POV SICILIA
- ¿Qué le parece éste? – mi estilista me muestra un vestido n***o sin cuello – Es de la última colección de valentino.
- No voy a un funeral – observo a las demás modelos con aburrimiento – Solo déjame usar algo de mi armario – pido a mi madre quién me dedica una sonrisa.
- El hijo de los York asistirá a la reunión, es momento de que hagas las pases con él.
- No entiendo su repentino deseo que me acerque a él cuando fueron ustedes quienes se oponían fervientemente a mi relación con él – le suelto de manera pesada.
- Las cosas cambian, cariño.
- Lo dices únicamente porque su riqueza ha aumentado considerablemente en estos años. ¿Qué están planeando? – mi madre suspira
- Cariño, tienes 25 años; es momento de pensar en sentar cabeza.
- Mi cabeza está en el lugar correcto y no deseo a ningún hombre en mi vida en este momento – aclaro poniéndome de pie
- Sé perfectamente bien lo que deseas Sicilia, pero… ya no tienes tanto tiempo.
- ¿A que te refieres?
- Logré que tu padre nos diera un poco más de tiempo, si tu no eliges un novio; entonces, él lo hará por ti.
- ¡¿Qué?!
- Quiere nietos – afirma dejándome con la boca abierta – Y te aseguro que solamente incluí en mi lista a solteros guapos
- ¿Tienes una lista? – digo atónita
- Muchos de los mejores candidatos ya se han casado, así que debemos apresurarnos.
- ¿Así que tu primera opción es el hijo mayor de los York?
- Creí que te gustaba.
- Gustaba… tiempo pasado – suelto molesta
- Pero puedes intentarlo, la reunión de ex alumnos de la universidad es una oportunidad para que analices la situación, tal vez logren conectar nuevamente.
- No es tan sencillo como parece – acaricio la tela de uno de los vestidos mientras siento a mi madre acercarse y colocar una mano en mi hombro.
- Quiero que encuentres al indicado, a alguien que te haga feliz.
- ¿Y si esa persona no es alguien de buen apellido y recursos? – pregunto casi en un susurro
- ¿Qué quieres decir? ¿Estas interesada en alguien así?
- No, mami. Pero ya conozco a la mayoría de las personas de nuestro circulo social y te aseguro que ninguno de ellos vale la pena; todos son pretenciosos, presumidos, mujeriegos, de poco pensamiento, holgazanes, fiesteros….
- Ya, ya… solo debes darles la oportunidad de mostrarte su lado bueno. Debes abrir tu corazón – ya no se me antoja seguir con la conversación, así que me rindo y no digo nada.
- Este me gusta – tomo uno de los vestidos.
- Buena elección, ahora la joyería… - me arrastra a otra habitación y pasamos las siguientes dos horas de mi vida preparándome para esa dichosa reunión. La verdad no me importa nada, solo quiero encargarme de la oficina mientras pueda; no estoy tan vieja como para que mis padres tengan que concertarme un matrimonio. Y además no lo hago porque no me interesa, no es porque no pueda.
- Llegamos señorita – mi chofer me ve sonriente – Hoy luce muy bella.
- Gracias – digo mientras salgo del auto y miro la fachada del hotel. Aquí voy… avanzo por el lobby mientras los empleados me guían hacia la dichosa reunión.
- ¡Sici! – una ex compañera me saluda alegremente mientras levanta su mano en forma de saludo desde la enorme mesa colocada a mitad del restaurante del hotel. Saludo a todos mientras coloco una sonrisa en mi rostro y llego a un lugar vacío. Noto que no hay nadie más en el restaurante del hotel - ¿Cómo has estado? – pregunta Nely con su sonrisa – Escuché que acabas de iniciar a trabajar con tu padre.
- Bueno, ya era hora – respondo sin darle ningún detalle.
- Debe ser muy pesado, pero bueno… no estamos aquí para hablar de cosas aburridas – me acerca una copa de vino – Sino para divertirnos con amigos.
- ¿Cómo lograron cerrar el restaurante del hotel? – pregunto
- Oh, eso es obra de nuestro querido monitor de salón – señala a Anthon
- Hola – saluda desde su asiento en la mesa – Un gusto volver a verte - su sonrisa es tan deslumbrante como siempre.
- Hola – saludo devolviendo la sonrisa.
- Bueno, ¿deberíamos iniciar? – Anthon se pone de pie mientras le da una barrida a la mesa con la mirada.
- Oye, York ¿No esperarás a Ferith y a De Santi? – pregunta alguien a quien no puedo ver debido al lugar en donde me encuentro sentada.
- Los invité, pero ya saben como son; nunca se sabe si recibieron la invitación o si van a asistir; nunca confirmaron nada.
