Después de que todos se fueron. William se sentó enfrente de su cama. Esperando que Samantha le dijera. — Yo sé que no fue mi culpa, pero quiero pedirte perdón. Si llegas a perder el caso por mi culpa…— William puso su dedo en sus labios, indicándole que hiciera silencio. Que no tenía que decir nada de eso. — No, no vayas a decir cosas sin sentido. Aquí la que menos culpa tiene eres tú. Esos imbéciles te hicieron eso. Y no, así valla a la cárcel. Lo importante es que tu estés bien. No te estreses pensando en eso. Además, tienes a Alberto, que por el momento supo cómo reaccionar allí. — Lo bueno es que tenemos evidencia de que la falta al juzgado no fue intencional. Y podré volver al caso, porque lo prometí y lo voy a cumplir. — Yo no lo dudo, nunca lo dude. Ambos se mantuvieron en

