Tu protección...

1564 Words
POV THEO Cuando Artemis me deja solo, estoy a punto de tener un ataque de pánico. ¿Cómo diablos terminé de esta manera? - ¡Dan! – grito desde mi oficina - Señor – él entra rápidamente viendo el desastre que hay a mi alrededor – No voy a levantarlos – aclara - Busca a Sicilia, necesito verla – pido - Entonces… ¿Es verdad que se va a casar? – lo veo incrédulo por sus palabras - ¡No puedo creer esto! -dice ofendido - ¡Paso todo el tiempo a su lado! ¿Y así es como lo valora? - ¿Qué te pasa? - Pudo haberme avisado de su relación con ella – parece molesto – Lo que no puedo entender, es cuando paso todo esto. ¿Cómo me lo ocultó? - ¿Quieres dejar el drama para otro momento? - ¿Y por que no la llama usted? – me suelta ofendido – De todas formas, es su prometida ¿verdad? - No, no lo es – digo harto de su cantaleta – Escucha, no tengo el animo como para explicarte todo; pero necesito verla; ahora ¿Puedes buscarla o vas a seguir haciendo capricho? - ¿Cómo que no es su prometida? - ¡Ve a buscarla! – grito - Ya voy… tranquilo – sale de la oficina dejándome con este montón de documentos que recoger y ordenar. Esto es ridículo, totalmente ridículo… - ¡Listo! – Dan vuelve a entrar a la oficina - ¿Ya la encontraste? – pregunto escéptico - De hecho, ella nos encontró a nosotros – me sonríe como un tonto -Me acaba de llamar una de sus amigas… - ¿Mis amigas? - ¡No! Una amiga de la señorita Sicilia – me aclara – Dijo llamarse Nely; me envió la dirección de su departamento, al parecer la señorita Sicilia tuvo una discusión con su familia y decidió salirse de casa ¿O la echaron? – dice retóricamente – La verdad es que no lo sé con certeza, pero deberá ir en persona si quiere hablar con ella. - ¿Tienes la dirección? - Así es – afirma - Entonces, andando… no hay tiempo que perder – dejo los documentos que recogí en mi escritorio y luego salgo de la oficina con Dan pegado a mi espalda. - Esto significa que debo cancelar toda su agenda de hoy. - ¿Hay algo importante? - No, las citas agendadas para hoy pueden retrasarse un poco; pero tendrá mucho más trabajo después. - Entiendo, reagenda lo todo – pido mientras bajamos al primer piso. Para poder llegar a un acuerdo, necesito dejar de pelear con esa chica, necesito llenarme de toda la paciencia que pueda. - A la orden – mi auto me espera cuando llego a la calle. - Quédate aquí – pido - Pero.. - Quédate – repito, subo al auto y tomo el volante. Acelero a fondo mientras serpenteo por la carretera hasta llegar a la dirección indicada. La fachada del edificio resalta en el entorno, parece mucho más viejo que los demás. Subo hasta el piso indicado y recorro los pasillos en busca del departamento, cuando logro encontrarlo; algo nervioso toco el timbre y en unos segundos, la puerta se abre; dejándome ver a una chica morena, con cabello n***o frene a mí. Creo que es una ex compañera de universidad, estoy casi seguro de que la vi en alguna fiesta. - Por fin – dice mientras se hace a un lado y me deja ingresar – Ella está en la cocina – dice – Necesita tu apoyo más que nunca. - Claro – logro decir - ¿Dónde está la cocina? - Solo camina – dice guiándome por un pequeño pasillo de la entrada y luego el lugar se amplía, logro ver a Sicilia sentada con una tasa en las manos. Ella se sorprende al verme – Antes de que digas algo, lo llamé porque pensé que era lo correcto – dice su amiga – No te molestes, pero debes contarle todo (Si es que no lo sabe) - Nely, no debiste – Sicilia se pone de pie – Te dije que yo me encargaría de todo. - No tienes a donde ir, necesitas apoyo en este momento – la morena se acerca a Sicilia – Debes estar con las personas que de verdad te quieren, no puedes dejar pasar esta oportunidad ¿recuerdas lo que te dije? - Deja de decir tonterías – pide Sicilia - Disculpen… - las interrumpo – Pero, creo que necesito un poco más de información para poder comprender la situación. - Su padre la echo de casa, porque no quiso casarse con un viejo – explica Nely – Todo porque te ama, y tu – me señala – No has querido hacer publico su compromiso, ¡Debes hacerte responsable de mi amiga! - ¿Qué? – digo confundido - ¡Nely! – Sicilia la toma de los brazos – Eres una buena amiga, pero déjame arreglarlo ¿Sí? - Bien, ¿Quieren que los deje solos o prefieren ir a hablar a otro lugar? – pregunta - El auto está abajo – le digo a Sicilia – Vámonos… - miro a nuestro alrededor y diviso una maleta - ¿Es tuya? – pregunto - Sì, pero… - Bien – tomo la maleta – Gracias por decirme donde estaba – digo a Nely – Sicilia, vámonos – me encamino de nuevo al pasillo, abro la puerta principal y espero a que Sici me alcance. Luego, bajamos hasta la primera planta, en total silencio – Sube – pido abriéndole la puerta del copiloto - Gracias – luego de cerrar su puerta, coloco la maleta en el baúl del auto y conduzco de nuevo por la carretera. - ¿A dónde vamos? – pregunta - A mi casa – digo - Pero… ¿No podemos ir a otro lugar? - ¿Cómo cuál? - Un restaurante o algo por el estilo. - No, necesitamos un lugar más privado. - ¿Qué quieres evitar? ¿Rumores? – pregunta irritándome – Déjame decirte que ya es demasiado tarde para eso. - Vamos a mi casa y punto – tajo - Dictador. - Nopalito, no estoy de humor para soportarte. - No me llames así – exige – Mi nombre es Sicilia. - Sicilia ¿Quieres guardar silencio hasta que lleguemos? – pido. La veo cruzarse de brazos y girar su cabeza hacia la ventana, supongo que eso es un sí. Me dedico a conducir, todo lo rápido que puedo hasta llegar a casa; no tengo idea de como voy a hacer para que acepte mi propuesta, pero espero salir lo mejor librado que pueda de todo esto. Estoy tan perdido en mis pensamientos que casi me pierdo la salida para poder llegar al edificio. Me detengo justo en la entrada y bajo del auto, saco la maleta y abro la puerta del Nopalito – Ten – le digo al encargado de guardar los autos. - ¿Vives aquí? - Sì - Este lugar es más vidrio que otra cosa – comenta viendo a su alrededor. - Me gusta – afirmo - Es lindo, no se niega. Pero algo frio, como tu – suelta una pequeña risa – Hay imitación de oro por todos lados ¿Quieres aparentar tanta riqueza? - No es imitación – digo al tomar el ascensor. - ¿Cómo lo sabes? - Porque el lugar es mío. - ¿El edificio? - Eso dije - ¿Todo el edificio? - Sì, fue mi regalo de 18 años. - Oh… - no pronuncia palabra hasta que llegamos al ultimo piso, coloco mi clave de acceso y nos adentramos en el lugar. - ¿Quieres algo de tomar, comer? ¿Tal vez descansar? – pregunto mientas le doy la maleta a un m*****o del personal de servicio. - ¿Comer? ¿descansar? – ella me ve con desconfianza - ¿Qué hacemos aquí? - Bueno, después de todo lo sucedido; pensé que querías descansar. - Estoy bien – afirma - Entonces, vamos al despacho – la guio por la casa hasta poder llegar a la oficina – Adelante- la invito a pasar primero. - Lindo lugar – dice examinando cada rincón - Gracias – ambos nos acomodamos en las sillas, separados únicamente por el escritorio – Escucha, necesitamos discutir lo que vamos a hacer para poder controlar esos rumores sobre… - Sì, respecto a eso – la veo acomodarse, como si estuviera a punto de obligarse a decir algo – Tu iniciaste todo esto – me acusa - Lo sé - Entonces, debes hacerte responsable. - Eso es lo que intento, por eso estas aquí. - Me alegro que tengas esas intenciones – se recuesta sobre el escritorio – Quiero que sigamos la corriente. - ¿Seguir la corriente? - Sì, tu querías que fuera tu prometida ¿verdad?. - No entiendo. - Estoy diciendo… que acepto ser tu prometida – la observo detalladamente. - ¿Qué planeas? – la interrogo – Dijiste que no te apetecía vengarte de ellos. - No es por venganza. - ¿Entonces? - ¿Eso importa? - Sì, si importa si quieres involucrarme en todo esto. - Quiero tu protección, Theo Ferith – me ve directamente, expectante a mi decisión. Esto no me lo esperaba, pero creo que puedo sacar mucho provecho.
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