Reputación...

1533 Words
POV SICI - Levántate – la potente voz de mi padre me despierta en la mañana – Quiero que te pares, vayas con el señor Makcormac y le digas que deseas contraer matrimonio con él – aun despejando mi mente del sueño, me siento sobre la cama. - No lo haré – le suelto calmadamente - ¿Qué dijiste? - No lo haré y no puedes forzarme a hacerlo – lo veo acercarse rápidamente, me toma por la muñeca sacándome bruscamente del confort de mi cama y me arrastra hasta mi armario. - ¡Vístete! Saldremos en media hora. - ¡No lo haré! – grito haciendo que me abofetee; pero eso ya lo esperaba. - Obedece Sicilia; empiezo a perder la paciencia – me recupero del golpe y me planto frente a él. - Yo también empiezo a perderla – digo calmadamente – He aceptado cada una de tus imposiciones, de tus golpes y tus desprecios. Pero ya no planeo seguir aguantando nada. - ¿Enserio? ¿Y qué planeas hacer? - Voy a vivir mi vida como me plazca. Acepté que Carys se casara con mi prometido, pero no voy a aceptar que quieras imponerme a otra persona y más si es uno de tus amigos. ¿No tienes cargo de conciencia? - No encontrarás mejor candidato que él; es el único que va a aceptarte con todas tus fallas. ¿Crees que otra persona va aceptarte con todas tus enfermedades y tonterías? - Pues ese es mi problema, pero no voy a casarme con el señor Makcormac. - Sì estas tan segura de tus decisiones, entonces… - ingresa a mi pequeño closet y saca mi maleta – Toma lo que quepa aquí y lárgate. No necesito una hija desobediente – y tras tirar mi maleta justo frente a mí, sale de la habitación dejándome con un temblor en todo mi cuerpo. Sabía que iba a reaccionar mal, pero no esperaba esto; de igual manera, será mejor que me apresure. Empiezo a guardar las cosas esenciales en la maleta, joyas, documentos, algo de ropa, dinero en efectivo; todo lo que me pueda ayudar. La puerta de mi habitación vuelve a abrirse y temo que sea de nuevo mi padre. - ¿Hija? – suspiro aliviad al escuchar a mi madre - ¡Aquí! – grito desde el clóset - Lo sabía – dice al verme – Te negaste a hacerlo. - Sì – digo cerrando mi maleta llena - ¿Estás molesta? - No cariño, creo que es lo correcto – me extiende un sobre – Es dinero, no puedes irte, así como así. - Gracias. - Estaremos en contacto, te diré cuando pueda volver. - No creo que vuelva. - Sì, lo harás. Esta es tu casa – me toma de las manos y luego me abraza- Debes ser fuerte, te prometo que no nos separaremos por mucho tiempo – cierro los ojos mientras contengo mis lagrimas – Lleva también tu medicina – dice y con ella logro tener todo listo cuando mi padre irrumpe nuevamente en mi habitación. Me sigue todo el camino hasta la puerta. - Cuando estes dispuesta a casarte, entonces podrás regresar – dice abriendo la puerta principal. - Cuídate, madre- digo y luego camino recto hacia la calle principal de la ciudad. Intento hacerme la fuerte tanto como me es posible, pero la verdad es que es muy difícil. Al menos tengo dinero y puedo ocuparme de las cosas por mi cuenta; aunque supongo que él también tomará represalias contra la fabrica que dirijo, eso es lo que más me desespera. Mi teléfono empieza a vibrar y al ver la pantalla, me alegro de ver quien es la persona que llama. - Nely… - saludo - ¡¿Qué te pasa?! – grita desde el otro lado - ¿Por qué no me lo habías dicho? - ¿De que hablas? - Lo de tu prometido – suelta - Creí que todo el mundo sabia sobre el tema – digo cansada de estar involucrada con Anthon y Carys. - Tenemos que hablar del tema, en persona- pide - Pues ahora no tengo nada planeado, si quieres puedo ir a tu casa – ofrezco - Te enviaré la dirección de mi departamento, no tardes – y sin decir más corta la llamada. Suspiro para calmarme, supongo que ella puede ayudarme a conseguir un departamento o algo por el estilo. Cuando recibo su dirección, tomo un taxi para poder llegar. El edificio en el que vive, parece antiguo, pero muy acogedor. Subo hasta su piso y busco su