Bendición...

1854 Words
POV SICI Camino de un lado al otro mientras espero a Theo en la entrada del departamento. ¿Dónde diablos se metió? He intentado contactarme con mi madre todo el día, pero igual que en días anteriores; no he podido hacerlo. Lo más cercano que llegué de hablar con ella fue cuando llamé a casa y la señora Park atendió la llamada. Me aseguró que todo estaba bien, así que con eso en mente; me preparé para poder ir. - Lamento la demora – Theo sale del elevador – Luces hermosa, como siempre. - Gracias - ¿Vamos? – pregunta, extendiendo su mano - Sí – bajamos a la calle y subimos al auto. Siento un nudo mientras avanzamos por la carretera; los nervios me consumen tanto que no me doy cuenta cuando el auto se detiene. - Oye – Theo me regresa a la realidad – Estoy contigo – toma mi mano y me ayuda a salir de auto. Avanzamos por el jardín hasta la puerta principal, antes de presionar el timbre; la puerta se abre y la señora Park nos da la bienvenida. - Adelante, por favor – pide y ambos nos adentramos en la casa. Noto que Dan también entra con nosotros, carga un par de cajas en las manos. - ¿Y mis padres? – pregunto - Están en la sala, por favor. Pasen – pide y guio a Theo a la sala en donde hace varios meses mi padre obligó a Anthon a abandonarme. Hoy entro de la mano de la persona menos esperada, pero de la única que puede salvarme. Encuentro a mi padre sentado junto a mi madre y Carys. - Buena noche – saluda Theo ante la mirada desquiciada de Carys; yo sonrío de oreja a oreja. - Hola, familia – los saludo - Mi niña – mi madre se pone de pie y me abraza fuertemente – Me alegro tanto de verte – siento en su abrazo la desesperación que sufrió por estar incomunicadas; sé que mi padre tiene algo que ver con todo esto. - ¿Qué significa esto? – pregunta mi Padre - Un gusto volver a verlo, Señor Giannoli – Theo se acerca a él y estrecha su mano – Señora York – dice saludando a mi hermana. - Joven Ferith, es una sorpresa tenerlo en mi casa – mi padre me ve desconcertado - Sí, lamento el apuro con nuestra visita; pero teniendo en cuenta como están las cosas, necesitaba hablar con ustedes lo más pronto posible. - ¿Sobre qué? – lo interroga mi padre - Antes que todo, tomen asiento – pide mi madre y ambos nos sentamos frente a ellos - Antes de empezar; Dan por favor – Dan se acerca y entrega una caja a mi madre y otra a mi padre junto con un sobre; le da otro sobre a mi hermanastra. - ¿Qué es esto? – pregunta mi madre y se sorprende al ver el interior de la caja - Son solo unos pequeños presentes, como disculpa por no haberlos visitado antes. - ¿Lo que dice esta invitación es cierto? – pregunta Carys aun con una furia contenida - Así es – afirma Theo – Estoy aquí para poder tener su bendición; deseo la mano de su hija Sicilia en matrimonio – aprieto mi agarre de su mano ante sus palabras ¿Cuándo preparó todo esto? ¿lo hizo hoy? - ¡Eso es imposible! – Carys se pone de pie -Mi hermana se casará con el señor Makcormac – afirma - Claro que no – niega Theo – Jamás lo permitiría – Tengo entendido que Sici lo rechazó. Así que no tiene sentido que mencione ese tema en este momento. - Hija ¿Qué significa todo esto? – mi madre nos observa confusa y sorprendida. - Cuando mi padre me echó de casa al rechazar al señor Makcormac; me fui a casa de mi novio - mi padre parece querer cerrar mi boca a golpes, pero no veo el motivo de mentir si todos sabemos lo que pasó. - Niña tonta – dice – Lo dije en un momento de ira; no era enserio – intenta defenderse - ¿Qué va pensar el joven Ferith de nosotros? – lo sabía; es una total basura – Cariño, sabes que eres mi hija preciosa; debiste volver a casa y contarnos acerca de tu relación con él. - Me gusta mi privacidad – añade Theo – es por eso que le pedí que guardara silencio; además, todo lo sucedido con su anterior compromiso estaba demasiado reciente. - Claro, claro…. Entiendo – mi padre sonríe como un idiota; seguramente está pensando en los beneficios que obtendrá de mi prometido. - Entonces ¿Qué me dice? ¿Tenemos su bendición? - ¡No, padre; no puedes darle tu bendición! – grita Carys - ¡Debes casarla con el señor Makcormac! - Es cierto que el compromiso ya estaba arreglado… - ¡¿Pero que estas diciendo?! - mi madre ve a mi padre como si fuera un perro rabioso de la calle – Mi niña se casará con el hombre que ella decida. - ¡No podemos faltar a nuestra palabra! – insiste mi padre – Y ya prometí la mano de Sicilia. - ¡Exacto! ¡Ustedes no pueden casarse! – Carys parece una loca. - Esto es un chiste – Theo se ríe haciendo que todos en la habitación lo observen – Señor Giannoli, estoy haciendo esto por consideración a su familia; pero la verdad no me interesa en lo absoluto si usted o su hija