Han pasado dos semanas, dos semanas en que no he ido al bosque, dos semanas en que no he sabido nada de él, dos semanas en que no he escuchado nada sobre él.
Me encuentro sentada enfrente del televisor sin nada que hacer, estos días la he pasado haciendo un poco de ejercicio para entretenerme. Miro la hora en el reloj de pared y son las 7:00am.
Me levanto del sillón y preparo mi botella de agua. Salgo de la casa con audífonos en mis oídos, escuchando la voz de Dua Lipa y empiezo a correr. No presto atención a nada, ni a la anciana que barre en su patio ni mucho menos a la niña que vive en la cola del patio, la cual me saca la lengua no más al pasar. Solo me concentro en la voz de la cantante y correr.
Llego a la carretera y mis ojos se fijan en la extensidad de árboles que proviene del bosque, por mi mente surge una idea, una idea que ha estado en mi desde hace dos semanas. No pasará nada, ¿Verdad? No creo que él se encuentre a plena luz del sol en el bosque, además quiero estar un momento en un lugar en calma, solo escuchando el sonido de los pájaros.
Cruzo la carretera sin cuestionarme más el si ir o no, me adentro en el bosque y empiezo a observar a mi alrededor. Hay algunos bichos pero no les presto atención cuando paso, camino hasta chocar con el gran árbol, ese árbol en el que él me chocó y se pegó cerca mío, en el que sus besos recorrieron la piel de mi cuello...
Basta Cony, no deberías estar pensando en eso, no te tortures más.
Sigo caminando más allá hasta que me detengo sin creer lo que hay frente a mí.
Hay un lago, un lago hermoso con una pequeña cascada, el agua es cristalina por lo que es un poco transparente, me acerco un poco hipnotizada por el tono azul claro que está tiene. Sin evitarlo llevo mi mano adentro y toco el agua, se siente delicioso, el agua está fresca, me dan ganas de bañarme.
Siguiendo mis pensamientos, empiezo a quitarme la ropa, segura de que nadie me va a ver. Me quedo en ropa interior para no estar totalmente desnuda. Me quito los zapatos deportivos y acomodo mi ropa junto al celular con los audífonos. Camino lentamente hasta el lago deleitándome con el lago y la hermosa vista que este me brinda.
Meto mis pies y camino hasta llegar a lo hondo, donde el agua me llega arriba de mi pecho. Empiezo a nadar y es aquí donde agradezco mentalmente a mi padre por haberme enseñado estando chiquita ya que así puedo disfrutar totalmente del agua en mi.
Me sumerjo y nado viendo por debajo del agua, solo hay rocas que pueda mirar, vuelvo a la superficie soltando el aire retenido. Me pongo a flotar boca arriba y cierro mis ojos, disfrutando el momento de calma en el entorno.
Se oye el crujir de unas ramas y yo me sobresalto dejando de flotar. Busco con mis ojos el ruido hasta que mis ojos dan con él, mi corazón empieza a latir desenfrenadamente.
Él viste de n***o, con su máscara que solo me permite ver sus ojos rojos y sus labios casi del color de sus ojos, luce tan común como siempre.
Sus ojos están más oscuros que de costumbre, sigo el camino de ellos y me topo con mis pechos los cuales sobresalen sobre el agua y deja ver el inicio de estos.
Me volteo dándole la espalda, tal vez sea un poco infantil de mi parte actuar así, pero no quiero que note el tono rojo en mis mejillas al pillarle viéndome.
Duro ahí no sé cuánto, cuando creo que se ha ido y voy a voltear de nuevo su voz me eriza la piel.
-¿Me extrañaste, chiquita? -volteo lentamente y miro sus ojos.
-no vine aquí por ti -dije segura de mis palabras.
-¿Ah no? No me digas que vienes aquí para decirme que huya, que la policía viene en camino por mi, cosa que nunca pasó -su tono de voz es en burla.
Vale, ese día si que fui patética y desde aquí puedo sentir vergüenza, pero como la orgullosa que soy digo:
-la policía no llegó porque le surgió algo más importante.
-no te creo.
-pues es la verdad, no eres lo más importante en este pueblo, también existen otros crímenes más importantes que los tuyos. -me agacho un poco al notar su mirada en mis pechos nuevamente.
Chasquea la lengua y yo con una sonrisa traviesa, empiezo a caminar hasta salir del lago. Quiero ver su reacción a esto.
Ya estando afuera del lago, camino de forma lenta hasta quedarme frente a él. Sus ojos no se apartan de mis pechos y eso no me importa.
-no eres lo más importante en el mundo -le digo mirando sus ojos, ojos que están entretenidos en otra cosa.
-¿Que estás haciendo? -su voz ronca hace que un escalofrío pase por mi columna estremeciéndome un poco.
-no se de qué me hablas.
-esto.
-¿Esto?
Me espanto cuando sus manos se encierran en mi cintura y me estrella contra su pecho, su boca a centímetros de la mía.
-te crees con el derecho de venir aquí a provocarme.
Sonrío sabiendo que me descubrió, pero decido negarlo para cabrearlo aún más.
-esas no son mis intenciones, estás mal interpretando todo.
-no te hagas la inocente Cony -aprieta mi brazo haciendo que jadee por su brusquedad.
-no me estoy haciendo la inocente...
-shh -apoya sus dedos enfundados en unos guantes en mi boca -no digas más nada.
-¿Por qué?
Se acerca un poco más a mi, llegando a mi oreja.
-porque no querrás adivinar lo que soy capaz de hacerte.
Muerde el lóbulo de mi oreja y yo me sostengo de sus brazos tratando de no caerme en el lugar, muerdo mi labio reprimiendo el sonido que se quiere escapar de ellos. Cómo recordaba su lengua empieza a bajar por mi cuello, besos húmedos reparte en la piel de esa zona. Me tenso cuando llega aún más allá, llegando al comienzo de mis senos.
Me arqueo para él, no puedo creer lo que estoy haciendo pero se siente bien.
Besa el comienzo de mis senos y de mi boca sale un gemido cuando muerde la zona, alza su cabeza y sus ojos miran los míos.
-¿Te gusta?
No digo nada, pero supongo que mi respiración agitada se lo confirma, ya que reparte besos en mi cuello pero está vez del otro lado.
-dime que te gusta la manera en como te hago sentir -yo no puedo decir nada, solo cierro mis ojos dejando que haga con la piel de mi cuello lo que quiera.
Otro gemido sale de mi boca nuevamente cuando muerde esa zona y entonces lo siento, ¡Oh por Dios! Siento su cosa en mi abdomen.
Me separo como puedo de él, tratando de controlar mi respiración.
-creo que debería irme -respondo aún agitada.
-tranquila, no voy hacer más nada -vuelve a darle otra mirada a mi cuerpo y sonríe cuando se detiene en mis pechos -lindas.
El sonrojo se extiende por todo mi rostro y parte de mi cuello.
Luego sale de mi camino, logro calmarme y camino donde está mi ropa, sin importarme que este mojada me cambio, tomo mi celular y camino a la salida del bosque, cruzo la calle y camino rumbo a mi casa.
Aún sintiendo mi respiración descontrolada y el latir fuerte de mi corazón.