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1125 Words
El sol se filtraba tímidamente por las ventanas del hospital, iluminando con suavidad la habitación donde Helena y sus hijos descansaban. El aire aún estaba impregnado con el aroma a desinfectante y medicamentos, pero por primera vez en mucho tiempo, todo estaba en calma. Luana entró en la habitación con paso firme, su mirada recorriendo cada rincón. La fragilidad de Helena era evidente. Su piel estaba pálida, marcada por la desnutrición y los maltratos. Su respiración era pausada, pero cada inhalación parecía un esfuerzo titánico. Los médicos habían sido claros: su estado era delicado y necesitaría semanas de tratamiento para recuperarse por completo. Sus hijos, aunque estables, también mostraban signos de debilidad extrema. La falta de alimento y agua los había dejado vulnerables, y aún no podían comer con normalidad sin que sus cuerpos lo rechazaran. Gael estaba junto a la cama de su hermana, observándola con el ceño fruncido, su expresión aún cargada de preocupación y rabia contenida. Sus hijos dormían, acurrucados bajo las mantas, ajenos a todo el caos que había quedado atrás. —Se ven mejor —comentó Luana, aunque su mirada se suavizó al ver las vendas en los brazos de Helena y las ojeras profundas bajo sus ojos. A pesar de la mejoría, la imagen de su estado seguía grabada en su mente. Gael alzó la vista y asintió levemente. —Los médicos dicen que estarán bien. Solo necesitan tiempo para recuperarse. Luana dejó la carpeta sobre la mesa al lado de la cama y cruzó los brazos. — Mientras tanto, el mundo de los Moretti se desmorona —anunció con frialdad—. Todo lo que construyeron, cada negocio, cada alianza corrupta… está cayendo. La prensa explotó con la información que se filtró esta mañana. Todas sus conexiones han salido a la luz. Las autoridades han comenzado a hacer arrestos. Gael la miró con atención, su mandíbula apretada. —¿Y Helena? Luana sonrió de lado y señaló la cama donde su hermana descansaba. —No tiene nada que ver. Oficialmente, Helena Moretti fue hospitalizada justo antes de que toda la información salió a la luz. No hay manera de vincularla con sus crímenes. Gael exhaló, dejando escapar un suspiro de alivio, aunque sus manos seguían tensas. —Se acabó —murmuró. Luana asintió, observando a Helena por un instante antes de girarse hacia la ventana. —Para ellos, sí. Pero para nosotros, esto apenas comienza. Gael la miró con el ceño fruncido, cruzándose de brazos. —¿Qué significa eso? ¿Qué más estás planeando? Luana esbozó una leve sonrisa antes de apoyarse contra la mesa. —Estoy adquiriendo las empresas de los Moretti. Sus accionistas están vendiendo sus acciones lo más rápido posible, a precios absurdamente bajos. Tienen miedo de quedar atrapados en el escándalo y perder todo. Es el momento perfecto para tomar el control. Gael entrecerró los ojos, sin ocultar su escepticismo. —¿Y cómo piensas hacerlo sin que nadie lo note? —He estado adquiriendo participaciones clave sin levantar sospechas —explicó Luana, con tranquilidad—. La caída de los Moretti ha creado un pánico absoluto entre sus socios. Venden sus acciones como si fueran una maldición, y pronto tendré el control absoluto de su red empresarial. Gael resopló, aun asimilando la información. —Así que básicamente estás usando su colapso para apoderarte de todo. Luana inclinó la cabeza levemente. —Es una oportunidad que no pienso desaprovechar. Gael la observó en silencio por un momento antes de negar con la cabeza. —Y Helena, ¿qué pasará con ella?. Luana tomó la carpeta y la abrió, extrayendo un documento que colocó frente a él. —Por eso mismo, quiero que sea mi diseñadora principal —dijo con firmeza. Gael tomó el contrato, observando los papeles con detenimiento. —¿Quieres que trabaje para ti? —preguntó con recelo. —No. Quiero que trabaje conmigo —aclaró Luana—. Helena tiene talento, pero nunca tuvo una oportunidad real, siempre bajo el control de los Moretti. Esto le dará algo que es solo suyo, un camino para reconstruir su vida sin estar atada a su apellido. Gael apretó los labios, aún inseguro. —Pero si usas su imagen para representar algo, la pondrás en peligro. Luana lo miró con paciencia y una expresión imperturbable. —Voy a usar un sobrenombre. Nadie sabrá quién mueve realmente los hilos. Helena sera la figura visible, pero en la sombra, seré yo quien controle todo. Gael negó con la cabeza, claramente en desacuerdo. —¿Y por qué ocultarte? ¿Por qué no hacerlo directamente? Luana suspiró y tomó asiento frente a él. —Porque este es solo el comienzo. La familia Sullivan serán los siguientes. Y después de ellos, iré por otro, y otro - Luana estaba tranquila, sabia la decisión de Helena, en los mas profundo de su corazón deseaba vengarse de todos las personas que la ignoraron en su estadía en la familia Moretti Gael apretó los puños, procesando la magnitud de lo que estaba escuchando. —¿Y si Helena no quiere ser parte de esto? Luana sostuvo su mirada sin pestañear. —Si no quiere, no la forzaré. Pero si lo acepta, le daré un imperio. Gael frunció el ceño con más fuerza, su mirada reflejaba una mezcla de frustración y preocupación. —No me gusta esto. No quiero que la vida de mi hermana y mis sobrinos se vea afectada por los enemigos que estás por obtener. Apenas sobrevivieron a los Moretti, ¿y ahora quieres arrastrarlos a una guerra? Luana seguía tranquila, como si ya hubiera anticipado su reacción. —Nada de esto los tocará. Serán una fachada, Gael, figuras públicas para que el mundo mire mientras yo muevo los hilos desde las sombras. Nadie sabrá quién realmente está tomando el control. Además… —hizo una pausa, como si estuviera analizando cada palabra antes de soltarla—. Quiero pedirte un favor. Gael la miró con desconfianza. —¿Qué clase de favor? Luana sonrió de lado y tomó un sorbo de su café antes de responder. — Debo infiltrarme en la universidad de la ciudad como profesora. Gael la miró como si estuviera loca. —¿Por qué demonios harías algo así? Luana se encogió de hombros, como si la respuesta fuera obvia. —Busco personas con el mismo talento que Helena. No quiero perder el tiempo con mediocres, sino con gente que pueda crear algo realmente valioso. Personas invisibles para el resto del mundo, pero que con el apoyo adecuado, pueden convertirse en una fuerza imposible de ignorar. Gael resopló, pasándose la mano por el rostro, sintiendo que todo esto se estaba volviendo más enredado de lo que jamás imaginó. —Esto cada vez me gusta menos.
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