Valentina
Estoy en mi casa mirando el techo de mi sala, tirada en el sofá, reproduciendo ese beso, que por años anhele y soñaba, pero ahora me sabe amargo.
No les ha pasado que desean tanto una cosa que cuando por fin la obtienen se dan cuenta de que no es tan bueno como creyeron, bueno en esta situación fue todo lo contrario, se sintió genial, encendió todo mi cuerpo sin necesidad de tocarme, lo peor es que me hubiese quedado besando sus labios toda la noche, Pero hui, por qué si, la tentación de quedarme fue inmensa.
Mi cerebro tenía un corto circuito, no quería revivir esa etapa difícil, sufrí tanto hasta que lo supere, para que él venga a querer encender todo lo que estaba enterrado y sepultado.
Siempre al salir de mi casa, me mentalizo que Frederic es mi jefe, que ya no siento nada por él, que no mueve nada en mí.
Pero desde que lo volví a ver, he notado comportamientos diferentes, he cambiado mi rutina, tengo días en abstinencia, quizás eso es el problema, mucho tiempo sin sexo.
Termino mi copa de vino, me levanto como puedo y casi me caigo al suelo, me río por la situación, no me embriague en el club y lo viene hacer en mi casa, sola.
Se que mi mejor amiga me reprochará no haberme quedado, pero no podía, por qué lo único que quería hacer era encerrarme en el baño del club y que mi jefe me diera como cajón que no cierra.
Además, mi dignidad no me dejaba, deje que la persona que me rechazo, por la que tuve muchos años mal, el que me dejó sola sin importarle mis sentimientos el día de mi cumpleaños.
Había mil formas mejores de explicarme por qué lo nuestro no podía ser, el dejo ese trauma, inseguridades y odiar mi cumpleaños.
Desde mis 16 años no celebró ese día.
Camino hasta mi cama, necesito dormir, mañana debo poner en orden los asuntos de la universidad, no quiero que ese idiota me siga atormentando, debo mover muy bien mis cartas, él es un hombre inteligente, además herí su ego, y la vida llena de privilegios que había llegado a pensar que obtendría por meterse con la hija estúpida de un magnate.
Lo que no tuvo en mente que yo de idiota no tengo un pelo, que era un espíritu libre, sin ganas de casarse.
Quizás creyó, esta es la misma niña que sueña con el amor, y casarse con el amor de su vida.
Llegó a mi cama, con tropezones pero en pie.
****************
La mañana siguiente no es la mejor, tengo un energizante en mi mano, mientras salgo a toda prisa cuando mi hermana me llama.
Yo soy como la mamá de ella, fuimos criadas en un internado, uno de los mejores del mundo, pero yo siempre estuve pendiente de ella, nuestros padres iban semanalmente, nunca nos sentimos abandonadas, pero esto creo una suprema protección hacia ella.
Subo a mi auto y conduzco a la villa donde viven mis padres.
Bajo tan rápido que no apago mi auto, el chico encargado de los autos me mira raro.
Subo rápidamente las escaleras hasta el cuarto de mi hermana, tocó, pero ella no me abre solo oigo un pase.
Cuando ingreso veo a mi hermana acurrucada a su cama, al verme se levanta y me abraza.
— Hermana por favor, ayúdame no dejes que me casen por favor—
— Te lo dije hace tiempo, no dejaré que te casen, ni aunque vea corazones saliendo de tus ojos—
Me abraza y llora, pero cuando intento agarrarle sus manos se queja, y coloca su mano de tras.
— Hermanita, Enseñame tu brazo,¿ Qué te ha pasado?— La agarro fuertemente el brazo y subo su suéter, veo dedos grandes marcados en su piel.
Veo rojo, nuestros padres nunca nos han tocado.
— ¿Quién te hizo esto?, y quiero saber la verdad.
Ella duda, pero al verme el rostro sabe que debe decirme.
— Fue Fael, yo me quería retirar de una reunión, él quería que me sentará y callara, así que uso mucha fuerza para que me volviera a sentar y bueno, le dije a mi padre y él dijo que solo no percató la fuerza que usaba, que no iba a arruinar mi buen futuro por una pequeñez— Dice hipando y yo quiero cortarle los huevos a Fael para que en su vida toque a mi hermana.
