No hubo lugar que conocieran que no la buscaran, pero no había señal de ella, hasta que sus cabezas al fin maquinaron algo. Samantha era obvio que salió de su casa, así que fueron a ver las cámaras de seguridad, como Alberto sabía que por asuntos legales no podría hacerlo sin una orden, fue y consiguió una, para no tener inconvenientes con la administración del edificio. — ¿Qué parte del edificio quieren ver primero? — dijo el encargado de la seguridad de aquel edificio cuando ellos, le mostraron la orden, estaba más que dispuesto ayudar. — Todos, pero preferiblemente comencemos por el parqueo, de allí debió ella salir. — Aquí tienen — dijo él, pasándole la computadora con la grabación de ese día, más o menos a esa hora. — Gracias — el primero en reaccionar fue William,

