13 | ¿Es por ella?

2519 Words
Amos Observo a Everly alejarse de mí y debo luchar contra el impulso de ir tras ella, de borrar de mi cabeza esa mirada vacía que me dió y decirle la verdad. Decirle que me tiene en la palma de su mano y hacer lo necesario para convencerla de que no es un mero capricho, ni un maldito juego. Porque hay algo más que debo hacer, algo que tendría que haber hecho hace tiempo y podría llevarme a arruinarlo todo. Everly no se mostró molesta, no me dió comentarios mordaces, ni me pidió que me alejara, al contrario, sé que hay algo más. Lo ví en su mirada, algo está cambiando. Y no puedo permitir que un maldito error convierta eso que ella me da… en nada, en indiferencia, en un vacío. —¿Puedo saber de qué hablabas con la empleada? —Su voz es suave pero su tono envuelve cierto desprecio al pronunciar la última palabra. —¿Qué haces aquí, Dominique? Su presencia no me gusta, no me suele agradar la presencia de nadie en realidad, mucho menos en esta casa salvo por Everly y Bernard. Pero en el fondo sabía que en algún momento vendría, se supone que tendría que haber terminado con esto antes pero soy un imbécil que lo dejó pasar. —Hace días que no nos vemos, no respondes a mis llamadas ni a mis mensajes, así que decidí venir a verte —Acaricia mi pecho—. Te extraño, cariño. —No me llames así —Tomo sus muñecas apartándola de mí. —¿Por qué estás molesto? Estaba pensando en ir a cenar, quizás así… —No voy a ir —la interrumpo. —Mi padre nos invitó —suelta de pronto. Finge que no sabe lo que hace, pero la mención de su padre es solo una forma de manipulación y me molesta el que quiera tomarme por un idiota que cederá ante eso. Como si su padre tuviera alguna clase de poder para usarme como marioneta—. Quiere que vayamos con tus padres a cenar al nuevo restaurante que inaugurará. Hablé con tu madre, dijo que te encantaría la idea… Mi mandíbula se tensa. Lo que faltaba. —Mi madre no tiene idea la clase de cosas que me gustan a mí, Dominique —pronuncio con voz gélida. Mi madre tiene una lista de intereses y sé perfectamente que no me encuentro allí. Entre ellos está el dinero, las joyas, ciertas cosas materiales que mi padre le proporciona y, por supuesto, Aaron. El niño de mamá. El orgullo de papá. Y me da jodidamente igual. Pero que no quiera hacer un papel de buena madre frente a los demás fingiendo que me conoce cuando no es así. Incluso sabiendo perfectamente que preferiría nadar en un mar con tiburones que ir a cenar con el padre de Dominique. Y el mío. Aunque es casi lo mismo, son hombres con instinto animal, buscando una gota de sangre listos para atacar. Dominique se cruza de brazos, —¿Por qué hablas así, Amos? —Porque estoy cansado de esto, Dominique —suelto de una vez por todas—. No voy a continuar con esto. Su ceño se frunce. —¿De qué hablas? —me observa con cierto temor en sus iris verdes, pero ella sabe perfectamente a qué me refiero. —Se terminó. Su boca se abre y me mira incrédula. —¿Qué? —niega confundida—. No puedes hacer eso. —Estoy haciéndolo justo ahora. —Cariño… —Intenta acariciar mi rostro pero me alejo, intento irme pero me toma del brazo—. Amos, por favor, escúchame. Estamos comprometidos, no puedes hacerme esto. —Estábamos comprometidos —la corrijo—. Por un trato entre tu padre y el mío. No sé qué me pasó por la cabeza cuando acepté esto, pero se terminó. Continúo con mi camino. —¿Es por ella, verdad? —Me detengo— ¿Estás rompiendo el compromiso por esa maldita empleada, cierto? Me vuelvo hacia ella y le doy una mirada gélida, —Cuida tus palabras cuando vayas a referirte a ella, Dominique. Noto la rabia ardiendo en su mirada pero también cierta desesperación, —¿Qué dirán nuestros padres cuando lo sepan, ah? ¿Pensaste en eso? Me encojo de hombros, —Puedes encargarte de darles la noticia tú misma, me da igual. —Esto no va a terminarse así de simple, Amos. Mi mirada se estrecha sobre ella. —¿Estás amenazandome, Dominique? Su expresión de enojo se suaviza y su mirada se vuelve vulnerable. Puede hacerle esos ojos a su padre cuando tiene un nuevo capricho que desea cumplir, pero conmigo no va a funcionar. Lo dicho, dicho está y no voy a retroceder en mi decisión. Hice las cosas mal desde un inicio al no alejarme de Dominique, cometí un error y seguramente pagaré por eso, pero aún estoy a tiempo para hacer las cosas bien y una de esas es hacer que Everly deje de creer que Dominique es mi novia, que me gusta o que tengo sentimientos por ella siquiera. El padre de Dominique y el