Mi mente evoca todos los acontecimientos del día de ayer, mató a otra persona. Suspiro sintiéndome mal por esa persona, no puedo creer que dejé pasar esto.
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Si, pero si tan solo fuera hecho el intento de quedarme, por lo menos la vida de esa persona no estaría en riesgo en estos momentos. Probablemente la persona se bajaría en un bus en la carretera, y ahí él aprovecharía para llevarla al bosque. Es todo muy macabro.
-señorita Millows -vuelvo a la realidad mirando al señor calvo con lentes.
-dígame señor.
-justo le acabo de hacer una pregunta -frunce el ceño.
-oh perdón, ¿Que me preguntó?
-¿Cuál es el resultado de el tablero?
Miro hacia él, ¡Madre mía! Trago saliva obligando a mi cerebro a recordar las Miles de formulas. Cuando creo que el profesor me va a colocar una mala nota digo el resultado.
-98.
-correcto -se voltea y suelto el aire retenido.
Continúa la clase normal y presto más atención dejando mis pensamientos a un lado. Cuando el descanso llega, camino hacia el campus, voy caminando revisando el horario, después me tocaría Historia de la Psicología.
Camino hacia la cafetería, dónde está mi amiga Violeta. Está justo viendo su celular.
-hola -digo sentándome en la silla.
Despega la mirada del móvil.
-Hola Co, ¿Cómo te fue en las clases?
-diría que bien, y ¿A ti?
-bien, bien. Te noto como preocupada, cuentame ¿Que te pasa? -me mira con atención.
Me relamo los labios para decir.
-fui nuevamente al bosque.
Abre los ojos totalmente.
-se que dije que no quería ir más, pero la intriga, la curiosidad y todo eso me obligó a ir. Es que no puedo quedarme con las ganas de saber quién es el de los ojos rojos.
-un asesino, el acechador del bosque que todos conocemos por los demasiados actos atroces que ha cometido.
-lo se, pero quiero saber quien es la persona en si. Por ahora ya sé que no se trata de una criatura.
-Jaja, ¿En serio, una criatura? -violeta se ríe negando.
-si, un poco estúpido lo sé. ¿Adivina?
-que.
-cuando llegué al bosque casi dejo la toalla y me regreso a mi casa, pero él me detuvo me dijo tan rápido te rindes. Yo me asusté mucho y enseguida supe que era el acechador del bosque, por sus ojos rojos.
-¿Qué más pasó?
-le pregunté porque no me mató cuando tuvo la oportunidad, lo que más me dejó impactada es que me contó que le da placer matar -hago una pausa mientras mi mente va recordando todo lo sucedido anoche. -luego me dijo que me largara que justo estaba esperando a su próxima presa.
-pero me negué al principio, luego me agarró fuerte del cuello y creo que iba a morir en esos momentos pero me soltó y me gritó vete.
Violeta me mira asimilando todo lo que le acabo de contar.
-ok...lo que pienso es que si piensas ir de nuevo, por lo menos no lo hagas sola, por algo tienes esa tarjeta, úsala.
-no lo sé violeta, pienso que yo tengo que resolver esto sin ayuda de nadie.
-pero amiga es obvio que no puedes sola, necesitas de la policía, ellos sabrán que hacer.
-¿Y si los mata a todos?
Violeta me mira con angustia.
-no puedo vivir sabiendo que mata a los de la policía también, bien lo dijiste es un asesino sabe cómo actuar...
-y la policía también -me interrumpe -acaso no crees que están lo suficientemente preparados para estos casos.
-si, pero yo por ahora solo quiero encargarme yo. Tengo la ventaja de que no me mató.
Mi mente recuerda cuando me dijo que me va a matar. Trago saliva recordando el momento.
-Cony se que eres terca y que no me vas hacer caso, pero en verdad estoy preocupada por ti, ¿Que tal que ese asesino te haga algo? -inclina su cuerpo a mi.
-Violeta no te preocupes, ya lo ví y no me hizo nada, no pasará nada si voy otra vez.
No dice más nada y después cada una va a su clase siguiente. Entro al salón de Ciclo de vida, la profesora entra y se dispone a dar la clase.
