POV SICI
Miro a través de la ventana las luces de la carretera, en verdad no quiero regresar a casa; pero no tengo opción. Evito ver de nuevo el mensaje de Anthon, no cambiará el hecho de que se dejó manipular por su padre. Y para terminar de empeorar las cosas, siempre me topo con este hombre cada vez que algo me pasa. Cierro los ojos debido al cansancio, dejo que la paz de la oscuridad me rodee y así mis pensamientos dejarán de fluir por primera vez en las últimas 24 horas.
- Simplemente no responde mis llamadas y su teléfono está bloqueado, no sé que… - abro con dificultad mis ojos – Oye, ¿Estas bien? – miro a mi alrededor algo desorientada
- ¿Dónde estamos? – pregunto, pero mi respuesta llega cuando veo la intravenosa.
- En el hospital – Theo se inclina sobre mi – Creí que te habías dormido, pero luego simplemente no pude despertarte. Envié a Dan a tu casa para notificarles porque no tenía su número de teléfono.
- ¡¿Qué?! – esa noticia me altera, si mi padre se entera de lo que en realidad planeaba hacer - ¡¿Por qué hiciste eso?!
- Pues, es lo más lógico – se excusa
- No debiste – le suelto molesta e intento sentarme sobre la cama
- ¡No te levantes!
- Debo irme, mi padre se molestará si se entera que estaba en el aeropuerto, seguramente me matará.
- Tampoco es para tanto – dice escéptico ante mis palabras.
- ¡No lo conoces!
- Tranquila.
- No debiste…
- En mi defensa, intenté llamar a Anthon primero, pero no respondió mis llamadas – escuchar el nombre de mi prometido hace que un clavo se inserte en mi corazón.
- Tengo que…
- ¡Sicilia! – escucho la voz molesta de mi padre antes de verlo - ¿Dónde diablos…? – se queda estático al ver a Theo parado junto a mi cama - ¿Quién diablos eres?
- Theo Ferith, un placer – se presenta mientras estira su mano para saludarlo
- Luka Giannoli – se presenta – Soy el padre de Sicilia.
- Un gusto
- ¿Cómo es que usted está con ella? – retengo el aire en mis pulmones, preparada para una paliza.
- Sicilia me debía un favor y le pedí que hiciera unas cosas por mi esta noche, pero no tenia idea de que esto pasaría – intento disimular mi sorpresa ante su agilidad para mentir.
- ¿Favor?
- Así es, me disculpo nuevamente. Sicilia se desmayó por fatiga y es por eso que la traje, pero como no tenia forma de contactar con su familia, envié a mi secretario personalmente a notificarle lo ocurrido.
- Entiendo, mi hija siempre ha sido débil de salud; esto no es nada nuevo para nosotros, no tiene que disculparse tanto. ¿Cariño, estas bien? – lo veo acercarse a mi y acariciar mi cabello con delicadeza
- Sì padre, lamento haberte molestado.
- Sabes que haría lo que sea por ti, me alegra saber que te encuentras bien – me sonríe y al verlo me produce nauseas – Joven Ferith ¿Es un amigo cercano de mi niña?
- Oh, solo… solo un poco. Nos reencontramos después de la reunión de ex alumnos y esta es la segunda vez que nos vemos después de eso.
- Claro, me gustaría invitarlo a cenar a mi casa; en compensación por las molestias de hoy – se nota que quiere aprovechar la oportunidad para acercarse a su familia, sus intenciones son demasiado obvias.
- No ha sido nada, en verdad; no es necesario – Theo toma su saco, parece todo un experto en escapar de situaciones como esta – Espero que te mejores; un gusto conocerlo señor – vuelve a estrechar la mano de mi padre – Hasta luego – y tras decir eso, se marcha de la habitación. Mi padre se aleja al instante de mí.
- ¿Es verdad lo que dijo?
- Sì – respondo intentando sonar convencida
- ¿Qué clase de favor le debías?
- Pues, no tiene importancia. Solo me trató con desdén – miento – Es un soberbio de lo peor, tu mismo acabas de presenciar su comportamiento al negarse a la cena.
- Se cree la gran cosa por su apellido – respiro tranquila al notar que se tragó el cuento – Aunque me parece curioso, Robert me llamó diciendo que su hijo había escapado y que planeaba marcharse del país. Gracias a Dios lo encontró en el aeropuerto antes de que se fuera ¿Sabes algo al respecto?
