Frederic
Bueno, quizás piensen que estoy aquí solo por perseguir a esta chica, que no es nada mío, pero es la hija de un buen amigo.
O eso me digo para seguir con esta locura.
Llegó al club, uno muy famoso del que Lucas ha hablado sin parar, insistiendo que vengamos.
Bueno ya se le cumplió su sueño, por una chiquilla insolente, que no se pudo ir un viernes por la noche a descansar, sino tuvo que elegir un puto club para venir a emborracharse y quizás que otras cosas piensa hacer.
Llegó a dónde están los guardias de seguridad.
Voy a entrar pero me detienen.
— Señor disculpé viene con membresía o va a pagar su entrada—
— Disculpa no sabía que debía pagar entrada, me indica que beneficio obtengo por las dos cosas— Les digo fastidiado.
— Le explico si compra la entrada solo podrá entrar hoy, no podrá estar en la zona vip o zona privilegiada, las bebidas serán limitadas, ya que la zona vip tiene prioridad, estará parado por qué no abra asientos y—
— Déjalo así, quiero la membresía de vip, para dos personas— Anota mis datos y los de Lucas, pague 10 mil dólares, esto es cada 3 meses, hay que renovar y únicamente vale 3 mil, puedo consumir lo que quiera, el auto queda asegurado, si pido un taxi y dejo mi auto, todo lo que le pase irá por cuenta del club.
Espero a mi amigo que ya me dijo que estaba cerca, cuando llega le piden su identificación y nos dejan pasar.
— Ahora si me dirás, por qué me llamas como un loco y me exiges que venga a este club y cuando llevo semanas pidiéndote que me acompañaras—
— Solo estaba aburrido, y quise salir a divertirme, ahora es un pecado—
Él no sigue preguntando, pero cuando subimos al área vip, se voltea con los ojos abiertos y una expresión de, te cache pendejo.
En una mesa de fondo está Valentina con una chica y un chico, parecen de la misma edad, riendo y bebiendo, yo rápidamente busco una mesa donde pueda observarla, pero que no sea fácil para ella verme.
Pedimos unos whiskys y Lucas sigue sonriendo y yo quiero partirle la cara, ahí muchas chicas guapas, pero yo solamente tengo ojos para mirar a una mesa donde la chica que rechace hace muchos años sonríe, bebé y habla con las personas que están con ella.
— Acepta que viniste aquí por val, y no vengas con la escusa de que ella es tu trabajadora o la hija de tu mejor amigo, esa chica te hizo algo, siempre eres hermético, frío y distante, pero desde que esa chica llegó a tu empresa, he notado que has cambiado, estás diferente no me preguntes de qué forma por qué no sabría explicarte—
— No seas ridículo, no he cambiado, solo que esa chica me pone nervioso, todavía recuerdo esa noche y quiero correr—
— Si claro, pero ahora es toda una mujer y si te doy mi humilde opinión, muy bella y sexy—
— Tu humilde opinión me la paso por los huevos—
— Bueno no soy el único en pensar así, mira— Me dice en tono divertido.
Un hombre se acerca a Valentina y la saluda, luego le extiende la mano, creo que ella lo rechazara, pero al contrario va con él a la pista, mis puños se aprietan, igual que mi mandíbula.
Me levanto para ir para allá y alejarla de ese imbécil.
— ¿Para dónde crees que vas?—
— Para donde crees, voy a impedir que ese idiota, la manosee con la escusa que están bailando—
— Tú no vas a hacer nada, o que le dirás, mira suéltala, yo soy su jefe tóxico y no quiero que la toques—
— Al decirlo mi amigo, tiene lógica, ella no sabe que estoy aquí—
Me siento y miro como ella balancea su cuerpo, y por un instante quiero ser ese hombre, Santo cielo, debo asegurarme de que la empresa está estable y tomar el primer avión y salir de aquí, antes que cometa una locura de la que a lo mejor no me arrepienta.
Ella coquetea y sonríe, sus movimientos sexy no hacen más que alterar mis sistemas y hacer que mi pantalón quede muy ajustado y me incomode.
Se van a la barra donde él saca un pañito de su bolsillo y se lo entrega, ella sonríe y se empieza a quitar el sudor de su pecho, muchos quedamos embobados por ese simple acto, quiero decirle algo a Lucas, pero está a unos metros hablando con unas chicas, él me guiña el ojo y yo niego.
Veo cuando el tipo se acerca a su oído y yo no puedo más por el impulso y camino hasta ponerme al lado del tipo y escuchar.
— Tengo un apartamento que quisiera ser visitado— Le dice.
— Dime algo que me haga desear ir a tu departamento, te digo de una vez, soy muy exigente si no vas a complacer mis más oscuros deseos,. Sigamos bailando y divirtiéndonos—
El tipo se le acerca, no sé que le dice por qué fue en vos muy baja.
Yo me quedo paralizado, imaginando mil y una escena, dónde yo soy el protagonista, y ella la más hermosa fantasía.
No puedo creer lo que dice, dónde quedó esa chica tímida y tierna, que conocí, la chica que tengo cerca es definición de seguridad y lujuria.
De repente ella voltea hasta donde estoy, se pone roja y abre los ojos.
— ¿ Qué haces aquí?—
— Señorita Parisi, no sabía que era dueña del bar, estoy haciendo lo mismo de usted, divirtiéndome un viernes por la noche y relajarme de día agotadores— Ella frunce él ceno y sé que no me cree, pero no puede hacer nada.
— Que casualidad, de todos los bares, vino a este—
— Bueno deje usted, de venir a lugares exclusivos, por qué hay es donde voy a estar—
Pido mi trago y camino lejos de ella, antes que la despegue del tipo y me la lleve tipo neandertal.
Subo donde me espera mi amigo, miro todavía el lugar donde están esos dos, y siento una rabia inmensa que no entiendo y que quiero apaciguar con alcohol.
No entiendo que me pasa, nunca he Sido del hombre impulsivo, o celoso, aunque estos no son celos, estoy tratando de que a esta chiquilla no le pase nada.
Lucas le hace seña a dos chicas que se sientan con nosotros, una me mira y muerde su labio, ese gesto hace semanas me hubiese encantado. Ahora no siento nada, solo la observó y ya.
Estoy más pendiente de la mujer, que mueve su jodido cuerpo.
— Guapo, ¿Cómo te llamas?
— Hola, me llamo Frederic—
— Soy Karina, quieres divertirte— No le prestó atención en el momento que el tipo que está con Valentina, camina fuera de la pista y ella queda bailando sola, me levanto sin dar ninguna explicación,
Camino rodeando la pista y llego por detrás y me presiono con ella, ella detiene su baile, pero al notar mi presencia sonríe y sigue bailando, tan jodidamente sexy que no me imagino a nadie en este momento.
Luego de una tortura la música baja y las luces por igual, sus movimientos lentos van a matarme y no sé por qué, pero la volteo y la presiono con mi cuerpo sus labios se abren con sorpresa, y sigo mi impulso y la beso, pero no es un beso tierno, es salvaje y con ganas desmedidas cuando necesito aire, la dejo ir, ella sonríe, pero las siguientes palabras me dejan frío.
— Besas muy bien, cómo me imaginaba, pero ya no causas nada en mí, la niña estúpida, murió ese día en el patio de mi casa, en mi cumpleaños—
Da media vuelta y se va, continuando su cuerpo, y yo quedo procesando sus palabras.
Pero el reto está, y soy de los que no me gusta perder.