Despierto en un cuarto que no era de hospital ni tampoco era el mío, me alerté rápido porque no conocía nada a mi alrededor.
Miré mi pie y se encontraba vendado. Trato de recordar lo último que hice pero mi mente no quiere obedecer a mi orden, por lo que no viene ningún pensamiento de la noche anterior a mi cabeza. Me levanto con cuidado de no lastimarme tanto el pie, y miro por un agujero de la puerta. En él se encontraban unas escaleras que conducían a otra puerta.
Enseguida intenté abrir la puerta, pero estaba con llave, frustrada fuí a la ventana pero al contrario de la puerta está si estaba abierta. Al lograr abrirla hizo un horrible chirrido lo que provocó que alguien abriera la puerta. Asustada volteo hacia la persona, se trata de un chico moreno que viste un uniforme de policía.
Su mirada me atraviesa logrando incomodarme.
-¿qué hago aqui? -pregunto mirando a otro lado, su mirada me intimida.
-sígueme -dijo saliendo de la habitación, sin tener otra opción obedezco su orden.
Al momento de salir por la puerta bajamos las escaleras y cruzamos otra puerta que se encontraba justo en frente de esta. Afuera, una señora alta, pelinegra, y con uniforme de policía, me mira penetrante, trago saliva y aparto la mirada. Le ponía como unos 45 años. El chico, el cuál todavía no se su nombre, se acerca a ella y comparte unas cuantas palabras.
La señora me mira mientras el chico le habla, supongo que hablan de mí. Terminan de hablar y el chico se va dejándome con la señora.
-hola, me llamo Clarisa. Antes de que me preguntes que haces aquí, necesito que me acompañes a mi oficina.
Asiento. La señora camina por el pasillo mientras yo miro el lugar, todo se encuentra en un silencio sepulcral que hasta me da miedo. Nos detenemos en una puerta marrón, igual que las anteriores. Abre la puerta y entra, me quedo en mi lugar no sabiendo si entrar o no.
-anda entra -dice haciendo un ademán con su cara indicando adentro.
Camino hasta quedar dentro de la oficina, miro el espacio; adentro todo está decorado con tonos neutros haciéndolo parecer elegante, a mi derecha se encuentra un locker marrón, hay un escritorio y sillas para sentarse.
-toma asiento, por favor -se sienta en su silla, la imito.
-bueno ahora sí te voy a explicar todo. Somos la protección del pueblo y hace poco nos enteramos de que una chica ha sobrevivido a las extrañas cosas que pasan en el bosque, esa chica eres tu -hace una pausa -queremos que nos cuentes todo lo que pasó anoche y por qué el más conocido como el acechador del bosque no te hizo daño.
Me quedo perpleja sin saber que responder, no recuerdo nada de lo que pasó en la noche anterior, por más que hago el intento, simplemente es como si no hubiera pasado nada de lo que me está diciendo esta señora.
-disculpe, pero yo no sé de qué me habla, no recuerdo nada de lo que me dice. Lo único que recuerdo fue que salí de mi casa y fui al bosque, pero no recuerdo la razón ni obviamente, lo que pasó después.
La señora frunce el ceño mientras busca algo en su gaveta. Saca una hoja y me la muestra, en ella hay un dibujo de unos ojos rojos.
-dígame señorita Thompson, ¿Reconoce usted estos ojos? -me brinda la hoja.
La tomo en mis manos y se me hace familiar, pero nada viene a mi memoria. Solo me quedo viendo el dibujo, además de unos ojos rojos también se encuentra una silueta de una cara. Un rostro que no asemeja a uno en si, solo es los ojos rojos y alrededor todo está n***o.
Quito mi mirada de la hoja y la pongo en el escritorio.
-¿Quién es él?
-èl es la persona que estamos buscando hace ya varios meses. Hemos encontrado varios cadáveres a la orilla del río y hace poco encontramos una chica, sus últimas palabras fueron: "rojo y escalofriante"-. Me explica poniendo sus codos sobre la mesa.
¿Asesino? ¿Ojos rojos?
-¿Y que tengo que ver yo en eso? -pregunto sin comprender.
-mire, este señor o criatura, no sabemos exactamente de quién se pueda tratar, no deja a sus víctimas vivas. Usted ha sido la primera persona encontrada con signos vitales en el bosque, ahora mi pregunta es, ¿Qué hacía usted a altas horas en el bosque?
Esta señora al parecer no escuchaba cuando le decía que no recordaba nada.
Abro mi boca pero antes de poder decir algo, me entra un gran dolor de cabeza.
-¿Está bien?
-si... -sobo mi sien, tratando de apaciguar el dolor punzante.
-bueno podría contestar la pregunta
-bueno...yo...sentía curiosidad por saber que era la "la cosa extraña" del bosque -confieso mientras se me viene el flashback a mi mente, cosa que se va enseguida.
-bien. ¿Cómo se siente usted en estos momentos? -saca una libreta pequeña con un lapicero de su traje.
-me duele un poco la cabeza pero estoy bien -le soy sincera.
Ella anota algo en su libreta.
-ok señorita Thompson, eso es todo -arranca el papel y me lo extiende. -aquí está mi número para que me llame si logra recordar algo, esto es importante de saber. Recuerde que no solo usted está en peligro.
-bueno -tomo el papel entre mis manos.
-que tenga un buen día.
-igualmente.
Salgo de la oficina, caminando hacia la salida. No estoy entendiendo nada de lo que está pasando en el pueblo, ni lo que supuestamente me pasó en el bosque. Abro las puertas del lugar que dan a la calle, la luz del sol choca con mis ojos, parpadeo varias veces acostumbrándome poco a poco. Camino hasta una cabina de teléfono público. Reviso mis bolsillos tratando de buscar una moneda o algo, me tranquilizo al encontrar una, la saco y la meto en la caja del teléfono público. Marco el primer número que se me viene a la mente, que es el de mi madre.
Suena hasta que una voz se escucha al otro lado.
-hola
-mamá hola, soy yo Cony -aparto el cabello de mi cara.
-¡Cony, cariño! ¿Dónde estás? Tu padre y yo te andamos buscando desde esta mañana.
-es una historia un poco larga de contar -miento sin querer contar -por ahora necesito que me vengas a buscar.
-esta bien, ¿Dónde te encuentras?
-estoy afuera de la protección para el pueblo -digo leyendo el nombre ridículo del lugar donde salí.
-espera ¿Qué? ¿Qué haces tú allí?
-como te dije mami es algo largo de contar y ya creo que se me está acabando los dos minutos.
-vale, nos vemos allá.
Cuelgo colocando el teléfono público en su lugar. Salgo de la cabina y decido esperarla en unas sillas que están abajo de un árbol.
Me preocupo al sentir que me falta algo, empiezo a buscar en los bolsillos del pantalón. Al darme cuenta que lo que me falta es el celular llevo mis manos a mi cabeza tratando de recordar por milésima vez que pasó anoche.
Cómo las veces anteriores mi cerebro se rehúsa a darme información y el dolor punzante vuelve, me rindo.
Un claxón suena al frente mío, levanto la mirada y noto que es mi madre.
-¡Cony! -exclama mirándome asombrada el rostro. Lo cual me hace preguntar... ¿Qué me hizo?
Camino hacía el carro y entro en él.
Mi mamá arranca el carro enseguida. Conduce por la carretera y sin querer miro hacia el bosque que se encuentra al lado de ella.
¿Qué escondes?