departamento, toco el timbre e inmediatamente la puerta se abre. - Te estaba esperando, ¿Cómo es posible que… - nota que llevo una enorme maleta a mi lado - ¿Qué sucede? – pregunta - Bueno, es complicado – digo - Supongo que tenemos muchas cosas que hablar, más de las que pensé – se hace a un lado – Adelante – me invita a pasar - Gracias – su departamento es bello, pero está hecho un desastre total. - No digas nada sobre el desorden – me advierte - No está tan mal. - Eres muy amable… y mentirosa, sí es un desastre. ¿Quieres café? - Claro – digo acomodándome en donde puedo en su sala (hay ropa, zapatos y objetos por todos lados) - Ten – se sienta sobre su ropa para poder verme de frente – Cuéntamelo todo… - ¿Por donde empiezo? – digo suspirando, empiezo desde nuestra salida al club en la reunión de alumnos, eso parece que fue hace años ahora. Cuando termino mi monologo, ella parece indignada. - ¿Cómo has soportado todo eso? – me pregunta – Yo habría matado a esa estúpida; le hubiera manchado el vestido de novia con estiércol en el altar y… - Tranquila…- pido sonriendo ante su reacción - ¿Qué planeas hacer? - Yo… aun no lo sé, pero creo que puedo vivir por mi cuenta. - Espera – veo como se levanta y va a su habitación, después de unos minutos regresa – Yo me ocuparé para que todo te salga a pedir de dedo – dice sonriente – No vamos a dejar que esa perra se quede con nada; el idiota de Anthon no tiene el derecho de estar a tu lado, por su cobardía; debo admitir que estaba un poco herida porque no me habías comentado de tu compromiso, pero con todo lo que me has dicho, es entendible que no tuvieras tiempo para pensar en nada. - ¿Qué? - Lo importante ahora, es saber que hacer para poder vengarnos – la veo un poco desconcertada – Aunque supongo que vas por buen camino – sonríe – Ya quiero ver la cara de esa estúpida cuando te vea del brazo del hombre que ella tanto deseaba – suelta una risa fuerte - Seguramente se va a morir del coraje, y sobre tu padre; va a pedirte que vuelvas a casa. - No entiendo… - Cásate – me aconseja – Debes casarte a como dé lugar – me aconseja - No me voy a casar con ese señor… - ¿Acaso eres tonta? Te casaras con tu prometido, claro. - A ver, a ver; ¿De qué prometido hablas? - Pues de Theo – dice como si fuera lo más obvio del mundo – Entiendo que quieran mantenerlo privado, pero creo que él es la mejor opción. Debes aprovechar que él está interesado en ti y embarázate. - ¡Nely! - Sì te embarazas, entonces no habrá duda de que se casarán. Además, estar con ese bombón no supone el mayor esfuerzo – sus ojos – Como la señora Ferith, podrás hacer lo que quieras; eso te lo puedo asegurar. - ¿De donde sacas lo del compromiso? - Todos lo saben, desde que él lo dijo en la fiesta. Rose, se ha encargado de divulgarlo a los cuatro vientos – recuerdo a la chica que le restregaba sus pechos a Theo y empiezo a tener una idea de lo que está sucediendo. - ¿Me estas diciendo que todos saben que estamos comprometidos? - Sì, pero… no llevas anillo – dice – Supongo que es poque no querían que las personas lo supieran aun, con todo lo de Anthon tan reciente; supongo que quieren esperar un poco. - Sì, eso… ¿Puedo usar tu baño? – pregunto - Claro, es la primera puerta a la derecha. - Gracias – me apresuro para poder llegar, lavo mi rostro con agua fría para poder aclarar mis pensamientos. ¿Qué diablos sucede en este momento? ¿Qué hago? No sé si es buena idea hacerle caso al consejo de Nely, aunque la idea de irritar a Carys es altamente atractiva, tendría que convivir con Theo y eso no es una opción. Aunque podría hacer un esfuerzo… no ¿Qué estoy diciendo? No podríamos convivir juntos, nos mataríamos en el primer mes. Debo pensar en algo mejor si quiero salir de esto… pero todo el mundo sabe de nuestro supuesto compromiso, ¿Qué debo hacer? Si me niego, entonces mi reputación estará arruinada, más de lo que ya está. Necesito pensar en esto...
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