bastarda están de acuerdo o no – dice haciendo que Carys suelte un suspiro de indignación y mi padre lo observe con ganas de asesinarlo – Lo único que necesito es que Sicilia quiera casarse conmigo, lo demás no me importa. Entonces, puede guardarse su bendición dentro de sus bolas libertinas; sino está de acuerdo y si quiere cumplir con el trato que tiene con Makcormac; debería buscar otra hija ilegitima, si tiene una; seguramente tiene más ¿No lo cree? – preguntó con una sonrisa en su rostro. La habitación se queda en silencio por unos segundos. - La cena está servida- anuncia la señora Park; rompiendo con el tenso silencio que nos rodea. - ¿Qué dice suegrito? ¿Cenamos felices por nuestro matrimonio? – Theo mira a Carys - ¿O prefiere cortar lazos ahora mismo? – observo a mi padre por unos segundos, sonrío como loca cuando lo veo tragarse su orgullo, después de semejante humillación. - Pasemos al comedor – dice por fin - ¡PADRE! – grita en protesta Carys - ¡Silencio! – es la primera vez que veo a mi padre gritarle y al parecer, ella también experimenta su primera vez. - Papi, no puedes permitir esto… - nos observa con las lágrimas contenidas - ¿Por qué rechazó mi propuesta? – le pregunta a Theo; sabia que la tonta había intentado llegar a más con él. - Señora York ¿Qué clase de preguntas son esas? – la cuestiona Theo – Hasta diría que no ama a su esposo. - ¡¿POR QUE LA ELIGIO A ELLA?! – grita como niña haciendo berrinche – Yo soy mejor en cualquier aspecto – afirma - Al menos tiene una autoestima muy alta – observa Theo, se pone de pie sin soltar mi mano; por lo cual, también me pongo de pie. - Deja este espectáculo ridículo – pide nuestro padre – Deberías irte a tu casa – sugiere - Padre… ¿Cómo puedes apoyar este disparate? - Lo hago por mi hija – asegura y en ese momento no puedo retener mi risa; suelto una carcajada justo allí, en medio de ellos. Me rio hasta que me duele el estómago. - ¿Acaso no ve que está loca? – le pregunta Carys a Theo – Es una inútil enfermiza que no puede mojarse bajo la lluvia porque le daría una pulmonía y moriría – afirma - ¡No puede casarse! – me abalanzo sobre ella con clara intención de dejarla pelona, pero Theo me lo impide - No vale la pena – afirma con sus ojos puestos en mí. - ¡Ven lo salvaje que es esta perra loca! – grita, Theo la observa con desagrado – ¡Es igual a su madre! – la sangre me hierve en este momento; Theo quita la mano con la que me retenía - Dale… - dice y me abalanzo sobre esta estúpida perra; escucho su grito en el momento en que la derribo, le doy un par de bofetadas mientras logro colocarme sobre ella. - ¡Carys! – grita mi padre apenas audible gracias a los gritos desesperados que Carys profiere. - Déjelas… - escucho a Theo – Mi Nopalito le está enseñando modales – Sonrío como una desquiciada al escucharlo decir eso. Tomo del cabello a Carys con tanto ímpetu que su mechón me queda en la mano. - ¡Quítenmela! – grita mientras llora. Le doy un codazo en la mandíbula provocando que su boca se tiña de rojo para luego tomar su cabeza y estamparla contra el suelo. - ¿Quién es débil ahora bruja asquerosa? – pregunto mientras le suelto bofetadas a diestra y siniestra. Derribamos un par de sillas y muebles en nuestra trifulca, pero nunca me había sentido mejor en mi vida; sus golpes ni siquiera me duelen, en su lugar; me motivan para seguir partiéndole su cara de mosca muerta. - Suficiente, Nopalito – siento los brazos de Theo rodearme por la cintura y levantarme; apartándome de Carys. - ¡Hija! – mi padre se apresura a ver a su hija, sonrío al ver la sangre en su cara - ¡Por Dios, tu rostro! - Papi… - dice llorando como una niña pequeña - ¡Mira lo que me hizo! ¡Hazla pagar por esto! – exige. Mi padre se pone de pie y me observa con mucha furia. - ¿No le va a preguntar a Sici nada? – lo cuestiona Theo - Yo… ¿Te encuentras bien? – me pregunta - Tengo unos rasguños aquí – señalo mi cuello – Debes hacerla pagar por esto – pido - ¡¿Qué?! – grita Carys - ¡Suficiente! Ambas deben comportarse. Las dos se merecen un castigo. - ¿Por qué? – pregunta Theo – Fue ella quien insultó a Sici primero, es ella quien debe disculparse – Carys nos ve con tanto odio que parece un demonio sangrante y fuera de sí. - ¡No lo haré, jamás! – asegura - Entonces lárgate – dice Theo – Regresa a tu casa, con tu esposo… nosotros vamos a curar las heridas de Mi Nopalito – me observa – Y luego cenaremos – asegura - ¿El botiquín? – pregunta - Por aquí - dice mi madre y luego nos guía hacia una sala más pequeña - Apresúrese suegro, debemos cenar – dice Theo antes de llevarme en brazos por donde mi madre le indica, este hombre no puede ser más sexy con cada segundo...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD