12 | ¿Acaso estás evitándome?

1307 Words
Everly Por la mañana me encuentro inmersa en un sueño profundo, o al menos así es hasta que la melodía de mi móvil resuena por la habitación y debo apagar la alarma. Literal y simbólicamente me despierto de un sueño. Amos aún está aquí. Lo observo dormir plácidamente a mi lado. Su naríz recta, sus labios suaves, su piel impoluta y su cabello azabache revuelto, sus espesas pestañas y sus perfectas cejas oscuras. Es tan atractivo que duele. Se ve tan tranquilo que me provoca hasta ganas de recostarme nuevamente a su lado, ignorar el resto del mundo y dormir entre sus brazos. Pero no puedo. Me gusta Amos, eso es un hecho. Y aunque no sé a qué nivel, sé que aún puedo detenerlo, evitar que se convierta en algo más antes de que sea tarde. Por eso debo alejarme, hay mil motivos por los cuáles hacerlo. Y el principal es terminar esto antes de que él termine conmigo. Aunque me aseguró que no está jugando conmigo, aún hay una parte de mí que no se siente segura. Y no quiero pedirle que me demuestre lo contrario, no quiero que sepa que comienza a afectarme a otros niveles. Salgo de la cama intentando no despertarlo, me ducho y los recuerdos de la noche anterior enrojecen mis mejillas. Su manos sobre mí, su boca probandome en más de un sentido, el deseo. Pero también la forma en que me miraba, en que me tocaba, los gestos suaves que tuvo después… Salgo de la ducha y me cambio, cuando salgo del clóset cambiada para ir a la universidad, él continúa durmiendo. No me molesto en despertarlo, dejo la copia de mi llave donde pueda verlo y cierro con mi otra llave cuando salgo, en caso de que alguien quiera entrar. Durante mis clases me veo inmersa en mis pensamientos. Si sé que debo alejarme, ¿por qué sigo considerando o no considerando la idea de creerle? Es un riesgo muy grande, porque nunca me sentí así por nadie y sé que esto podría ser solo la punta del iceberg si no me detengo. Porque si al final termina lastimandome tendré que ver su cara en cada maldita habitación a la que vaya. O peor, verlo con Dominique. Porque él aún sigue con ella. Porque él no va a dejarla. No por mí. Y es ahí donde todo esto termina, donde la verdad me golpea y, aunque quiera algo, sé que nunca será posible. Nuestra vidas deben seguir cómo estaban, de algún modo volver cenizas lo que comienza a crecer en mi pecho y fingir que nada de esto pasó para no salir herida. O peor, humillada. ━━━━━━━━━━━━━━━━ Cuando regreso de la universidad él ya no está en mi habitación. Me cambio al uniforme del servicio y me distraigo con mis tareas en la mansión. En un momento, mientras estoy en la cocina separando los cubiertos para la cena, teniendo las voces de mamá y Cecilia de fondo pero sin prestarles atención, alguien entra a la cocina. No me molesto en ver quién hasta que escucho su voz. —Hola. —Aaron —saluda mamá con una sonrisa—. Buenas tardes, ¿podemos ofrecerte algo? Él niega. —Gracias. De hecho —su mirada se posa en mí—, estaba buscándote. Las miradas de mamá y Cecilia también recaen sobre mí. Aaron me hace una seña para que vaya con él y aclaro mi garganta. —Voy. Aaron sale de la cocina conmigo detrás y lo sigo hasta el jardín. —Estuve muy ocupado con la universidad y las prácticas, no pude buscarte antes —dice cuando nos detenemos en nuestro árbol. —Lo sé —asiento comprensiva—. ¿Qué ocurre? —Creí que necesitábamos hablar —dice mirándome, metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón. Puedo percibir algo extraño entre los dos—. Te noté algo extraña luego de… decirte aquello. —No lo estoy —aseguro—. Es decir, es justamente esto lo que quería evitar. Esta incomodidad, el sentir que no podemos decirnos las cosas como antes. —Tampoco quiero que sea así, Ivy —se acerca a mí y apoya sus manos en mis brazos—. Pero lo que dije es cierto. —Lo sé —. Agacho la mirada y suspiro—. Sucede que no me siento igual —confieso finalmente y lo miro—. Te quiero, Aaron, pero no de la misma forma. La decepción que vislumbro en sus iris azules me hace pensar en que quizás tenía una pequeña esperanza de que mi respuesta fuera otra. Aaron deja de tocarme y pasa una de sus manos por su cabello. Prefiero no decir nada más, solo me quedo para escuchar lo que sea que tenga para decir ahora. —¿Es por él, no? Mi cuerpo entero se tensa por un momento. Bueno, eso no me lo esperaba. —¿Qué? —intento que el pánico que comienzo a sentir no se distinga en mi voz, cuando lo primero que se me viene a la mente es Amos. —Es por el chico que te trae de la universidad —aclara y al instante me relajo—. Aquél con quién saliste la otra noche. Mi ceño se frunce. ¿Acaso me vió? —No, claro que no —aseguro—. Charles es solo un amigo, le dije que nada pasaría entre nosotros. —¿Entonces también le gustas? —increpa y me sorprende, ¿por qué parece molesto? Me cruzo de brazos, —No entiendo esa pregunta, Aaron. —Olvídalo. —¿Por qué actúas así? —Yo… —me mira y por un momento no responde. Entonces suspira y su expresión se suaviza, dándose cuenta que está reaccionando como no debe—. No lo sé. Lo siento, Ivy. De todas las reacciones que me esperaba o las cosas que podría imaginarme que diría, nunca pensé que se molestaría por Charles, que actuaría de esta forma. —Creo que será mejor si hablamos de esto luego —dice sin mirarme. Lo veo alejarse y por un momento tengo la intención de detenerlo pero, ¿qué voy a decirle? Lo mejor será dejarlo solo para que piense en esto con calma y pueda aclararse. ━━━━━━━━━━━━━━━━ En la tarde, cuando termino mis tareas del día doblando las sábanas limpias y guardandolas en el lavadero, me encamino hacia mi habitación por uno de los corredores de la mansión observando distraídamente por las ventanas el jardín trasero que rodea la propiedad, cuando siento como alguien me agarra del brazo. —¿Puedo saber por qué estás evitandome? —Amos. Mi corazón salta en mi pecho reaccionando al tenerlo cerca luego de no verlo durante todo el día. —¿Debo tener un motivo para hacerlo? Estoy ocupada —me safo de su agarre y vuelvo a caminar. —Deja de ignorarme, Everly —vuelve a tomarme del brazo pero no lo miro—. Habla conmigo —pide con suavidad, acariciando mi mejilla. —¿Dijiste que te alejarías si te lo pedía? —murmuro sin enfrentarlo. —No quiero hacerlo. Mírame, Everly —alza mi rostro y me encuentro con su mirada—. Voy a perseguirte hasta el Infierno si tratas de alejarte de mí ahora. —¿Por qué? Ya obtuviste lo que querías, Amos… —No —me interrumpe—. No vayas por ese lado, Everly. —Entonces dime la verdad —pido—. Dime por qué haces esto. —¿Cariño? Cierro mis ojos un instante, sintiendo como si todo se cayera a pedazos. —Olvídalo —sonrío con amargura—. No vale la pena —murmuro entre dientes, alejándome de él, dirigiéndome en la dirección contraria. Dejándolo con Dominique. Como debe ser.
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