POV SICI
Camino de un lado al otro mientras espero a Theo en la entrada del departamento. ¿Dónde diablos se metió? He intentado contactarme con mi madre todo el día, pero igual que en días anteriores; no he podido hacerlo. Lo más cercano que llegué de hablar con ella fue cuando llamé a casa y la señora Park atendió la llamada. Me aseguró que todo estaba bien, así que con eso en mente; me preparé para poder ir.
- Lamento la demora – Theo sale del elevador – Luces hermosa, como siempre.
- Gracias
- ¿Vamos? – pregunta, extendiendo su mano
- Sí – bajamos a la calle y subimos al auto. Siento un nudo mientras avanzamos por la carretera; los nervios me consumen tanto que no me doy cuenta cuando el auto se detiene.
- Oye – Theo me regresa a la realidad – Estoy contigo – toma mi mano y me ayuda a salir de auto. Avanzamos por el jardín hasta la puerta principal, antes de presionar el timbre; la puerta se abre y la señora Park nos da la bienvenida.
- Adelante, por favor – pide y ambos nos adentramos en la casa. Noto que Dan también entra con nosotros, carga un par de cajas en las manos.
- ¿Y mis padres? – pregunto
- Están en la sala, por favor. Pasen – pide y guio a Theo a la sala en donde hace varios meses mi padre obligó a Anthon a abandonarme. Hoy entro de la mano de la persona menos esperada, pero de la única que puede salvarme. Encuentro a mi padre sentado junto a mi madre y Carys.
- Buena noche – saluda Theo ante la mirada desquiciada de Carys; yo sonrío de oreja a oreja.
- Hola, familia – los saludo
- Mi niña – mi madre se pone de pie y me abraza fuertemente – Me alegro tanto de verte – siento en su abrazo la desesperación que sufrió por estar incomunicadas; sé que mi padre tiene algo que ver con todo esto.
- ¿Qué significa esto? – pregunta mi Padre
- Un gusto volver a verlo, Señor Giannoli – Theo se acerca a él y estrecha su mano – Señora York – dice saludando a mi hermana.
- Joven Ferith, es una sorpresa tenerlo en mi casa – mi padre me ve desconcertado
- Sí, lamento el apuro con nuestra visita; pero teniendo en cuenta como están las cosas, necesitaba hablar con ustedes lo más pronto posible.
- ¿Sobre qué? – lo interroga mi padre
- Antes que todo, tomen asiento – pide mi madre y ambos nos sentamos frente a ellos
- Antes de empezar; Dan por favor – Dan se acerca y entrega una caja a mi madre y otra a mi padre junto con un sobre; le da otro sobre a mi hermanastra.
- ¿Qué es esto? – pregunta mi madre y se sorprende al ver el interior de la caja
- Son solo unos pequeños presentes, como disculpa por no haberlos visitado antes.
- ¿Lo que dice esta invitación es cierto? – pregunta Carys aun con una furia contenida
- Así es – afirma Theo – Estoy aquí para poder tener su bendición; deseo la mano de su hija Sicilia en matrimonio – aprieto mi agarre de su mano ante sus palabras ¿Cuándo preparó todo esto? ¿lo hizo hoy?
- ¡Eso es imposible! – Carys se pone de pie -Mi hermana se casará con el señor Makcormac – afirma
- Claro que no – niega Theo – Jamás lo permitiría – Tengo entendido que Sici lo rechazó. Así que no tiene sentido que mencione ese tema en este momento.
- Hija ¿Qué significa todo esto? – mi madre nos observa confusa y sorprendida.
- Cuando mi padre me echó de casa al rechazar al señor Makcormac; me fui a casa de mi novio - mi padre parece querer cerrar mi boca a golpes, pero no veo el motivo de mentir si todos sabemos lo que pasó.
- Niña tonta – dice – Lo dije en un momento de ira; no era enserio – intenta defenderse - ¿Qué va pensar el joven Ferith de nosotros? – lo sabía; es una total basura – Cariño, sabes que eres mi hija preciosa; debiste volver a casa y contarnos acerca de tu relación con él.
- Me gusta mi privacidad – añade Theo – es por eso que le pedí que guardara silencio; además, todo lo sucedido con su anterior compromiso estaba demasiado reciente.
- Claro, claro…. Entiendo – mi padre sonríe como un idiota; seguramente está pensando en los beneficios que obtendrá de mi prometido.
- Entonces ¿Qué me dice? ¿Tenemos su bendición?
- ¡No, padre; no puedes darle tu bendición! – grita Carys - ¡Debes casarla con el señor Makcormac!
- Es cierto que el compromiso ya estaba arreglado…
- ¡¿Pero que estas diciendo?! - mi madre ve a mi padre como si fuera un perro rabioso de la calle – Mi niña se casará con el hombre que ella decida.
- ¡No podemos faltar a nuestra palabra! – insiste mi padre – Y ya prometí la mano de Sicilia.
- ¡Exacto! ¡Ustedes no pueden casarse! – Carys parece una loca.
