Me marcho...

1706 Words
POV SICI Mi vida se ha vuelto más feliz desde nuestra salida al Club; después de la humillación que Carys recibió por parte de Theo casi no la he visto, se la pasa refunfuñando y saliendo intentando alargar su lista de amigos. Gracias a eso, pude organizar el almuerzo de mis padre con la familia York. - Bienvenido Robert – mi padre saluda a los York con más familiaridad de la que esperaba. - Gracias Luka – veo a Anthon entrar con una enorme sonrisa en su rostro y un ramo de flores en sus manos. - Buena tarde – saluda y le entrega las flores a mi madre – Escuché que las orquídeas eran sus favoritas – mi madre le sonríe abiertamente complacida - Así es, muchas gracias. - ¡Que chico tan agradable! – mi padre le da unas palmaditas en el hombro – Será un buen esposo para mi hija. - Me alaga, señor. - Vamos a la mesa, muchacho – aun sosteniéndolo del hombro, papá lo guía hasta la mesa. - Estoy muy feliz con esta unión – comenta el señor York – Tu hija es muy agradable, se nota que has invertido mucho en su educación – sus comentarios me hacen sonrojar. - Claro que sí, no escatimo en gastos para mi pequeña – las empleadas empiezan a servir la mesa. - Espero que la comida sea de su agrado – mi madre los invita a probar los platos que tanto nos esmeramos en preparar. - Todo se ve delicioso – el señor York empieza a comer y luego, los demás lo seguimos. Siento como alguien golpea mis pies con su zapato y no tengo que ver por debajo de la mesa, para saber que se trata de Anthon. En respuesta, también le doy un golpecito y ambos empezamos a juguetear con nuestros pies, bajo la mesa mientras aparentamos comer en silencio; los adultos hablan de Golf, acciones y el mercado financiero. Puedo imaginarme la mi vida en el futuro, con él frente a mi mientras cenamos… sería precioso. - Cariño, tu y Sicilia deberían subir – nos pide mi padre cuando terminamos la cena – Tengo que hablar de los términos de la boda con los York. - Claro cariño – mi madre y yo nos ponemos de pie – Ha sido un gusto. - El gusto es todo nuestro – responden - Espero verlo pronto – me despido de mi futuro suegro – Nos vemos – le digo a Anthon para luego subir las escaleras hacia el segundo piso. Al llegar al pasillo, mi madre y yo corremos hacia el pasillo justo arriba de la sala (es en donde hablaran) para poder escuchar lo que hablan, nos sentamos en el suelo para poder estar más cómodas y ocultas. - ¿En verdad estas interesado por unirte a mi familia? – pregunta mi padre - Así es, señor – responde Anthon - Creo que esto es muy beneficioso para ambas familias – esta vez, es el señor York el que habla – Tu compañía de exportaciones y la mía de transporte se complementan a la perfección, ambos saldremos grandemente beneficiados – sonrío ante esto, no podría ser mas perfecto; de esta manera mi padre no puede oponerse. - También creo que es una gran oportunidad – mi madre me abraza mientras sonríe feliz de que haya logrado mi cometido – La boda debe hacerse lo más pronto posible. - Estoy de acuerdo con eso – afirma Anthon - ¿Un mes será suficiente? – pregunta mi padre - Creo que eso depende de Sicilia, pero no creo que se oponga – claro que no, me muero por estar con él. - Esa es la cuestión – responde papá – Es mi hija Carys quien se casará contigo – mi sangre se hiela al escuchar eso. - Madre… - susurro - Ssshh – me calla mientras veo el desconcierto también en su mirada - ¿Qué quiere decir? Sici…. - El trato se hará solo si mi hija mayor se casa con tu hijo – el señor York mira a su hijo - ¿La señorita Sicilia no es la mayor? - No, Carys es mayor – mis manos empiezan a temblar mientras escucho estas tonterías. - Lo entiendo, Pero Luka; tu hija ya ha tenido citas con… - No te preocupes por ella, siempre hace lo que se le ordena, esa es la forma en la que la crie y esta no será la excepción. - No, lo siento señor. Pero solo me casaré con Sicilia – la voz de Anthon es firme. - Hijo, debes entender que así es como se hacen los negocios – habla mi padre – No debes dejarte guiar por lo que sientes o todo se irá por la borda. Debes velar por las personas que trabajan en la empresa, todas ellas dependen de ti para poder llevar comida a sus casas; este tipo de cosas se hacen desde la antigüedad. - Aun así, es Sicilia quien se ha esforzado porque esta reunión pase; ella no se merece esto. - No te preocupes, ella también se casará – mi