POV THEO
Hilary observa la vista del océano en la terraza del hotel, hemos estado juntos prácticamente toda la semana.
- Feliz Cumpleaños – me acerco con un pastel en las manos; ella se gira y sonríe al ver el pequeño pastel.
- Eres muy tierno – dice acercándose
- Pide un deseo – la veo cerrar los ojos y luego soplar las velas – Ahora dime lo que deseaste y lo haré realidad – ella suelta una carcajada
- Es una regla universal no decir los deseos o no se cumplirán.
- Pero si no lo dice ¿Cómo lo hago realidad?
- No puedes… o, mejor dicho; no quieres – afirma
- ¿Quieres ponerme a prueba?
- No quiero meterte en problemas.
- Bien, no insistiré más – corto una rebanada del pastel y se la extiendo – Ten, come un poco; se ve delicioso.
- No como cosas dulces – eso me decepciona
- Como quieras – tomo mi rebanada y empiezo a comer.
- ¿No insistirás? – la veo algo confundido por su pregunta
- Dijiste que no comes cosas dulces, no voy a insistir y hacerte comer algo que no te gusta.
- Eres el primero en aceptar las cosas a la primera.
- No me interesa forzar a las personas a hacer cosas que no quieren – devoro una fresa de un bocado y casi la escupo de nuevo – Está ácida – comento intentando tragar la fruta.
- Eres verdaderamente adorable.
- Oye, ese no es un cumplido que me gusta recibir.
- ¿Entonces que debería decir?
- Que soy sexy, guapo… menos adorable.
- Eso es aún más adorable – me levanto dejando de lado mi pastel.
- Te demostraré que tan adorable soy - la tomo del trasero, levantándola en el aire mientras ella enreda sus piernas en mi cadera .
- La parte buena de que seas más joven que yo, es que siempre tienes energía – después de decir eso, toma mis labios en un beso salvaje, beso que respondo gustoso. Avanzo por la terraza hasta ingresar en la habitación, dejándola caer sobre la cama; quito mi camisa de un tirón y me recuesto sobre ella, quitando un botón a la vez mientras reparto besos por ese cuerpo que me vuelve loco – Aun estoy dolorida por lo de esta mañana ¿Enserio quieres hacerlo de nuevo?
- Claro que sí ¿No lo ves? Ya empecé – y tras decir eso, quito su blusa dejando sus pechos visibles - No llevas ropa interior – comento – Me encanta – tomo uno de sus senos para acariciarlos y jugar con ellos un rato, sacándole un gemido al instante.
- Espera… - me freno en seco
- ¿Qué sucede? – pregunto alejándome un poco para poder controlarme
- Si hacemos esto, llegaremos tarde al aeropuerto.
- Creí que viajábamos hasta mañana.
- Y te dije que no podía, tengo que volver hoy.
- ¿Por qué?
- ¿Desde cuándo me pides explicaciones?
- Desde que haces planes sin preguntar, se supone que regresábamos mañana.
- Theo, no puedo. Regresaré hoy contigo o sin ti; ya te lo había dicho.
- No, no lo hiciste – digo seguro, apartándome por completo de la cama – Pero está bien, regresa hoy si eso es lo que quieres.
- ¿No iras conmigo?
- No, me quedaré.
- Theo, no seas infantil.
- Hilary, sabes que no actúo de manera infantil; dices que te quieres ir, entonces hazlo.
- Tienes razón, lo haré – sin molestarse en cubrir su cuerpo, se pone de pie y se va directo al clóset. Después de una hora, sale con su maleta en la mano.
- Mi chofer te llevará
- Bien
- Avísame cuando llegues – pido
- ¿Para qué?
- Para saber que llegaste a salvo.
- Claro
- Sé que hay algo que te molesta ¿Qué es?
- No me agradan las relaciones en las que me tengo que esconder.
- ¿Quieres que hagamos publica la relación?
- Solo digo que… me siento incomoda al estarme escondiendo de tu madre. Creo que ya estas grandecito como para hacer cosas como esta.
- Entiendo.
- Es solo que… siento que no tomas enserio esta relación ¿Es solo una aventura para ti?
- Dijimos que solo iba a ser físico ¿Recuerdas?
- ¡Se lo que dijimos!
- Creo que lo que en realidad quieres decir, es que deberíamos oficializar la relación y que ya no sea solamente física ¿No?
