POV THEO
Se esfumó… así de simple; no importa cuantas personas la hayan buscado en estos dos días, no hubo forma de encontrarla; Artemis y mi madre se encargaron de notificar a los invitados sobre la cancelación de la boda. Ahora todo el mundo sabe que no he podido casarme con ella, claro que no saben el motivo, pero los chismes han empezado a circular… supongo que un mujeriego como yo debe tener una fama muy bien establecida; y si llegan a la conjetura de que fue mi culpa, entonces no haré nada para defenderme, porque es verdad. Le doy otro sorbo a la botella de vino mientras Lunes duerme en mi regazo.
- ¿Theo? – Artemis se acerca a mi – Levántate de allí – me pide
- Vete a casa – pido – Quiero estar solo.
- Pero no deberías; queremos apoyarte.
- Ya han hecho suficiente.
- No lo suficiente – intervine Kaleb; me giro levemente para verlos a todos.
- Hicieron todo lo posible, no tienen porque sentirse mal. Todo esto es mi culpa, me merezco esto… solo; quería poder verla de frente – regreso mi vista a la ventana, en donde he permanecido desde la tarde.
- Esto no te hace bien – Atena se sienta a mi lado – Deberías intentar dormir.
- ¿Enserio crees que dormiré? – ella agacha su rostro – Debes estar feliz – digo sin malicia – Hace meses morías por verme sufrir por amor.
- Sabes que no lo dije enserio; daría lo que fuera por evitarte esto.
- No te reclamo; merezco esto – le doy otro sorbo a la botella – A esta hora, ya debería estar casado con ella, seguramente estaría desnudándola en mi cama en estos momentos y sería mi esposa como manda la ley – una risa amarga sale de mis labios – Pero una basura como yo no merece a una mujer como ella.
- Deja de decir tonterías – pide Selena – Eres un sueño de hombre para cualquier mujer.
- No lo soy.
- ¿Quieres hablar sobre lo que pasó? – Pregunta Artemis
- No, no quiero – vuelvo a acercar la botella a mis labios, el liquido me quema la garganta, pero me hace sentir un alivio mínimo.
- Tus padres quieren verte y…
- No, de ninguna manera. Díganles que no quiero verlos – lo ultimo que necesito son preguntas y sermones.
- Yo me encargo – dice Archie
- ¿Podrían dejarme solo? -pido de nuevo – No haré ninguna locura; solo… necesito estar solo.
- Bien – Atena y Artemis se ponen de pie – Llama si necesitas algo.
- Lo haré – les aseguro, luego los escucho salir del departamento uno por uno hasta que la puerta se cierra. El silencio es sepulcral y la presión en mi pecho se hace más pesada; tanto que no puedo evitar llorar, seguramente si ella me viera en este momento se burlaría de mí. Llorando por lo que perdí y por lo que pude tener; aunque según ella, yo no amo a nadie. Puede que tenga razón, después de lo que le hice. Solo hubiera querido que me confrontara, que me pidiera explicaciones y me gritara. Le dije que la amaba, pero ella no dijo nada. Seguramente no le importo lo suficiente como para reclamarme, apuesto a que se sintió aliviada de no tener que casarse conmigo; si lo veo de esa manera, he sido su herramientas desde el primer segundo que tocó mi vida y cuando consiguió lo que quería, esperó la oportunidad perfecta para largarse.
- Estás siendo un cobarde – casi puedo escuchar su voz decir eso - ¿Intentas culparme de tus errores? Eres tu quien no tiene control de sí mismo, siempre te ha gustado ir de cama en cama.
- Es verdad – le doy la razón – Pero te juro que no lo hice a propósito.
- Excusas – diría con voz grave – Eres un libertino asqueroso.
- Sì lo soy – le daría la razón de nuevo – Pero también es verdad que te amo.
- ¡Tú no amas a nadie!
