David quedó mirando a Lorenza y frunció el ceño, en su cabeza pasaban miles de ideas que pudieran darle una perspectiva del trabajo de Sophie. — ¿De qué hablas, mamá? — Mejor te lo diré luego, en estos momentos no es bueno tocar ese tipo de temas y más aún si estamos pasando por un momento tan doloroso como lo es la muerte de mi suegro. — Tienes razón, espero que Sophie al menos se presente para los funerales. Realmente quiero tenerla a mi lado en estos momentos tan dolorosos. — Bueno, sabes bien que nunca voy a desear un mal para ti. Pero tengo que decirte que a veces Dios viene a eliminar personas de tu vida por tu propio bien. David ignoró por completo a su madre y fue a descansar un poco. Luego de algunas horas decidió levantarse y en la casa lo que reinaba era un silencio, todas

