Valentina
Me despierto por qué siento un calor infernal, la cabeza me está palpitando, tengo un sabor amargo en mi boca, además tengo algo aplastando mi cuerpo, cuando logró quitarlo de encima, los recuerdos vienen a mi, el club, Frederic pidiendo llevarme, yo viniendo a mi casa con este que tipo pensé que superaría mis expectativas y que sólo tocar mi cama quedó en un sueño profundo.
Miró mal al hombre que descansa en mi cama, lo muevo y el abre los ojos y me sonrie.
La verdad es un hombre muy guapo, pero solo acordarme de lo que pasó ayer me dan ganas de matarlo.
— Quiero que tomes tus cosas y te vallas, antes de que salga del baño— Me mira raro.
— ¿ Podríamos divertirnos?— Suelto una carcajada.
— Mira yo me quería divertir ayer, no tengo ganas de nada, solo que salgas de mi casa— Me mira con rabia, esa mirada me la han dado muchas veces.
Me encierro en el baño, me quitó la ropa y mis bragas, tocó el agua para saber si está a la temperatura adecuada.
Meto mi cuerpo en el agua y siento mis músculos relajarse, todavía no puedo quitarme la imagen de Frederic pidiéndome que me fuera con el, se que solo lo hace por mi padre pero yo no soy una niña y me se cuidar muy bien. Pero eso no le quita que fue muy lindo.
Me envuelvo en mi toalla, abro la puerta y miró a ver si mi habitación está vacía, corro a trancar la puerta y me dispongo a vestir.
Cuando terminó tomo mi celular para mirar por las cámaras, observó al hombre que es amigo de Fernando, un amigo de fiestas, lo veo salir hacia el comedor y observar de más mi bolso, Louis Vuitton.
Lo abre y empieza a sacar de mi monedero unos billetes se los mete en el bolsillo y se marcha.
Me río de lo patético que es, podría llamar para que le dieran una reprimenda, pero lo dejo ir, quiero un día en paz y no tengo tiempo para un show, debo estar en la empresa pronto.
Me terminó de arreglar, tomo una barra de proteínas de la cocina y corro hacia el ascensor, llegó al estacionamiento y subo a mi auto, mientras enciendo el auto miró mis mensajes, hay varios pero el único que reviso es el de amara.
Te fuiste de fiesta sin mi, odio estar enferma. Me perdí la inauguración. Debemos ir este fin de semana.
Sonrió, no le respondo por qué voy tarde, la resaca la cubro cuando estacione en la empresa con un poco de maquillaje.
Llegó 15 minutos antes de mi horario de trabajo y me maquillo un poco y arreglo mi cabello, hoy vine con un pantalón y una camisa muy seria, pero me veo fantástica, no me gusta vestir mal, o con ropa que no acentúa mis atributos.
Me veo fabulosa aunque, mi cabeza no piense lo mismo, salgo de mi auto y veo a él jefe de recursos humanos, el y yo tuvimos historia, no fue algo memorable pero la pasamos bien.
No quiero saludar por qué comenzaría con lo mismo de cada vez que nos vemos, y en esta empresa quiero estar sin estrés.
Lamentablemente por dejar que suba al ascensor y esperar el siguiente, debo enfrentar algo no tan bueno,, cuando entro al ascensor,veo que detrás de mi esta Frederic con otro hombre muy lindo por cierto, el cuando me ve, se pone más serio de lo común pero su educación va primero.
— Buenos días, Señorita Parísi—
— Buenos días señor bolton—
— Hola Señorita, soy Lucas es un placer conocerla—
Le extiendo la mano, y siento como Frederic le gruñe, que mal genio tiene ese hombre, aunque tiene muchas cosas que le ayudan, como ese cuerpo, labios, su voz.
Que me pasa debo controlar mis hormonas, ya ese enamoramiento loco, lo deje atras.
El solo es mi jefe y ya.
Se abre el ascensor.
— Lucas deja lo payaso, muévete que no viniste hacer amistades—
Frederic sale rápidamente— Hermano pero este no es el piso donde íbamos— Igual el ruso no le presta atención y sigue caminando como el amo y señor.
El ascensor se cierra y cierro mis ojos al inhalar ese perfume que conozco muy bien.
Es un olor tan exquisito y único, desde que lo oli en el, más nunca lo he olido en otra persona, quizás deba pedirle el nombre.
