Anoche...

1606 Words
POV THEO Me despierto desorientado, miro a mi alrededor, pero no reconozco absolutamente nada. Aunque si tuviera que adivinar, es una habitación de hotel muy lujosa. Noto que estoy desnudo; anoche… iba a encontrarme con Mi Nopalito después de estar más de quince días en esta ciudad. Busco mi teléfono y logro ubicarlo en el suelo frente a mí; me levanto y lo enciendo. Hay mensajes de ella, preguntándome donde estoy, el ultimo fue cerca de las once de la noche. - ¿Qué carajos pasa? – mi cabeza duele incluso más que cuando tengo resaca. - Oh, me alegra que ya estes despierto – me giro al escuchar la voz de una mujer. Una chica rubia me saluda desde un pasillo a mi derecha, va envuelta en una bata de baño con su cabello húmedo goteando en el suelo - ¿Por qué me miras así? – me sonríe y luego se quita la bata, dejándome ver su desnudez; aparto la vista inmediatamente - ¿Eres tímido? – vuelve a reír – Anoche no estuviste para nada tímido – mi piel se eriza al instante ¿Qué quiere decir? No, eso no es verdad. La ignoro mientras busco mi ropa desesperadamente – Tranquilo, fue algo casual. No tienes que ponerte así – empiezo a vestirme notando que mis manos tiemblan cuando abrocho mi pantalón. - ¿Quién eres? – pregunto mientras coloco mi camisa - No importa, como dije; fue algo de una noche – se acerca – Pero no me importaría repetirlo, eres un hombre en todo el sentido de la palabra – retrocedo cuando intenta besarme. - ¿Sabes quién soy yo? - Acordamos que nada de nombres ¿no lo recuerdas? – no, la verdad no tengo idea de lo que pasó anoche. Solo sé que… esto no puede saberse por nadie. - Tengo que irme – tomo mi saco y salgo de la habitación. Llamo inmediatamente a mi Nopalito, pero no tengo éxito hasta la quinta llamada. - ¿Theo? – su voz es temblorosa - Sicilia… yo, lo siento; no pude… - Está bien Theo; estoy a punto de tomar un avión de vuelta a casa – me informa - ¿Qué? ¿Por qué? – siento que la nausea cierra mi garganta. - Tengo una emergencia con los planes para la boda y aunque no pude verte en esta visita; pronto regresarás ¿verdad? - Eso intentaré – respondo – Enserio lamento no haber llegado a casa anoche. - No te preocupes, entiendo que estes cargado de trabajo. - Sicilia… - Tengo que abordar, hablamos después – cuelga la llamada; no sé si está molesta o presiente que hay algo mal, pero… yo me siento asqueroso. Tomo un taxi para poder llegar a la casa en la cual me estoy quedando mientras resuelvo los problemas. Al llegar tomo una ducha, notando las marcas que esa mujer dejó en mi cuerpo. - ¡Maldición! – golpeo la primera pared que se me atraviesa, haciendo sangrar mis nudillos. ¿Qué carajo paso anoche? Todo esto debe ser una pesadilla; si esto se llega a filtrar… Mi Nopalito no me lo perdonará, me dejará. No, no puedo perderla; debo ocultar esto cueste lo que cueste. Tomo mi teléfono – Dan ¿Sabes a qué hora salí de la oficina? – pregunto sin saludarlo siquiera - Alrededor de las seis – responde - ¿Te dije a dónde iba? - A su casa, con su prometida. - ¿Estás seguro que no mencioné otro lugar? - Muy seguro ¿Sucedió algo? - Necesito que vayas al hotel Prime y pidas las cintas de vigilancia de anoche; luego pide que las destruyan. Solo quiero una copia… la nuestra ¿entiendes? - Entendido, voy en camino – y tras esto cuelgo. Cuatro horas después, Dan está en casa mientras observo la grabación de la cinta. Entro con la rubia alrededor de las tres de la madrugada, ella me ayuda a caminar haciendo notar mi embriaguez; pero las cintas solo muestran cuando entramos a la habitación… aunque no necesito ver más para saber lo que sucedió allí. - ¿Te aseguraste de que esta sea la única cinta? - Sí - ¿Viste el contenido? - Sí - Mierda… - Creí que su prometida era especial ante sus ojos; si no lo es ¿Por qué se casa? - Lo es – aseguro – Lo de anoche, es un error que no se va a repetir. - Podemos cubrirlo, pero… ¿usted puede cubrirlo de su mente? ¿No le mencionará nada cuando la vea de nuevo? - No voy a perderla, no estando tan cerca de la boda. - Entonces me encargaré de que la chica no abra la boca – se pone de pie - Gracias amigo. - Pero no lo haré una segunda vez; si esto se