- Yo… sí, pero... - la veo titubear - ¡Olvídalo ¡ - Y tras decir eso, se marcha cerrando con un fuerte golpe la puerta. Sonrío ante su comportamiento, siempre dice que soy infantil; pero es ella la que se comporta de esa manera. Igual, creo que tiene razón; es tiempo de hablar con mis padres y poder formalizar esto, no se que es lo que siento con ella, pero sé que es más fuerte que cualquier cosa que haya sentido. Salgo directo al aeropuerto un par de horas después, tengo que resolver esto lo más rápido posible.
- Sus cambios de humor me dan dolor de cabeza.
- Tranquilo Dan, solo fue un día – calmo a mi secretario
- Claro, para usted es muy fácil; yo soy quien hace todo el trabajo – se queja
- Te daré un bono.
- Pero siempre es un gusto servirle, joven amo – dice sonriente
- Solo estas conmigo por el dinero ¿verdad?
- El dinero mueve el mundo, joven amo.
- Deja de llamarme así, me dan escalofríos.
- Claro joven amo – le aviento un almohadón
- ¿Cuánto falta para llegar?
- ¿Cómo voy a saberlo? – suspiro profundamente y esa es señal para que él se aleje. Después de media hora soportando a mi empleado impertinente, aterrizamos en la madrugada en la ciudad – La salida de la pista privada está cerrada – me informa Dan – Tendremos que salir por la entrada principal del aeropuerto.
- Bien – hace frio y lo último que quiero es caminar, pero no me queda de otra. Mientras avanzo entre las personas, noto que no pisaba el interior de un aeropuerto desde hace mucho – Vamos por un café – ordeno mientras avanzo hacia la enorme cafetería del lugar
- Pero señor…
- Relájate, hace tiempo no estoy en este lugar.
- Espéreme aquí, yo voy por el.
- Bien – me siento en una de las mesas mientras espero mi bebida. Al ver a mi alrededor, veo la cabellera castaña muy conocida para mí; la chica llora desconsoladamente y al parecer está sola ¿Por qué siempre que me la encuentro está llorando? La observo un rato y llego al punto en el que ya no puedo tolerar verla derramar otra lagrima; me irrita verla de esa manera ¿Es que acaso no puede controlarse?. Consciente de que puedo arrepentirme de esto, me levanto de mi mesa y me acerco a ella - ¿Estas bien? – en el momento en el que hago la pregunta me arrepiento, debido a lo que pasó la última vez.
- Sì, de maravilla – responde con su habitual tono sarcástico
- Pues no se ve así.
- ¡¿Entonces para que preguntas?! - grita molesta
- ¡Por cortesía! - respondo algo asustado por su grito repentino
- Eres un tonto.
- ¿Por qué siempre me insultas?
- No es un insulto si digo la verdad.
- Tu… eres desesperante, pero es mi culpa ¿Quién me manda a preocuparme por chicas locas que solo viven llorando? – ella deja salir otro sollozo
- ¡Es verdad! Soy una inútil – ahora me hace sentir mal por mi comentario
- Escucha… no se que te pasa, pero enserio estoy preocupado por tu supervivencia ¿Quieres que te lleve a casa?
- Papá me matará -afirma limpiando sus lágrimas con su dorso.
- Ten – le doy un pañuelo – Entonces ¿Debería llamar a Anthon?
- Esa es una buena idea, claro; eso si te responde – noto amargura en esa oración.
- ¿Pelearon?
- Ojalá… pero ahora ya no importa, no importa nada – se limpia las lagrimas con el pañuelo – Ahora estaré en esa prisión por mucho más tiempo, hasta que mi padre decida casarme con un viejo con dinero – la veo confundido
- ¿Entonces que quieres hacer? Ya es de madrugada y es peligroso que estes aquí, sola. Déjame llevarte a casa.
- Puede que sea lo mejor, tal vez… él no se ha dado cuenta que no estoy en casa.
- ¿Te escapaste?
- Eso intento – afirma – Pero tienes razón, debo volver… no tiene caso que siga en este lugar.
- Bien, entonces vamos – Dan regresa con nuestro café – Dan, haremos una parada antes de llegar a casa – tomo la maleta de Sicilia y salimos del aeropuerto. Aunque siento que es lo que menos quiere en este momento.