- Esto es un chiste – Theo se ríe haciendo que todos en la habitación lo observen – Señor Giannoli, estoy haciendo esto por consideración a su familia; pero la verdad no me interesa en lo absoluto si usted o su hija bastarda están de acuerdo o no – dice haciendo que Carys suelte un suspiro de indignación y mi padre lo observe con ganas de asesinarlo – Lo único que necesito es que Sicilia quiera casarse conmigo, lo demás no me importa. Entonces, puede guardarse su bendición dentro de sus bolas libertinas; sino está de acuerdo y si quiere cumplir con el trato que tiene con Makcormac; debería buscar otra hija ilegitima, si tiene una; seguramente tiene más ¿No lo cree? – preguntó con una sonrisa en su rostro. La habitación se queda en silencio por unos segundos.
- La cena está servida- anuncia la señora Park; rompiendo con el tenso silencio que nos rodea.
- ¿Qué dice suegrito? ¿Cenamos felices por nuestro matrimonio? – Theo mira a Carys - ¿O prefiere cortar lazos ahora mismo? – observo a mi padre por unos segundos, sonrío como loca cuando lo veo tragarse su orgullo, después de semejante humillación.
- Pasemos al comedor – dice por fin
- ¡PADRE! – grita en protesta Carys
- ¡Silencio! – es la primera vez que veo a mi padre gritarle y al parecer, ella también experimenta su primera vez.
- Papi, no puedes permitir esto… - nos observa con las lágrimas contenidas - ¿Por qué rechazó mi propuesta? – le pregunta a Theo; sabia que la tonta había intentado llegar a más con él.
- Señora York ¿Qué clase de preguntas son esas? – la cuestiona Theo – Hasta diría que no ama a su esposo.
- ¡¿POR QUE LA ELIGIO A ELLA?! – grita como niña haciendo berrinche – Yo soy mejor en cualquier aspecto – afirma
- Al menos tiene una autoestima muy alta – observa Theo, se pone de pie sin soltar mi mano; por lo cual, también me pongo de pie.
- Deja este espectáculo ridículo – pide nuestro padre – Deberías irte a tu casa – sugiere
- Padre… ¿Cómo puedes apoyar este disparate?
- Lo hago por mi hija – asegura y en ese momento no puedo retener mi risa; suelto una carcajada justo allí, en medio de ellos. Me rio hasta que me duele el estómago.
- ¿Acaso no ve que está loca? – le pregunta Carys a Theo – Es una inútil enfermiza que no puede mojarse bajo la lluvia porque le daría una pulmonía y moriría – afirma - ¡No puede casarse! – me abalanzo sobre ella con clara intención de dejarla pelona, pero Theo me lo impide
- No vale la pena – afirma con sus ojos puestos en mí.
- ¡Ven lo salvaje que es esta perra loca! – grita, Theo la observa con desagrado – ¡Es igual a su madre! – la sangre me hierve en este momento; Theo quita la mano con la que me retenía
- Dale… - dice y me abalanzo sobre esta estúpida perra; escucho su grito en el momento en que la derribo, le doy un par de bofetadas mientras logro colocarme sobre ella.
- ¡Carys! – grita mi padre apenas audible gracias a los gritos desesperados que Carys profiere.
- Déjelas… - escucho a Theo – Mi Nopalito le está enseñando modales – Sonrío como una desquiciada al escucharlo decir eso. Tomo del cabello a Carys con tanto ímpetu que su mechón me queda en la mano.
- ¡Quítenmela! – grita mientras llora. Le doy un codazo en la mandíbula provocando que su boca se tiña de rojo para luego tomar su cabeza y estamparla contra el suelo.
- ¿Quién es débil ahora bruja asquerosa? – pregunto mientras le suelto bofetadas a diestra y siniestra. Derribamos un par de sillas y muebles en nuestra trifulca, pero nunca me había sentido mejor en mi vida; sus golpes ni siquiera me duelen, en su lugar; me motivan para seguir partiéndole su cara de mosca muerta.
- Suficiente, Nopalito – siento los brazos de Theo rodearme por la cintura y levantarme; apartándome de Carys.
- ¡Hija! – mi padre se apresura a ver a su hija, sonrío al ver la sangre en su cara - ¡Por Dios, tu rostro!
- Papi… - dice llorando como una niña pequeña - ¡Mira lo que me hizo! ¡Hazla pagar por esto! – exige. Mi padre se pone de pie y me observa con mucha furia.
- ¿No le va a preguntar a Sici nada? – lo cuestiona Theo
- Yo… ¿Te encuentras bien? – me pregunta
- Tengo unos rasguños aquí – señalo mi cuello – Debes hacerla pagar por esto – pido
- ¡¿Qué?! – grita Carys
- ¡Suficiente! Ambas deben comportarse. Las dos se merecen un castigo.
- ¿Por qué? – pregunta Theo – Fue ella quien insultó a Sici primero, es ella quien debe disculparse – Carys nos ve con tanto odio que parece un demonio sangrante y fuera de sí.
- ¡No lo haré, jamás! – asegura
- Entonces lárgate – dice Theo – Regresa a tu casa, con tu esposo… nosotros vamos a curar las heridas de Mi Nopalito – me observa – Y luego cenaremos – asegura - ¿El botiquín? – pregunta
- Por aquí - dice mi madre y luego nos guía hacia una sala más pequeña
- Apresúrese suegro, debemos cenar – dice Theo antes de llevarme en brazos por donde mi madre le indica, este hombre no puede ser más sexy con cada segundo...