- Es una lástima – se queja Nely a mi izquierda – Me arreglé así para él – no quiero preguntar para quien de los dos se arregló porque sería una conversación demasiado larga y detallada.
- Con esto en mente, vamos a iniciar nuestra reunión; recuerden que estamos aquí para divertirnos y poder conectar con nuestros viejos amigos -sonrío al escucharlo usar la misma palabra que mamá – Salud por la vida y los amigos – levanta su copa de vino en el aire
- ¡Salud! – después de su pequeño discurso introductorio los meseros se acercan a la mesa y empiezan a repartir la comida.
- Hoy luces bien ¿No has estado hospitalizada recientemente? – Uno de los compañeros me interroga, intento recordar su nombre, pero no lo logro.
- No, gracias por tu preocupación – respondo mientras corto mi filete
- ¡Esas cosas no se preguntan! – lo amonesta Nely – Pero cambiando de tema ¿esa no es Olivia? – los que están a nuestro alrededor giran su rostro hacia una chica pelinegra, tan blanca que parece enferma, pero aún así su belleza la hace sobresalir de entre todos.
- Sí es ella, creí que había salido del país – comenta el chico del cuál aún no recuerdo el nombre
- Después de esos rumores, yo jamás habría vuelto – aunque tengo curiosidad sobre el tema, decido no preguntar; sería demasiado indiscreto. Y un recordatorio más que mi vida apenas y la he vivido. Miro el plato de comida que tengo frente a mi y me dedico a comer en silencio mientras todos los demás hablan, bromean sobre experiencias vividas en sus años de escuela; experiencias que no tengo. Agradezco cuando todos hemos terminado nuestros platos, me pongo de pie decidida a irme a casa cuando Anthon declara que la fiesta apenas empieza; me veo arrastrada por Nely hacia una de las limosinas estacionadas fuera del hotel y después de varias calles; estamos en un Club.
- ¡Alégrate, va a ser divertido! – asegura mientras todos ingresamos al lugar lleno de personas bailando y bebiendo. El olor a cigarrillo me sofoca y me contengo para no toser - ¡Allí está! – Nely señala un lugar y levanto la vista; veo a dos chicos bailando en el centro de un círculo, rodeados totalmente por mujeres, con su copa en la mano; se nota que la están pasando bien.
- ¿Quién? – pregunto
- ¿Acaso no los recuerdas? – pregunta como si fuera algún pecado no conocer a esos chicos- ¡Son Theo Ferith y Kavin De Santi! – me informa – Debemos ser inteligentes, son los últimos buenos candidatos a esposo que quedan – miro de nuevo hacia los chicos, uno de ellos toma por la nuca a una chica dándole un beso salvaje, para luego regresar al centro del circulo y seguir bailando como si nada.
- ¿Cuál es tu definición de “buen candidato a esposo”? – la cuestiono, nunca podrían serlo; ni en un millón de años.
- Escucha, mis estándares son altos; no voy a casarme con alguien con menos dinero que mi familia ¿entiendes? – me arrastra a uno de los cubículos en donde me siento y observo a todos pedir bebidas para ponerse hasta el suelo de ebrios. No sé por que me dejé convencer de esto, no tengo permitido ingerir alcohol; no tiene sentido que esté aquí.
- ¿Qué haces? – pregunto mientras la observo arreglar su busto para mostrar más su pecho
- Voy por mi esposo – comenta para luego dejarme sola e ir tras uno de esos narcisistas. Me pongo de pie, dispuesta a irme; después de todo, da igual si me quedo o no.
- Sicilia… - Anthon se acerca a mi con bebidas en sus manos – Ten – me ofrece uno de los vasos – No te preocupes, es jugo – comenta, lo cual me enternece; aún recuerda que no puedo beber – Y me aseguré de que sea natural, todo estará bien.
- Gracias.
- No te ibas aún ¿O sí?
- Pues, la verdad; me siento un poco fuera de lugar – me sincero – No fui mucho a la universidad, ni siquiera recuerdo la mayoría de los nombres de las personas que se encuentran aquí - afirmo.
- Eso se puede solucionar, ahora sí eres capaz de convivir con más naturalidad – me sonríe
- No estoy tan segura.
- Entonces confórmate conmigo, te acompañaré.
- ¿Seguro? Eso condenaría tu noche de convivencia.
- La verdad es que no se me apetece mucho embriagarme, odio las resacas.
- Nunca he tenido una – suelto
- Deberías agradecer, se siente horrible – me dedica una mirada afligida – No, lo siento; no es que debas agradecer estar enferma, solo digo que la resaca es horrible y que…
- Tranquilo – intento calmarlo mientras le doy un sorbo al jugo – Entiendo, hay que ver el vaso medio lleno.
- Eres grandiosa – dice sonriendo.
- No has cambiado nada – observo – sigues compadeciéndote y preocupándote por mí.
- Primero que nada, nunca me he compadecido de ti – me aclara – Y segundo, es normal que me preocupe por mis amigos.
- ¿Me consideras tu amiga?
- Claro que sí, puede que las cosas hayan terminado de manera abrupta; pero te considero una amiga muy preciada de mi juventud. Incluso… podría decir que más que amiga- al decir eso, se sonroja mientras aparta la vista. Siempre ha sido muy amable y transparente en sus emociones; eso es algo que me atrae de él – Bueno… - carraspea aclarándose la garganta- Escuché que te uniste a la empresa de tu padre ¿es verdad?
- Sì, se podría decir que sí – la verdad es que no quiero arruinar mi noche con él hablando de mi padre.
- Eso significa que su relación ha mejorado, eso me alegra – suelta, sé que lo dice de una manera sincera; pero aún me incomoda el comentario.
- La verdad es que no… nuestra relación sigue igual; pero por lo menos no me controla tanto como antes, aunque debo decir que se le ha metido una idea loca en la cabeza.
- ¿Idea loca? – no se si comentarle lo del matrimonio; pero puede ser que eso nos ayude a retomar lo que dejamos pendiente en nuestra juventud.
- Sì… bueno, quiere que me case – el me ve sorprendido
- ¿Te arregló un matrimonio? – su voz tiembla ligeramente
- No aun, mamá lo convenció de darme un poco de tiempo; por el momento tengo la libertad de escogerlo.
- Eso quiere decir que ya tienes novio.
- No, aún no tengo candidatos – afirmo, eso hace que él sonría ampliamente.
- ¿Estas aceptando solicitudes? – ahora soy yo la que sonríe
- Se puede decir que sí.
- ¿Crees que puedes hacer un espacio para mí?
- ¿Hablas enserio? – pregunto ruborizándome
- Sabes que siempre me gustaste – lo sé, pienso – Así que, llegó el momento; es ahora o nunca.
- Creo que puedo hacerte un espacio dentro de todas la solicitudes – bromeo
- Me siento alagado – siento como toma mi mano acortando nuestra distancia, no puede ser… no puede ser… ¡¡¡mi primer beso!!!
- ¡Amigo! – veo como alguien se deja caer sobre Anthon tomándolo del cuello y levantándolo del asiento - ¿Qué haces aquí como una estatua? – pregunta de manera juguetona – Vamos, hay unas chicas que quieren conocerte – Anthon logra salir del agarre del chico y al ver su rostro; lo reconozco de inmediato.
- Ahora no, estoy ocupado – el chico parece notar por primera vez que estoy sentada justo al lado de Anthon… o estaba sentada, gracias a él.
- Oh… ¿Interrumpí algo? – pregunta
- Está bien amigo – Anthon se acomoda el cabello y su ropa – Te presento a Sicilia Giannoli – él me dedica una mirada burlona – Sici, él es Theo Ferith - intento poner una sonrisa en mi cara
- Un gusto – lo saludo
- ¿Cuántos años tienes? – pregunta haciendo que frunza el entrecejo - ¿Ese es un vaso de jugo? – con su pregunta también suelta una risa burlona.
- ¡Oh vaya! No eres tan tonto como imaginé – suelto sarcásticamente - ¡Sabes reconocer otras bebidas aparte del alcohol! – él suelta un bufido
- Sì y también puedo pedirlas ¿Quieres que vaya por un vaso de leche también?
- Por favor – pido - Ve por el, pero no regreses – le dedico la sonrisa más falsa que puedo poner en mi rostro. Él está a punto de responder, pero Anthon se le adelanta.
- Bueno chicos, será mejor que lo dejemos aquí… Amigo, estoy un poco ocupado ahora; diles que lo siento.
- Claro – acepta el idiota – Les diré que esta noche estas de niñero – sonríe antes de darse media vuelta y dejarnos solos, por fin.
- Lo siento tanto – se disculpa Anthon – Te juro que no siempre se comporta de esta manera, debe ser el alcohol…
- No tienes que disculparte por ese idiota – lo tranquilizo – Sé perfectamente bien quien es.
- Claro; pero no le prestemos atención. ¿Te parece si salimos mañana? – pregunta haciendo que me emocione.
- Eso me parece maravilloso.
- Entonces es una cita.
- Sì… una cita – ambos nos quedamos en silencio, demasiado sonrojados como para decir algo.
- ¿Quieres bailar? – me pregunta
- Oh, lo siento… es solo que… no puedo sofocarme – me disculpo
- Está bien, lo que sea para que estés bien – su sonrisa me transmite una calidez única que hace tiempo no siento; creo que después de todo, sí puedo lograr lo que deseo; al menos en este ámbito de mi vida.