Paso los canales de televisión sin encontrar que ver. Mamá había salido con unas amigas y papá estaba trabajando, por lo que me encontraba sola en casa.
Justo suena mi teléfono anunciando una llamada de Violeta.
-hola.
-Cony vas a ir hoy ¿Cierto? -dice a través del teléfono.
Llevo mi cabello detrás de mi oído y respondo.
-sii, espero por lo menos evitar una muerte más.
Ella suspira como sabiendo que si me contradice no voy hacerle caso.
-ok solo cuidate mucho.
-si.
-adiós amiga -se despide.
-adiós.
Aparto el celular de mi oreja y miro la hora, apenas son las 6 de la tarde, apago el televisor ya que no hay nada que ver en él. Subo las escaleras y voy a mi habitación, saco un cuaderno con un lápiz del bolso y me siento al lado de la ventana a dibujar.
Dibujo un paisaje, cuando lo termino dejo el dibujo en el escritorio junto al cuaderno. Busco otro cuaderno en el cuál tengo una tarea que hasta ahora me había olvidado de realizar.
Prendo el portátil, voy a Google e investigó el tema que dejaron. Cuando ya tengo toda la información empiezo hacer el ensayo.
Cuando termino la tarea, abajo se escucha el televisor encendido por lo que supongo que llegó mi mamá.
Bajo las escaleras, justo como supuse mi mamá está sentada en el mueble viendo un programa de vestidos de novia.
-hola mamá.
-Cony ven a ver conmigo.
Obedezco y me siento al lado de ella.
-voy hacer palomitas -le aviso y ella asiente.
Me levanto del mueble y voy a la cocina.
Pongo una olla sobre la estufa y le pongo aceite, espero que este se caliente y cuando ya lo está echo el maiz.
Le pongo una tapa a la olla y espero a que estás empiecen a explotar. Cuando ya están listas apago la estufa y tomo un trapo para no quemarme al momento de bajar la olla. La bajo y echo las palomitas en una taza, voy por la sal y vierto unas cuantas pizcas.
Tomo la taza y voy al mueble. Empezamos a comer viendo el programa.
La puerta se abre y por esta entra mi papá. Camino donde él y lo abrazo.
-hola papá.
-hola.
Mamá se levanta para servirle la cena.
-¿Cómo va la universidad? -pregunta sentándose en una silla.
-bien padre.
Mi mamá viene con la cena y coloca el plato en la mesa. Vuelvo a sentarme en el mueble, mi mamá también y continuamos viendo la tele.
Cuando las palomitas se acaban, meto los desechos en una bolsa y lavo la taza.
Miro el reloj esperando que sean las 10, a esa hora mis padres se acuestan.
Cuando dan las diez me despido de ellos con un buenas noches y subo las escaleras. Llego a mi cuarto y apago las luces para que crean que voy a dormir.
Dejo mi celular y voy por una linterna, abro la ventana y apoyo un pie en la rama del árbol y después el otro. Camino con cuidado de no caerme y cuando ya llego hacia el tronco del árbol bajo por este. Ya estando mis pies en el suelo camino hacia la carretera. Cuando llego la cruzo y antes de entrar al bosque prendo la linterna para luego entrar en él.
Camino hasta donde estaba la última vez y espero pacientemente a que aparezca.
-vaya otra vez me viniste a visitar -una voz a mis espaldas hace que me voltee.
Como ayer lo único que puedo ver es sus ojos rojos y la poca piel blanca que se ve alrededor de sus ojos.
-¿Que estás haciendo aquí? -pregunta.
-pues que crees que hago -me cruzo de brazos mirándolo.
-dejame adivinar tratando de dañar mis planes -dice acercándose a mí.
-estas en lo correcto.
-eso no va a pasar porque te vas a ir a tu casita y me vas a dejar hacer lo mío.
Sonrío.
-no me voy a ir.
Acorta el espacio hasta quedar a centímetros de mi cara. Trago saliva nerviosa, su mano enguantada se posa en mi hombro y va recorriendo mi cuello de arriba hacia abajo. Yo solo observo su mirada, ¿Cómo era posible que tuviera ojos rojos? ¿Serían lentes de contacto?
Acerca su rostro a mi oído y dice.
-esta bien, esta vez tengo espectador.