mío nos comprometieron por asuntos de negocios entre familias hace un tiempo. Dominique siempre demostró sentirse atraída por mí, más nunca le mostré reciprocidad. Por eso, cuando esto surgió, no me extrañó que mi padre me escogiera a mí para comprometerme en lugar de a Aaron. Y yo como un imbécil acepté, pero porque no tenía de otra. Mi padre es manipulador por naturaleza, un hombre al que nadie le dice que no, mucho menos su hijo menos favorito, la oveja negra de la familia. Y ahí estaba yo, aceptando solo para complacerlo. Que mal por ellos, tengo otras prioridades ahora mismo. Una de ellas es hacer lo necesario para que Everly confíe en mí. Nada ni nadie puede alejarme de ella ahora. —Amos, por favor… —me suplica— Olvídate del trato. Sabes que siempre me gustaste. Suspiro. —Lamento no corresponderte, Dominique. Eres una chica inteligente y hermosa, puedes conseguirte a alguien que sepa valorar eso —digo con sinceridad—. Pero no voy a formar parte de una mentira solo para que seas felíz porque papi te cumple todos tus caprichos. Ella me mira sin saber qué decir pero no hay nada que me haga retroceder ahora. —Ni seré el peón en los negocios del mío —finalizo, alejándome de ella. Yendo tras Everly. ━━━━━━━━━━━━━━━━ Everly Doy una vuelta en la cama, abrazando mi almohada y mi mirada se centra en algún punto en la pared frente a mí. No puedo dormir. No puedo dejar de pensar en Amos. Todo se siente diferente, me siento extraña. No puedo estar en mi habitación sin recordar lo que ocurrió anoche. Ni cerrar mis ojos sin pensar en esta tarde. Soy una estúpida, ¿qué esperaba que me dijera? Quizás la aparición de Dominique en ese preciso instante fué algo bueno, quizás me evitó una dolorosa verdad… o una dulce mentira. Que no sería más que eso, una mentira. Cierro mis ojos y suspiro. Maldito seas, Amos Emerson. Se me hace escuchar un sonido y luego puedo sentir como la cama se hunde a mi lado, lo que me hace girar de golpe, encontrándome a Amos. Por un segundo creo estar imaginandolo pero no, él está aquí. —Amos, ¿cómo…? —me interrumpe, besándome. No correspondo el gesto, pero me quita cualquier intención de protestar. —Terminé con Dominique —confiesa cuando nos separamos. Pestañeo varias veces con lentitud, creyendo que quizás escuché mal, pero parece que habla en serio. —¿Qué? —Terminé con Dominique —repite acariciando mi mejilla—. ¿Quieres saber por qué? Paso saliva. Sí. —No —miento, desviando la mirada a su boca. Error. Me da una sonrisa incrédula, —¿No? Acomoda un mechón de cabello tras mi oreja pero aparto su mano de mi rostro. —No quiero más mentiras, Amos. Su expresión se vuelve seria. —No estoy mintiendo, Everly —me da una mirada sincera—. Terminé con ella y no sé por qué no lo hice antes, fuí un idiota. Quizás así las cosas serían diferentes. Suspiro, —¿Qué buscas diciéndome esto, Amos? —Una oportunidad —confiesa y es algo que no me esperaba—. Para hacer las cosas bien y mostrarte que nunca fuiste un juego para mí. Mis labios se entreabren sintiendo como si necesitara más aire. ¿Acaba de decir lo que creo que acaba de decir? —No puedo sacarte de mi cabeza, Everly. No sé qué es, pero cada vez que regreso a la mansión solo pienso en dónde estarás y de forma inconsciente termino buscándote, queriendo más de tí. Quiero de tus miradas retadoras y que me digas que me detestas para luego besarme y dejarme pasar la noche contigo —deja un casto beso sobre mis labios y luego susurra sobre mi boca—: Quiero todo de tí, Everly. Sus palabras ponen mi corazón a latir como loco, siento como si algo nublara mi razón y lo único de lo que soy consciente es de la agradable sensación de un hormigueo en mi vientre, en mi pecho, bajo mi piel. No puedo seguir intentando negarme a mí misma la sinceridad que percibo en sus palabras y en su mirada, pone en jaque a la parte de mí que quiere creerle y a la que aún duda de sus intenciones. Pero le dí todo lo que podría haber querido, ¿entonces por qué terminar con Dominique? ¿por qué buscarme y decirme todo esto? Siento como si estuviera desentrañando y esclareciendo esas incógnitas que rondaban por mi mente, y quizás este sea el momento para saber la verdad. Quizás sea el momento de dejar de resistirme a algo inevitable… aunque en el fondo siento que hace rato dejé de hacerlo. —¿Entonces por qué eras así al principio? —suelto la primera pregunta que se me viene a la mente. Él me mira un momento, luciendo pensativo, antes de hablar. —Cuando llegaste a la mansión, desde la primera