La borrachera se le fue al demonio a Sophie y decidió acompañar a David al hospital. Ellos llegaron y de lejos vieron a estas personas, esperaban en el amplio pasillo a los doctores. — Mamá, papá — David se les acercó mientras tomaba de la mano a Sophie — ¿Todo está bien con el abuelo? ¿Qué han dicho los doctores? Lorenza, al ver a su hijo sostener la mano de Sophie, se le dejó ir encima, le dio una bofetada que resonó en todo el pasillo del hospital y la chica sostenía su mejilla que estaba roja. — Por tu culpa mi hijo no me contestó, él estaba destinado a Dios y tú has venido a torcer su camino como la pecadora que eres. Pero vas a entregar cuentas y cuando el supremo creador te reclamé por haber alejado a un hijo suyo del sacerdocio vas a pagarlo muy caro en las llamas del infierno.