- No – respondo inmediatamente – Pero seguramente lo hace porque no está de acuerdo con su padre sobre la boda – miento en un intento de parecer ignorante ante la situación.
- Te informo que ha aceptado casarse con tu hermana – al parecer disfruta de la situación – Como puedes ver, el amor que te profetizaba no significó mucho – aprieto mi puño
- ¿Por qué me lo dices?
- Para que entiendas de una vez por todas la situación en la que te encuentras, no intentes hacer nada estúpido ¿entiendes? Quiero que te comportes durante todo este mes, hasta la boda de tu hermana; no quiero dramas, berrinches ni maquinaciones que dañen la boda. Cualquier inconveniente que surja en este tiempo, tu lo pagarás. No dejaré pasar nada.
- Entiendo padre, pero si él está de acuerdo con la boda; entonces no tengo nada que decir.
- Al menos sabes reconocer tu lugar
- Sì
- Cuando salgas de este lugar, iras a casa de inmediato y tendrás totalmente prohibido salir de allí hasta que yo ordene lo contrario; ayudaras a tu hermana con todos lo preparativos de la boda y asistirás con una gran sonrisa en tu rostro a esa boda – tras decir eso, se encamina a la puerta - Y nada de enfermedades, desmayos u otra de tus ridiculeces para llamar la atención – desaparece por la puerta después de todas esas órdenes. Una risa estúpida sale de mi garganta mientras recuerdo todo lo sucedido, soy totalmente patética; poniendo mis esperanzas en un hombre débil. Un hombre que pudo haberme dado todo lo que necesito para ser feliz; pero ahora se ha esfumado… todos nuestros planes, esa isla para nuestra luna de miel, la mascota que queríamos, la casa… no, ya no debo pensar en eso, de todas formas, no puedo perder algo que nunca tuve… Pero lo que más rabia me da, es haberme permitido amarlo, para perderlo de manera tan repentina; eso en verdad duele, pero no voy a demostrarlo. Me acomodo en la cama para intentar dormir, pero mis lagrimas caen en la almohada incluso cuando tengo mis ojos cerrados; todo esto es frustrante. Cuando abrí los ojos al día siguiente, me sorprendí al ver el rostro de Anthon frente a mí.
- ¿Qué haces aquí?
- Yo… Quería hablar contigo antes de que te den el alta.
- No veo sobre que tema tenemos que hablar – me siento sobre la cama - ¿Cómo te enteraste que estaba aquí?
- Vi los mensajes de Theo – explica – Mi amo… Sicilia, escucha; sé que en este momento debes estar muy confundida, pero no tuve elección. Debo hacer lo correcto para mi familia y este negocio es algo que no podemos perder ¿entiendes? – sigo sin responder nada – Te prometo… prometo que no la tocaré, solo dame un año; me divorciaré de ella y luego podremos casarnos – casi suelto una risa ante semejante estupidez – Cuando tenga en mis manos la empresa, entonces mis padres no podrán interferir con mis decisiones y los dos podremos hacer todo lo que soñamos.
- Detente – pido totalmente cansada de esto – No quiero que digas nada ¿Enserio quieres que crea que esto no es tu decisión?
- Sici…
- Era nuestra boda o tu familia – digo – Y elegiste a tu familia; una decisión totalmente entendible, no quiero que me hagas ninguna promesa; no te creo.
- Mis palabras son sinceras.
- ¿Sabes cual es el problema? Ya no creo en palabras, no necesito más palabras; necesito un hombre que actúe… que no se deje manipular y, sobre todo, que me ame.
- ¡Yo te amo!
- ¡Estas a punto de casarte con mi hermanastra! – le recuerdo – Se nota mucho tu amor.
- Estas siendo muy dura, lo entiendo; esto es difícil para ambos.
- Anthon… basta, no compliquemos más las cosas, ve y cásate con mi hermana si crees que eso es lo correcto; pero a mi déjame en paz – pido, me quito el anillo del dedo y se lo entrego - Ten y dáselo a Carys - él mira el anillo en la palma de mi mano.
- Solo dame tiempo.
- No, no quiero esperar nada de ti y te pido que te retires – su mirada me rompe el corazón, pero no pienso dar mi brazo a torcer.
- Ambos estamos muy alterados, hablaremos de esto después – ni siquiera intenta tomar de vuelta el anillo– Nos vemos luego, cuídate – y después de darme una mirada abatida, se marcha dejándome alterada, pero orgullosa de mi misma por mantener mi postura y así deberé seguir; le ayudaré a Carys a planear todo como si nada me importara y seguiré adelante.