— Esto no puede seguir, así, papá está segado por la avaricia, es hora de llamar al único hombre que le pondrá los pies en la tierra, Valentín Parisi—
— Llamarás al abuelo— Me mira horrorizada.
— No tenemos otra opción—
Mi abuelo es un hombre duro, solamente tuvo dos hijos, mi papá y mi tía, mi tía es una aventurera y viaja por todo el mundo, ayudando y conociendo, a veces creo que mi hermana se parece a ella.
Para el abuelo somos su adoración, solo una llamada de ayuda y moverá el ejército más grande del mundo, cuando mis padres nos metieron al internado él no supo nada, mis padres supieron mentirle muy bien.
Cuando nos sacaron de ese lugar, no fue por qué ya teníamos la edad para cuidarnos, sino que mi abuelo se enteró por un collar que me regaló por mi cumpleaños que le daba mi ubicación real, ya que él tenía miedo de un secuestro y por eso se dio cuenta de todo.
Y no fue algo bonito de presenciar.
— Empaca tus cosas te vienes a vivir en mi casa, no permitiré que ese terrorista te vuelva a poner una mano encima, jure siempre cuidarte y eso voy a hacer—
— Pero papá—
— De papá me encargo yo, tú espérame en la entrada—
Salgo y marco el número de mi abuelo.
— Hola pequeña, a qué debo este placer.
— Hola abuelo, mi hermana nos necesita.
— De cuál es la gravedad.
— Un brazo con marcas de dedos marcados.
— Cuando la avioneta esté lista, salgo, no vemos pronto.
Suspiro, mi abuelo es el ejemplo que siempre voy a seguir.
Llegó al despacho de mi padre, y para matar dos pájaros de un solo tiro, veo a mi padre y mi madre sentados en el sofá.
— Hola hija, que placer tenerte por aquí, te quedarás a comer— Mi madre sonríe, pero al verme la cara, mira a mi padre que se tensa por qué sabe que hago aquí.
— Mi amor, déjanos a Valentina y a mí conversar— Al ver a mi padre de ese modo, sé que mi madre no sabe nada de lo ocurrió con mi hermana.
— No papá, quiero que estén ambos y me expliquen por qué mi hermana tiene unas marcas de dedos marcados y tiene toda el área hinchada, cuando llegó a ti a pedirte ayuda, tú solo le dijiste que el mardito de Fael solo había por error usado mucha fuerza que no era nada—
Mi madre voltea tan rápido que me preocupa que se rompa el cuello.
— Dime qué lo que dice Valentina no es verdad, no creo que hallas sido capaz de justificar ese acto tan horrible, es tu hija por dios—
Mi padre tartamudea y no sabe qué decir.
— Mi padre, prefiere un negocio que la seguridad de su hija, que pasará cuando se case, tendrá que dejarse golpear o matar para hacerte feliz —
Él baja la cabeza y mi madre, lo mira con horror.
— No te conozco, dónde está el hombre que me enamore, y el padre de mis hijas, que juro al nacer mis hijas que las protegerá con su vida—
Mi padre baja la cabeza y mi mamá sale, seguramente buscando a su hija.
— Ya estás feliz, tu madre me odia
—
—Ese no será tu peor problema, te doy tres días para que canceles la boda, no me interesa que seas mi padre, pero no permitiré que le arruines la vida a mi hermana—
— No puedo cancelarla, tú no entiendes lo que está en juego—
— Lo que esté en juego no es más importante que mantener a tu hija viva y sin un morete en el cuerpo—
Salgo no puedo seguir mirando a mi padre.
Abrazo a mi madre y ayudo a mi hermana con sus cosas.
— Mañana iré a verte, esperó ser bienvenida—
— Claro que sí mama—Le dice mi hermana.
Salimos y subimos al auto.
Pero antes de encender mi auto llega un mensaje.
Me gusta el juego del gato y el ratón, por qué el ratón sabe más sabroso cuando es atrapado, sabe a Victoria.
F.
Número desconocido