- ¡Si te amo! – grito, pero al buscarla a mi alrededor no hay nadie. Suspiro intentando aliviar la presión de mi pecho. Me levanto con cuidado ya que, Lunes se encuentra en el bolsillo de mi sudadera y no quiero lastimarlo. Me acomodo en uno de los sillones e intento dormir, no quiero ir a ninguna de las habitaciones, todas me recuerdan a ella... Intento vivir un día a la vez y tras una semana de búsqueda; decido que es momento de volver a mi vida normal… mi vida antes de ella. Regreso a las mañanas solitarias, los desayunos silenciosos, el trabajo rutinario, las discusiones en la sala de juntas y a regresar a casa; solo. Mis amigos vienen de vez en cuando (cuando me siento lo suficientemente animado como para verlos). Pasa un día, una semana, un mes, dos meses, tres meses; me atemoriza el nivel de indiferencia que siento; es como si nada tuviera importancia, todo es asquerosamente igual.
- Es por eso que debemos darnos prisa con la aprobación – Drew habla sobre unos temas legales mientras mi padre lo escucha atentamente – Pero temo que llevará más de dos meses poder obtener los permisos.
- Tendremos todo listo, tu hermano está a punto de terminar.
- ¿Enserio? – su mirada igual a la mía me examina
- Sì, ¿Lo dudas? – pregunto ofendido
- Para nada; es solo… has tenido mucho en que pensar.
- No, la verdad no – le aseguro – Te lo enviaré mañana mismo, solo debo darle una ultima revisada.
- Está bien.
- Hijo – mi padre me ve preocupado – Deberías tomarte unas vacaciones.
- Padre; lo ultimo que necesito es tiempo libre para pensar estupideces. No quiero ni necesito vacaciones.
- Estamos preocupados – interviene mi hermano – Actúas como si nada hubiera pasado, es aterrador verte así.
- ¿Cómo?
- Como si nada importara, ese nivel de indiferencia es aterrador. Déjanos apoyarte.
- Tranquilícense, estoy bien.
- Eres imposible – mi hermano se levanta, dejando mi oficina frustrado.
- Papá, enserio; no tienes porque preocuparte, no es el fin del mundo – me dedica una mirada preocupada y luego sale de la oficina. Cuando me encuentro solo, saco rápidamente la carpeta que Cole me ha hecho llegar; reviso cada hoja con detalle: Al parecer el padre de Sicilia vive con su amante en la casa que solía compartir con su ex esposa, Carys y Anthon viven su vida normalmente y Hilary se acaba de divorciar. Todo parece normal, pero… ¿Quién más podría ser capaz de hacerme esto? Me revuelvo la cabeza pensando en quien de estos cuatro es el responsable de las fotos. Estoy seguro de que tiene que ser uno de ellos; la chica con la que pasé la noche no ha dicho nada, insiste en que fue una aventura casual y nada más. Parece que he llegado a un callejón sin salida; pero no quiero dejar esto impune ¿debería hacerlos pedazos a todos? ¿Elegir al que más probabilidades tiene de haberlo hecho?
- ¿Señor? – la voz de Dan a través de intercomunicador me saca de mis pensamientos.
- ¿Sì?
- La señora De Santi quiere verlo – me informa
- Que pase – pido. Guardo la carpeta y luego veo a Artemis entrar a mi oficina
- Hola – me saluda, parece contrariada.
- Hola ¿Estás bien? – se acerca a mi escritorio y toma asiento.
- Antes que nada; quiero decir que… Cole viene en camino.
- No entiendo – aseguro poniéndome nervioso repentinamente
- No iremos a ningún lado sin él ¿Entiendes? – empiezo a desesperarme – Pase lo que pase, debes mantener tu cabeza fría en todo momento.
- ¿Qué sucede?
- Encontré a Sici – me pongo de pie, emocionado y aterrado al mismo tiempo.
- ¿Dónde está? – rodeo el escritorio y me agacho frente a ella, la tomo de los hombros y la veo directamente – Dímelo ahora mismo – exijo
- No te diré nada hasta que Cole esté aquí – me mira desafiante
- Artemis, no quiero esperar más. Esto me está matando y lo sabes.
- Estoy haciendo suficiente con traicionar la confianza de Sici. Lo hago únicamente porque te valoro mucho más a ti y la promesa que hice.
- Y te lo agradezco, pero…
- Esperaremos a Cole – me frena – Está cerca; fin de la discusión – la suelto y me pongo de pie exasperado. Mi corazón golpea mi pecho fuertemente mientras el terror me cierra la garganta; por fin obtendré lo que quiero, confrontarla personalmente y que me arranque el corazón junto a estos asquerosos sentimientos que me consumen cada vez que respiro.