vez que te ví, sentí cómo si algo se sacudiera en mi pecho, me quitaste el aliento y no podía dejar de mirarte. Me encontraba a mi mismo atrapado en la forma en cómo tus ojos cafés se iluminaban cuando sonreías, siempre siendo amable con todos. Y nunca en mi vida había querido nada que otra persona tuviera, mucho menos con la intensidad con la que quería que también fueras así conmigo. Y tú nunca eras así conmigo. No entendía por qué y eso me molestaba. Pero sobre todo verte con Aaron, eso… me ponía jodidamente celoso. Y no soy bueno lidiando con eso. Cuando te ví besándote con él sentí que iba a enloquecer. Sentirme así no tenía ningún sentido y no podía entender qué me ocurría, estaba molesto conmigo mismo. Eso me llevó a comportarme como un imbécil. No estoy justificandome, es solo para que entiendas el por qué de mis estupideces y en verdad lamento eso. Evidentemente no salió cómo quería porque en cuanto tuve tu atención, así fueran comentarios mordaces y miradas retadoras, supe que ya no iba a poder dejarte ir. Sus palabras son suficientes para enterrarse en lo más profundo de mi pecho y volver cenizas cualquier duda o miedo que aún permaneciera latente en mi mente o en mis sentimientos. Una pequeña sonrisa curva mis labios, —Tienes una forma muy extraña de intentar conquistar chicas. La expresión seria y expectante de Amos se suaviza, como si se hubiera quitado un peso de encima. —No chicas, Everly —me corrige—. Solo tú. Deja otro beso sobre mis labios y muero por volver a probar su boca. —No te pido que me creas, sino que me des la oportunidad de hacer esto bien —murmura a centímetros de mi boca. Tenerlo así de cerca, con mi corazón enloquecido y mis sentidos alterados, no me permiten pensar con claridad. Así que simplemente me dejo llevar por mis deseos más profundos y lo beso. Sus labios suaves acarician los míos lentamente mientras sus manos ahuecan mis mejillas, y mi cuerpo responde en seguida sintiendo un cosquilleo en mi nuca que desciende por toda mi columna. —¿Eso es un sí? Muerdo mi labio inferior, conteniendo una sonrisa. —Tal vez. Pero si llegas a intentar arruinarme de alguna forma, Amos Emerson, voy a enterrarte vivo —intento sonar seria pero ni siquiera puedo controlar del todo mi tono de voz con la emoción que crece en mi interior. Los labios de Amos se curvan lentamente en la sonrisa más genuina y encantadora que nunca antes lo ví hacerlo, y termina robándome una sonrisa también. Santo Dios, ¿puede ser que me sienta tan jodidamente emocionada? Amos vuelve a besarme y voy recostandome mientras se posiciona sobre mí, pero lo detengo. —Necesito dormir, debo despertarme temprano —digo, aunque muy a mi pesar. Amos deja un beso en mi cuello, —¿Puedo quedarme? —No lo sé… —finjo estar indecisa. —Si me echas ahora me quedaré a dormir en el corredor. Arqueo una de mis cejas, —¿Ahora intentas manipularme? —Everly… —murmura, hundiendo su rostro en mi cuello—... por favor. Me mira y no hay forma en que vaya a decirle que no. —Puedes quedarte —accedo y sonríe satisfecho— pero mantén tus manos quietas. —Creí que te gustaba cuando yo… Mis ojos se abren de más, —Amos. Su sonrisa se ensancha. —Mantendré mis manos quietas, está bien. Se quita los zapatos y la ropa, quedando solo en ropa interior y en verdad siento que lo hace a propósito. De pronto me veo considerando la idea de llegar unas horas más tarde a la universidad. Amos se acomoda a mi lado y me abraza por la cintura pegando mi espalda a su pecho, puedo sentir su respiración lenta y las caricias de su pulgar en mi vientre. —Será mejor que estés a mi lado cuando despierte, Everly —murmura y una inevitable sonrisa fugaz tira de mis labios. La sensación que atraviesa mi cuerpo es distinta a cómo me sentía antes. Me cuesta creer que esto verdaderamente acaba de pasar, es como un sueño del que no quiero despertar. Decidir darle una oportunidad para hacer las cosas de forma diferente me emociona, me provoca un cosquilleo en el vientre. Solo espero no estar equivocándome, aunque incluso si existiera la más mínima posibilidad… no creo que hubiera podido decirle que no luego de escuchar su confesión. Era lo único que necesitaba para finalmente dejar de resistirme a mí misma, mi motivo para arriesgarme y fué incluso mejor de lo que podría haber imaginado. No creo que haya nada en el mundo que pueda evitar que lo que sea que esté sintiendo por Amos se detenga… y tampoco creo querer que lo haga.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD