Sophie sintió una enorme satisfacción al ver que Antonio se encontraba de rodillas delante de ella y con las manos juntas, tal como un día hizo ante aquellas personas que la humillaron de la peor de las maneras. — Por favor, deja a este idiota en libertad y no pongas en riesgo mi negocio. — Así que admites que tienes un negocio de narcotráfico y también de prostitución. Quién diría que el famoso y honorable Antonio Di Veneto iba a ser un asqueroso que destruye familias cuando se lleva a aquellas mujeres a prostituirse, no me importan tanto las drogas como lo otro, al final cada uno hace de su vida lo que mejor le parezca. Pero a esas chicas ni siquiera se les permitió escoger, eres una rata despreciable. — Es cierto lo que dices, ya la red de prostitución no la tengo, pero las drogas… n

