Capítulo 7

1029 Words
Se separa de mi y estoy atenta a sus movimientos, miro como saca unos cuchillos de una mochila que no percarté y también está una pala. Trago saliva sin dejar de mirarlo. -¿Que vas a hacer? -pregunto viendo cómo acaricia la punta de su cuchillo con la yema de sus dedos. -creo que es muy obvio -su voz ronca contesta. Toma la pala y con los cuchillos en la otra mano empieza a caminar a la entrada del bosque. Muevo mis pies siguiéndolo. Cuando llega a la entrada se esconde detrás de un árbol, yo me quedo al lado de él. No puedo creer que vaya a hacer eso. Pasan unos segundos y cada vez noto el sonido de mi corazón acelerado, recordándome que no puedo permitir esto, es una persona más. -no tienes porque hacer esto -trato de convencerlo. Voltea su rostro hacia a mí y noto como si sus ojos rojos traspasaran mi interior pudiendo saber todos mis secretos. -no vas a hacer nada para impedir que obtenga mi placer -habla y vuelve a mirar a la carretera. Era obvio es un asesino y no sé porque creí que podía convencerle. Una chica se baja de un autobús y ahí es cuando todos mis sentidos se ponen alerta, justo se baja de este lado del bosque. Él es rápido y trato de alcanzarle pero fue inútil llega donde la chica por atrás y toma la pala y sin que ella se de cuenta le da un golpe sonoro en la cabeza dejándola inconsciente tendida en el piso. Llevo mis manos tapando mi boca con los ojos abiertos, el asesino toma el cuerpo y lo pone en su hombro y se adentra al bosque. Lo sigo sin saber que hacer, ¿Qué debería hacer en estos momentos? Llegamos al mismo punto de partida y tira el cuerpo inconsciente de la chica al piso, veo como desgarra su ropa y sin verlo venir encaja la hoja del cuchillo en su abdomen, brazos piernas desgarrando su piel. Las lágrimas en mis mejillas me hacen voltear mi mirada a otro lado convenciendome de no voltear a ver eso de nuevo. Cuando no noto más nada volteo mi mirada. La escena frente a mí es atroz, la chica o lo que queda de ella que es nada se encuentra demacrada, su piel rasgada, sus órganos salidos, cortes en su cara y un ojo salido. Cuando veo que va a continuar de nuevo hablo: -¡Basta! ¡Ya querías esto ahora deja su cuerpo en paz! -exclamo acercándome a él, importandome poco lo que me pueda hacer. Llego dónde y tomo su brazo clavando mis uñas, era una forma de expresar toda mi rabia, dolor al ver esa chica en ese estado y a pesar de que trate de hacer todo lo posible para que no le pasara nada mi rabia era también conmigo misma al haber permitido esto. Suelto su brazo y ahí es cuando caigo en cuenta en algo o más bien el recuerdo de las palabras de mi amiga Violeta. "pero amiga es obvio que no puedes sola, necesitas de la policía, ellos sabrán que hacer." Tengo el número en una tarjeta en mi casa puedo buscarlo y llamar a la policía. Él no puede seguir libre para hacer nuevamente sus cosas repugnantes. Me volteo y obligo a mis pies a correr pero estos son detenidos por unos brazos atrapando e inmovilizado mi cuerpo. Volteo y el choca nuestros cuerpos a un árbol, miro sus ojos con temor a que me vaya a hacer algo. Lleva su mano a mi rostro y lo acaricia un escalofrío hace que me remueva en sus brazos. -oh no te voy hacer nada dulce Cony... -espera ¿Cómo sabe mi nombre? -como dije voy a dejarte viva un tiempo más para que sufras un poco más tu insignificante vida. Quiero moverme y mover su mano de mi rostro, pero sus brazos no me lo permiten. Me suelta de un brazo pero aun así no consigo moverme. Veo como el cuchillo lleno de sangre de la chica lo acerca a mi rostro. Mi cara debe de reflejar el pánico que estoy sintiendo en estos momentos. Mis mejillas nuevamente son mojadas por mis lágrimas y él desliza el cuchillo por mi mejilla dejando la sangre de la chica en ella, lo que me recuerda que estoy involucrada, por lo que también soy culpable de la muerte de la chica. -no se te ocurra ir con la policía. Tienes su sangre justo ahora, te preguntaran de dónde viene -vuelve a acariciar mi rostro pero está vez baja por mi cuerpo hasta mi cuello y sube nuevamente. -su-sueltame -tartamudeo. Hace un ruido de burla y estoy segura que está sonriendo. Acerca su cuerpo a mi deteniendo su rostro en mi oído dejándome inmóvil. Muerde mi oreja y otro escalofrío baja por mi espalda. -fue un placer estar nuevamente aqui contigo -susurra y luego me suelta. -Ahora, vas a irte de aquí y ninguna palabra de esto a la policía. En eso aprovecho y corro a la salida del bosque, mientras más lágrimas ruedan por mis mejillas. Cruzo la carretera y corro hasta llegar a la ventana de mi casa, como puedo subo el tronco del árbol y me apoyo en la rama, camino con prisa hasta llegar a mi ventana, la abro y entro cerrándola. Voy al baño y lavo mi rostro quitando toda mancha de sangre de él. Por mi cabeza no dejaban de repetirse los sucesos de esta noche. Otra vida más, otra inocente más. Me cambio por mi pijama y me meto bajo las sábanas, cierro mis ojos mientras obligo a mi cerebro a dormir, pero este no quiere ceder. Cuando al fin lo logro este es interrumpido por una pesadilla y así se basa toda mi noche y parte de la madrugada, dónde mi mente no deja de recordar los sucesos de hace unas horas. Dónde la chica no tuvo oportunidad de gritar ni defenderse. A mitad de la noche presiono mis nudillos en mis mejillas como si aún pudiera sentir su sangre en ella y eso me hace sentir enferma.
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