Capítulo dedicado a Patricia Torres Ariadna: Ay, mierda, lo hice... Ay, Dios. Ay, Dios... Ahora sí la he cagado. ¿Pero en qué demonios estaba pensando? O mejor, ¿a dónde carajo se fue mi seguridad? Trago fuerte cuando la puerta del Registro Civil se cierra a mi espalda. El sol de media mañana incide directamente en mis ojos cansados por no poder dormir en más de cuatro días y, en respuesta, me pongo mis gafas oscuras. Mis manos sudan como nunca antes y el corazón late contra mis costillas como si quisiera reventar mi cuerpo. Lo hice... ¡j***r, tengo una hija y ni si quiera me he acostado con el padre! Ahora sí me he superado en estupideces, o sea, he hecho un montón de cosas descabelladas en mi corta vida, pero esta se lleva el premio mayor. Se preguntarán por qué accedí a semejante