Sacudo mi cabeza y sonrió, cuando salgo en mi piso, todos miran mi sonrisa,
— Creo que alguien está de muy buen humor— Me dice miriam.
— La verdad, me siento bien, tengo buen ánimo—
— Bueno me alegro, por qué necesito que ayudes a los chicos en un proyecto—
— Claro ya me pongo en eso— Pongo mis cosas en mi área de trabajo y camino hasta los chicos que están realizando revisiones a algunas computadoras.
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El día ha sido demasiado para mi cuerpo, apenas pude comer, ya que el problema del programa fue difícil de resolver y estábamos contra el reloj ya que ese prototipo tenía que salir ya al mercado.
Pero lo logramos, cuando miro el reloj mi boca se abre son 9:45 de la noche, toda la empresa está a oscuras, solo somos 6 personas aquí, pero luego de buscar mis cosas, solo queda uno, un ingeniero electrónico que está muy bien, pero es casi de mi edad, y no me gusta ya que he probado con chicos de mi misma edad y no me ha ido nada bien.
Cuando voy al ascensor, el camina rápido hasta llegar a mi.
— Este trabajo fue difícil, aveces salen imprevistos a última hora—
— Si se de lo que hables, pero es lo bueno de nuestro trabajo—
— Tienes como irte, si mi auto está abajo en el garaje—
— El mío también, coloco primer piso, las puertas de cierran y mientras esperamos hablamos de todo un poco, el tipo es muy lindo y agradable.
Caminamos juntos hasta mi auto, el de el está un poco más lejos que el mío.
— Hasta máñana, descansa— Me despido de el, cuando llegamos a mi auto.
— Bonita nave— Le sonrió.
— gracias— Subo a mi auto rápidamente, quiero llegar a mi casa, la verdad estoy agotada, no vuelvo a salir en días de semana.
Enciendo mi auto, lo hace rápidamente pero se apaga.
Lo vuelvo a intentar y pasa lo mismo, miró el tablero notando que estoy sin combustible, grandioso, esto solo me pasa a mi.
Salgo de mi auto, coloco el seguro y corro hasta el auto de Luigi para pedirle el favor que me lleve a casa.
Lo veo que apenas a llegado a su auto, el voltea cuando ya estoy cerca.
—¿ Pasa algo?— Me mira preocupado.
— No, solo que mi auto quedó sin combustible, siempre ando despistada, será que me puedes dar un aventón— El sonríe grande.
— Claro por mi no abra ningún problema—
Cuando voy a subir alguien carraspea.
— Buenas noches, Señorita Parísi, yo la llevo su padre no me perdonaría si no la llevo—
Su voz me pone nerviosa pero le respondo.
— Gracias por el ofrecimiento pero ya Luigi me llevará, gracias de todos modos—
El mira a mi compañera y este se encoje— El Señor rincón vive demasiado lejos, le tomara más tiempo llegar a casa, no es así—
Mi compañero asiente— Valentina es mejor que el jefe la lleve, yo estoy agotado y tengo mucho que conducir—
Al decir esto, sube a su auto y lo veo partir.
Por cosas como estás me gustan hombres, realizados y poderosos.
No lo digo por dinero sino por carácter.
Volteo a ver a Frederic que tiene una sonrisa de suficiencia en la cara.
— Señor Bolton, se le a vuelto costumbre querer llevarme a casa, no sabía que quería cambiar de profesion, de un ceo super poderoso a un simple chofer—
— Solo lo hago por la amistad que tengo con su padre—
Yo me le acerco y el retrocede hasta que su espalda choca con un pilar.
— Le diré algo, soy bastante suficiente para tomar mis decisiones, yo sola resuelvo mis problemas, no necesito de nadie, no necesito un Salvador por qué yo misma lo soy, me comprende— Le hablo muy cerca, el se tensa y sonrió.
Mi cercanía le afecta, ya que de su boca no sale nada.
Debo alejarme de este hombre, ha pasado mucho tiempo desde que me sentí vulnerable, y no quiero volver.
No se qué tiene este hombre pero lo mejor es que me mantenga lo más alejada que pueda.
No quiero volver a vivir dos veces lo mismo.
La diferencia que ya no soy la misma chiquilla inocente que solía ser.