repite, ella lo sabrá – la mirada de Dan me hace sentir miserable y asqueroso. - No habrá una segunda vez – aseguro - Bien – y tras decir eso, se marcha dejándome en mi propio infierno. Tiene razón, puedo cubrir los hecho ante todo el mundo, pero no puedo cubrirlo de mi mismo. Me siento culpable y miserable; pero el miedo a perderla es mayor. Y sé que, si se entera de esto, me abandonará sin que pueda hacer algo para poder detenerla. Con todos estos pensamientos en mente, paso los siguientes diez días; no la he llamado, temo que mi propia voz me traicione cuando escuche su voz y ella tampoco lo hace, supongo que ha estado ocupada con los preparativos; eso me hace sentir peor. - Lamento la demora – digo al saludar al Sr. Brown - No te preocupes hijo – me saluda de vuelta; fue una sorpresa agradable encontrármelo en la ciudad, nos hemos encontrado con frecuencia en los días que he permanecido aquí. - Gracias ¿ya ordenó? - Sí y me tomé la libertad de ordenar también lo tuyo. - Está bien, después de todo solo es comida – le resto importancia - ¿Vas a decirme lo que te está devorando por dentro? - No es nada. - No quiero presionarte a hablar, pero somos amigos ¿no es así? – su sonrisa me reconforta- A veces ayuda hablar de las cosas, ¿Quién sabe? Tal vez pueda ayudarte. - Nadie puede ayudarme en esto. - Entiendo. - La verdad… lo que hice no tiene perdón – digo por fin - Todo el la vida tiene solución. - No todo, no puedes restablecer la confianza en alguien a quien has lastimado. - Es difícil, pero sí se puede; con mucha paciencia y amor. - ¿Y si la otra persona no quiere siquiera tenerte cerca? - ¿Quién es? - Mi prometida – él levanta una ceja, sorprendido por mi declaración - Pero se casarán dentro de seis días – señala - Yo… tuve un desliz hace un par de semanas – suelto – No tengo idea de como sucedió… solo… cuando me desperté ya había sucedido. - Y ella se enteró. - No, hice hasta lo imposible para evitarlo. Pero, la culpa me está destruyendo. Me siento asqueroso. - Eso quiere decir que todos esos pensamientos en tu cabeza son por el error que cometiste, por mantener el secreto y por el miedo que tienes de que se entere y no quiera estar contigo. - ¿Le parece poco? - Hiciste algo de lo que te tienes que hacer responsable, si tanto miedo tienes de perderla; mi recomendación es que te cases y luego se lo digas. - Eso suena horrible. - Pero de esa manera, será mucho más difícil para ella alejarse de ti. - Ese es un buen punto – señalo – Aunque también va a molestarse por eso. - Entonces debes aprender a vivir con ese secreto y como penitencia, jamás volverás a hacerlo. - No quiero volver a hacerlo, ni siquiera quería hacerlo la primera vez. ¡No tengo idea de lo que pasó! - digo alterado - Tranquilo, alterándote no vas a solucionar nada. Mañana iras de vuelta a casa, no puedes llegar con esta actitud. - Lo sé… eso intento – ambos nos quedamos en silencio cuando nuestra comida llega. Almorzamos en silencio y luego nos despedimos, llego a casa para preparar todo; mañana regreso a casa, con Mi Nopalito… que ahora no merezco en lo absoluto. Paso toda la noche sin pegar un ojo y para cuando llega Dan, ya estoy listo para ir al aeropuerto. - Llego esto a la oficina ayer – dice cuando ya estamos en el cielo, camino a casa. - ¿Qué es? – pregunto mientras recibo el sobre - No tiene asunto… solo que es dirigido a usted – rasgo el sobre; la sangre se me hiela al ver el contenido… la chica rubia yace sobre mi pecho, mientras estamos en la cama. Hay varias fotografías iguales, una más reveladora que la otra y vienen acompañadas de una nota “¿crees que a tu prometida le guste este regalo de bodas?” La nota es clara, alguien quiere extorsionarme con esto, la pregunta es… ¿Qué quieren? ¿Ya le enviaron estas fotos a ella? ¿Qué mierda voy a hacer? El corazón me late rápidamente, mis manos tiemblan y las lagrimas me nublan la vista. - ¿Qué sucede? – pregunta Dan - ¿Te encargaste de la mujer? – pregunto - Claro que si – asegura. - Pues entonces, tenemos que encontrar a alguien y matarlo si es necesario – suelto mientras rompo en mil pedazos las fotos y la nota.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD