Lo que marca un gran abismo…

527 Words
Sin pensarlo se llegó un “fatídico día” que cambiaría todo en nuestro curso y en los compañeros. Estábamos en la semana en dónde presentaríamos nuestros trabajos, pero estábamos tranquilos ya que nuestro trabajo no lo íbamos a alcanzar a presentar ese día, más bien nos tocaba a la siguiente clase. Inesperadamente, todos observamos que él se puso de pie a hablar con la docente encargada y en cabo de minutos nos empieza a llamar al frente, había pedido pasar a exponer sin consultarlo con nosotros, éramos un grupo por algo >. Todos nos miramos entre nosotros, sabíamos que al pararnos en ese momento al frente no nos iba a ir bien porque no estábamos preparados. Terminó nuestra “m*****e” por así decirlo, que nos dejó mal en calificaciones y psicológicamente, la primera calificación de nuestra vida universitaria, al finalizar la clase no soporté más y se me salieron las lágrimas de rabia, “¿Por qué no nos preguntó primero?” “¿No era consciente que no estábamos preparados?”… preguntas como esas rotaban en mi mente mientras lloraba de impotencia, junto a mí se sentaron mis demás compañeros tanto de mi grupo como los demás del curso, dándome palabras de apoyo y que no pasaba nada, que todo iba a mejorar. Lo sabía, pero no había necesidad de pensar sólo en él y no en el grupo, yo jamás haría eso siendo la líder de un grupo de trabajo. Ese día, ya casi noche, el curso se transformó en el escenario donde hubo tantas opiniones divididas, dónde empezaron a hablar mal de aquella persona que me había hecho llorar por su arrogancia y su actuar sin precaución.  Dijeron todo lo que se veía y era, que normalmente sin motivos nadie diría nada, simplemente porque no valía la pena, él se convirtió en el centro de todas las críticas de los compañeros, dejando a la luz todos sus defectos, mostrando a un ser arrogante, creyente de ser superior a nosotros, una persona que sólo piensa en sí mismo, alguien que mira a los demás por debajo del hombro y que sólo muestra simpatía para conseguir beneficios propios. Todos ya sabían a qué atenerse con él. Yo por mi parte esa misma noche que llegué a casa salí del grupo que habíamos hecho y me dije a mí misma que alguien como él no valía la pena ni tratarlo, ya que no me gustan las personas así, a mí me gusta ayudar y ver también por los demás, además no me gusta creerme mejor que otros, no hay razón, todos somos buenos, muy buenos en cosas diferentes y eso nos hace increíbles. Para mi gratificante tranquilidad, esa fue la primera y última vez que me tocó hacer trabajos grupales con él, por un gran periodo. Y así tornó todo con tranquilidad y pasando buenos momentos junto a mis amigos, que agradezco eternamente que aún formen parte de mí hasta el momento y que espero seguir teniéndolos. Concluyendo el periodo de Nivelación con buenas calificaciones y con ideas más claras de lo que nos espera en nuestro camino de volvernos profesionales en el futuro.
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