y las chicas lo jalaban de los brazos jajajaja. —Ven conmigo Abel. —No Abel vente conmigo. —Ignóralas Abel, acompáñame a mi jajajaja. —No puedo señoritas porque aún tengo que felicitar a la cumpleañera jajajaja. —¡Ay no!!… la felicitas otro día jajaja. —Vamos Abel, puedes estar con las tres… ellas seguían insistiendo, pero Abel me abrazo los hombros y decidió quedarse. Entonces ellas se alejaban un poco tristes. —Abel puedes seguir la juerga con ellas si quieres, le comente con una ligera sonrisa. —Imposible Isabel, no te puedo dejar sola en tu cumpleaños. —Ella no está sola. Una voz ronca salía de la oscuridad, sentí un escalofrío y note algo realmente raro, porque note como unos ojos rojos brillaban en la penumbra… —Adam hermano ¿Ya ratos estas ahí? —¿Adam? ¿Eres tú? ‹‹ ¿En qué momento había salido al patio? ›› —Si Abel debes entrar ahora mismo. Después se dijeron algo en su idioma y el chico afirmo con la cabeza y ambos caminamos, dirigiéndonos a la puerta, pero Adam me tomo del brazo y jalo de mí. El pego mi espalda a la pared y se me puso justo en frente… la puerta se cerró de golpe y cuando gire la cabeza, sentí sus labios sobre los míos. Sentia como sus manos acariciaban cada centímetro de mi cuerpo y su boca se pasaban a mi cuello, mi respiración era entre cortada y ni siquiera podía hablar… sentia como sus besos recorrían mi pecho y el amasaba mis senos, pero justo cuando iba a besarlos escuchamos la voz de mi madre… —¡Chicos la ventisca está por comenzar!! deben entrar. Ella tenía razón nuestras tierras formaban parte del círculo polar ártico y en esas fechas las ventiscas de nieve eran casi a diario. —Entremos Adam, es peligroso estar aquí. El acaricio mi rostro y enredo su dedo en uno de mis risos que se había salido de mi abrigo. —Está bien, pero esto aún no ha terminado. Después de dicho eso Adam me miraba con notoria ansiedad, pero me abrió la puerta para dejarme entrar primero. Mi madre ya estaba limpiando asi que me fui a ayudarle. Todos se fueron a sus habitaciones mientras yo tomaba la escoba para barrer, pero todo me daba risa y yo tocaba mis labios, ya estaba completamente distraída o mejor dicho ilusionada.
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