Mujerzuela...

1652 Words
POV THEO - Debería terminar los reportes y autorizar las modificaciones en el contrato del exterior – Dan aparece junto a mí, mientras veo la ciudad por el ventanal de mi oficina. - Todo está en el escritorio, por favor llévaselo al presidente – pido - ¿Qué le sucede? - Nada - Nunca termina tan rápido su trabajo a menos que… le preocupe algo – tan perspicaz como siempre, nunca le puedo ocultar nada. - ¿Sabes en donde está mamá? – pregunto intentando despistarlo - No hay nada en su agenda el día de hoy, aparte de una reunión con sus amigas. - ¿A qué hora? - después de las tres de la tarde. - Bien, cancela todos mis pendientes; saldré. - Pero el joven Davies pidió que se reunieran y ya se ha negado varias veces ¿Qué le diré ahora? - Lo que sea – tomo mi saco y salgo de la oficina con dirección a casa, necesito hablar con mi madre sobre esto antes de dar el siguiente paso. No se a donde llegue con esto, pero al menos debo intentarlo; sino la sensación de haber podido hacer algo me perseguirá para siempre. - ¿Mamá? – llamo cuando entro a casa - ¿Dónde estás? - Joven Ferith – nuestro mayordomo sale de uno de los pasillos – La señora se encuentra en su sala privada ¿Gusta que le avise algo? - No, iré yo mismo. Gracias – avanzo por las escaleras y pasillos hasta llegar a la sala de uso personal de mi madre; allí la encuentro rodeada de libros y té; al verme se sorprende. - Cariño, no esperaba verte tan temprano en casa ¿todo bien? - Sì, de hecho… estoy aquí porque quiero hablar contigo. - Entonces ven – palmea el lugar a su lado y avanzo para poder sentarme junto a ella - Dime lo que te preocupa, he notado que has cambiado mucho en tu estado de ánimo en los últimos meses. - ¿Cambiado? - Eres el chico alegre y travieso de siempre… pero últimamente no eres ni alegre ni travieso ¿Qué pasa? - Puede ser que haya madurado – mi madre se ríe por lo bajo y la veo ofendido. - Ay, perdóname cariño. Es solo que nunca pensé escuchar esas palabras de ti. - Madre, intento decir algo. - Claro, dime; soy toda oídos para mi bebé. - Yo… es sobre un chica. - Todo me esperaba menos esto, ¿es una chica especial? - Eso creo; la verdad ni siquiera yo sé lo que siento, pero quiero arriesgarme a ir más allá. - Me parece genial, es hora de que sientes cabeza. - Solo, no quiero que ella tenga problemas contigo. - ¿Por qué los tendría? - Ella… trabaja en el club – suelto y la veo asentir con la cabeza como si analizara la situación. - Sigo sin entender porque tendría algún desacuerdo. - Es Hilary, la bailarina principal que contrataste hace unos meses – suspira pesadamente – Sé que es mayor que yo, pero te aseguro que… - No es por la edad que no me agrada. - Entonces no quieres que salga con ella. - Hijo, no quiero oponerme en tu relación con ella. Y tampoco quiero prohibirte nada, pero si lo que pides es mi aprobación; la respuesta es no. - Pero…. - Déjame terminar; Si ella realiza bien su trabajo entonces no tendremos ningún problema y todo seguirá como ahora; pero no me agrada como la novia oficial de mi hijo. - Es porque es bailarina. - Claro que no, sabes que no soy la clase de persona que juzga a otras por lo que hace para vivir. Lo hago porque la he conocido por mucho tiempo y sé la clase de hombres con los que sale y nunca la he visto tomarse a ninguno de manera seria. Me preocupa que vaya a lastimarte. - Hablas de ella como si fuera una mujerzuela. - Lo es – responde haciendo que me ponga de pie – No me veas así, la he visto acostarse con tipos por un collar o por billetes, no la juzgo; solo que no es la clase de mujer que quiero para mi hijo. - Madre, ¿Escuchas lo que dices? - Sì, y lo digo porque me consta. Si quieres seguir adelante con ella, no me opondré; pero sugiero que hables con ella antes de oficializar algo ¿Estas seguro que esto es algo que ella también quiere? – la observo por unos segundos, mi madre no seria capaz de mentir con eso, pero también son cosas que hacía en el pasado; yo puedo darle todo lo que quiera; ya no necesitará de nadie más que no sea yo. - Entiendo lo que dices, lo hablaré con ella. - Bien, entonces solo espero que tomen la mejor decisión para ambos. - Yo también – necesito hablar con ella – Nos vemos después – le doy un beso rápido a mi madre y salgo directo al auto; creo que puedo intentar no prestarle atención a su pasado, después de todo yo soy el hombre con el que quiere estar ahora. Conduzco hacia el Club para poder verla y poder concretar nuestra relación. - Joven Theo – me saluda el guardia al entrar - Hola Tay – saludo de vuelta, al ingresar noto que el ensayo acaba de terminar, así que me dirijo directamente a su vestidor, la puerta está entreabierta así que entro sin tocar. No encuentro a nadie, únicamente sus vestidos y maquillaje, me giro para poder salir; supongo que se encuentra en otro lugar. - Espera -su voz hace que me detenga, estoy a punto de responder cuando vuelve a hablar – No es apropiado. - ¿Por qué? – la voz masculina me llega y noto que están en el baño – El niño trabaja a esta hora ¿no es así? – Me acerco a la puerta para poder escuchar mejor - No lo llames de esa manera. - ¿Entonces? No me digas que lo consideras un hombre capaz de satisfacerte ¿renunciarás a los demás por él? - Sus habilidades en la cama superan a varios. - ¿Yo incluido? - Sì, de hecho; es el mejor que he tenido en los últimos meses. - Esa es la razón por la que no lo has botado. Siempre te aburres antes del mes. - Mis razones no te importan – escucho como una cremallera sede – Oye, nos pueden descubrir, mi jefa se enojará; me prohibió hacer esto en su club. - ¿Quieres que pare? – escucho como Hilary suelta un gemido y es como si un puño me hubiera golpeado la boca del estómago. - Esta será la última vez – su voz es agitada - Siempre dices eso – puedo escuchar cada una de las cosas que hacen encerrados en ese lugar; decido salir y darles unos momentos. Me siento en el segundo nivel del bar, la verdad es que tenia altas expectativas de ella, pero, ¿Cómo no me di cuenta de esto? Siempre me trató como un niño, eso es lo que más me duele; mi orgullo. Esto es una buena noticia, significa que no la quería tanto; o eso es lo que me repito para no sentir tan dolorosa su puñalada. No, esto también es mi culpa; yo era el apresurado en encontrar una mujer para tener algo serio, yo subí mis expectativas con ella. Todo es mi culpa; pero ella… solo quería mi dinero, lo cual es muy tonto de su parte; seguramente aún espera seguir conmigo ¿Qué haré? ¿Debería seguirle el juego? ¿Cortar de raíz la relación? Me da curiosidad hasta donde quiere llegar. Cuando la veo salir del Club con dirección a su casa, noto que he estado demasiado tiempo aquí, necesito aclarar mi mente y salir de aquí antes de que mi madre llegue y me interrogue. Saco mi móvil y llamo a la única persona que no le interesa la vida privada de los demás, por lo tanto, no va a preguntar nada. - ¿Dónde estás? – pregunto cuando responde la llamada - Oh, aun estas vivo – responde, puedo escuchar ruido a su alrededor – En la base – responde - Voy para allá – y tras decir eso, corto la llamada; tomo mi auto y acelero a fondo en dirección a las afueras de la ciudad. Cuando llego a las bodegas cerca del rio, apago el motor y me interno en los viejos edificios. - ¡Alto allí! – Cole sale desde las sobras y se abalanza sobre mí, derribándome al instante. - ¡Oye, me ensuciaré! – me quejo mientras me libero de su agarre y me pongo de pie - ¿Cuándo vas a dejar de hacer esto? - Nunca – responde él poniéndose de pie - ¿Qué haces aquí? - No puedo visitar a mi amigo de la infancia ¿debí pedir cita? - Estas ignorando a los demás, pero vienes aquí – lo veo avanzar por los edificios - ¿Estas bien? Es lo único que me importa. - Sì, estoy bien. Necesito descargar un poco – veo como nos adentramos en uno de los edificios y los sonidos que escuché por teléfono llegan a mis oídos. - Entonces tienes suerte, los chicos están divirtiéndose un poco – cuando llego al origen del escándalo, veo un ring improvisado, dos luchadores en el centro mientras son rodeados por el ejercito de Cole y su padre, todos animando a los peleadores en el cuadrilátero, apostando y bebiendo - ¿Quieres luchar esta noche? - Me haría bien – me quito el saco – Necesito calmarme y creo que esta es la mejor manera. - Bien, entonces yo seré tu oponente – tras decir eso, ambos bajamos hacia el cuadrilátero.
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