Katherine Julia estaba feliz de que me quedara en su casa, aunque fuese unos días. Su emoción era tanta que ni siquiera me dejó desempacar. Sacó las cosas de mi maleta y las acomodó en el cuarto de invitados mientras Kevin me miraba desde la puerta, juzgándome en silencio y esperando que yo le contara lo que había pasado. Naturalmente no lo hice así que se animó a preguntar. —¿Qué te hizo ahora? Miré mis manos y luego le sonreí. —Nada, solo creo que fue muy precipitado ir a vivir con ella—asintió y miré a Julia que doblaba mis jeans—. Yo puedo con eso, Julia. —Tienes razón. Fue muy precipitado irte con ella, pero es una chica agradable—le asentí a mi cuñada y ella chequeó a su esposo—. ¿Quiere