corazón cae a mi estomago – Pero debo casarlas por edad y Carys es la mayor. - Entonces que ella se case con el otro candidato… - Robert, tú tienes la última palabra – indica mi padre mientras aprieto el barandal de las escaleras a espera de su respuesta. - Lo hablaremos después, necesitamos estar en privado para poder llegar a un acuerdo con mi hijo. - Entiendo, solo quiero dejar en claro que no aceptaré la propuesta si no es con Carys como tu esposa – este comentario va directo a Anthon. Mi madre me levanta del suelo en dónde ambas nos encontrábamos y caminamos hacia mi habitación. Cuando entramos ella cierra la puerta. - Mami, tienes que ayudarme ¿Cómo es posible que él quiera hacerme esto? ¿Acaso no soy su hija también? - Tranquila cariño, hablaré con él; podemos convencerlo para que cambie de idea y mientras tanto, actúa como si no supieras nada; si él se entera de que los espiamos va a castigarnos de manera horrible. - Pero no creo que haya nada que puedas hacer – acepto desconsolada. - Puede que Carys se resista al matrimonio, dijiste que le gustaba un chico – Ese pensamiento me anima un poco, es verdad; ella puede negarse al matrimonio. - Y también Anthon – afirmo – Él no se casará con otra que no sea yo – digo confiada. - ¿Ves? Aun tenemos muchas posibilidades. - Sì, solo debo calmarme. - Exacto cariño, cálmate – mi madre vuelve a abrazarme y nos quedamos así hasta que la señora Park no avisa que mi padre nos busca – Arréglate primero y baja en cinco minutos – me ordena mi madre y luego sale de la habitación. Corro al baño para lavarme el rostro y cuando salgo escucho mi teléfono sonar. - ¿Hola? - Mi amor – la voz de Anthon suena agitada - ¿Qué sucede? - Escúchame bien, tu padre y el mío han arreglado mi matrimonio con tu hermana. - Pero… - No hay tiempo, escúchame; estoy en el aeropuerto, tenemos que irnos. El avión sale a las diez de la noche, solo vayámonos… ellos no pueden decidir esto sin tenernos en cuenta; te prometo que estarás bien, yo te cuidaré. - ¡Sicilia! – brama mi padre desde la primera planta - Recuerda, antes de las diez en la cafetería principal del aeropuerto, te estaré esperando. - Sì, allá nos vemos – y tras decir eso, cuelgo la llamada y me apresuro a bajar. - ¿Qué te toma tanto tiempo? – pregunta molesto - Lo siento – me disculpo - Los York han aceptado la propuesta de matrimonio entre nuestras familias, la boda se llevará a cabo dentro de un mes – anuncia – Carys, debes estar preparada para entonces – cierro mi mano en un puño ante la rabia. - ¿Yo? – pregunta sorprendida - ¿Acaso no es el prometido de mi hermana? - Yo decido de quien es prometido y se casará contigo – afirma - Pero él me quiere a mi – interfiero furiosa - Te quiere tanto que acaba de aceptar casarse con tu hermana – dice burlonamente – No te hagas ilusiones, no puedes competir con tu hermana; seguramente te enfermarías el mismo día de tu boda, echando todo a perder como siempre. - Es un chico guapo – afirma Carys sonriendo - ¿No tienes vergüenza u amor propio? – le interrogo - ¿No te das cuenta que él es mi prometido? - Ahora es mío, hermanita – sonríe – Yo siempre obedeceré a mi papi – me abalanzo sobre ella, quiero borrar de su cara esa asquerosa sonrisa. - ¡No te atrevas! – mi padre me toma de un brazo y luego me abofetea - ¿Enserio quieres golpear a mi hija? - ¡También soy tu hija! - Por desgracia. - ¡Luka! – mi madre intenta hacer que me suelte, pero en cambio recibe una bofetada igual o peor a la que me dio a mí. - ¡No, no la golpees! – pido - ¡Escúchenme muy bien, par de estúpidas buenas para nada! Si vuelven siquiera a estar en desacuerdo conmigo una vez más, las encerraré y las enviaré a una granja ¿Entienden? – tras decir eso, sale de la sala dejándonos solas. - Mami, ¿estas bien? – le ayudo a levantarse - Tranquila, no pasa nada – me sonríe, pero la imagen se ve afectada por su mejilla roja. - Que lastima, no deberían comportarse de esa manera si no quieren ser golpeadas – Carys nos sonríe y también sale de la sala. En verdad quiero matarla. - Hija, no te preocupes; no les prestes atención. - ¿Viste lo que acaba de pasar? - No podemos hacer nada, hija. - Yo sí – afirmo - ¿Qué quieres decir? - Me marcho madre, me escaparé con Anthon – ella me ve con mirada suplicante, pero no hay marcha atrás. Si no hago algo ahora, entonces no tendré futuro…
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