Capitulo 11

1306 Words
Valentina Estoy molesta y lo expresó con mi cara de pocos amigos, mis brazos cruzados en mi pecho y una mirada asesina que le dedicó al imbécil de mi jefe temporal, quiero decirle tantas cosas, pero debo controlarme, ya que cuando explotó sale todo de mi boca menos algo bueno. Él tiene una sonrisita de suficiencia que quiero quitarle con un puño directo a su perfecta nariz de dios griego. También se la podemos quitar a punto de besos. Sacudo mi cabeza, no puedo creer que mi conciencia sea tan indigna, no se acuerda todo lo que nos hizo y lo que sufrimos, esto es una broma. Algo muy extraño es que no le he dado mi dirección, bueno no le he hablado nada, y no es por qué él no ha preguntado, pero sé que si abro mi boca mis pasantías se irán por el caño y estaré muerta en manos de mi padre. — No entiendo por qué estás molesta, lo mismo que ibas a hacer con él, lo estás haciendo conmigo, te llevo a tu casa— Lo miró con mi peor mirada. Si supiera los pensamientos que pasan por mi cabeza, y no son de mi compañero y yo. Eso es lo que más rabia me da. Lo extraño es que me ha preguntado miles de cosas menos por mi dirección. Lo veo entrar en el autoservicio de McDonald's y frunzo el ceño. La chica lo atiende, pide dos hamburguesas con doble ración de queso, las porciones de papas triples, dos refrescos gigantes y mi postre favorito, merengada de helado. Mi boca solo con mencionar eso se me hace agua la boca, creo que es una casualidad increíble pida específicamente ese postre, sería imposible que lo supiera. Cuando pasa al lugar donde le entregan el pedido, está una chica muy bonita, pero él ni la determina, mientras ella es pura sonrisa y ojitos, no puedo considerar que no respete que viene conmigo, yo podría ser su novia. Bueno entiende a la chica, este hombre es un pecado andante y el auto es una fantasía, que mujer podría resistirse. Hoy mi conciencia está muy habladora, después de dar las gracias, se estaciona en los lugares que están dispuestos para comer, no entiendo, pidió mucha comida, sé la comera solo — Ten, pedí todo como te gustaba, espero no haber olvidado nada— Mi boca se abre, pero no sale nada, como él pudo saber cómo me gusta mi comida, yo sé todo sobre sus gustos, por qué era una acosadora pero el tubo que analizar muy bien. — Quien te dijo que tengo hambre, no debes tomarte atribuciones, yo solo quiero llegar a mi casa— — Primero es solo una comida, no has cenado y yo velo por el bien de mis empleados, además es muy tarde para que llegues a cocinar, tómalo como un bono por horas extras— — También hubieses invitado a Luigi— Me mira mal. Le digo con una sonrisa radiante. Pero no responde, lo que si se borra es su sonrisa. De mala manera le quitó mi comida, el olor me hace sonar mi barriga y él sonríe con suficiencia. Acomodo todo, tomo las salsas y sé las echo a mi hamburguesa. — No sé cómo estás tan bien, si comes como hombre— Oigo que dice algo y lo miro, tengo todos los labios llenos de salsa, me pasó la lengua para remover todo. Lo veo tragar grueso. — ¿Dijiste algo?— — No he dicho nada cálmate, sigue comiendo— Veo al hombre comer y hasta haciendo algo tan simple se ve sexy, lo dejo de mirar antes que me caché. La verdad agradezco el gesto, por qué mi estómago me está matando y no soy buena para estar con hambre, parezco un perro bravo. Hago soniditos de satisfacción por qué está hamburguesa está deliciosa, pero mi parte favorita es cuando comienzo a comer el postre, siempre he obligado a mi padre a venir a McDonald's, aunque él siempre se queja de que esa comida me hará daño, pero a mí me tiene sin cuidado. Siento su mirada hacía, pero no lo miro. — Que delicia, esto es de los mejores manjares de la vida— Este postre me encantan los trozos de fresa, es el toque que amo en él. — Es muy bueno, me acuerdo cuando tu padre no dejaba de hablar de que lo amabas y varias veces vine a comprar por él, cuando no podía salir de una reunión— Me sorprendo no sabía eso, ya entiendo cómo sabía cómo pedir mi comida favorita. — La verdad me sorprende que te pidiera el favor, pero gracias— — Él no me lo pedía, yo me ofrecía— Me puse roja, pero seguí comiendo hasta que termine todo. — Listo, ya puedes llevarme a mi casa, la verdad estoy muy cansada— — Si vamos, mañana puedes llegar una hora después— — Gracias por la oferta, pero no, soy muy exigente con mi trabajo y llegaré a horario— No dijo más nada, encendió el auto y nos pusimos en marcha. Pero todavía tenía una curiosidad y creció más cuando estacionó frente a mi edificio. — ¿Cómo sabes dónde vivo?, No me has preguntado— Me mira y sonríe de medio lado. — Siempre sé lo que me interesa, y cuando supe que harías tus pasantías en mi empresa leí tu información— Dejo pasar los pensamientos locos que tengo en mi mente, no puede querer decir lo que pienso. — Cómo sea, gracias por traerme— Pero antes de poder terminar lo veo salir rápidamente del auto y rodearlo para abrirme la puerta. — Te acompaño hasta el ascensor— No diré nada, por qué sé que no aceptará un no como respuesta y yo necesito que se vaya de mi vista lo antes posible, su cercanía me pone de nervios. — No entiendo que me puede pasar de la entrada al ascensor— Replicó cuando ya hemos entrado en recepción, la chica que atiende la recepción sonríe, y para mí, me incomoda como mira a mi jefe como si fuera el agua cuando estás perdido en el desierto, la chica tiene la boca abierta de la impresión, sé que el hombre es hermoso pero no para el grado de quedar así. Pobre chica— Hola buenas noches Anaís— La saludo para que salga de su impresión. — Hola señorita Valentina, buenas noches— El hombre a mi lado la saluda cortes, y la chica tartamudea mil veces antes de decir buenas noches. Camino al ascensor y aprieto el botón para que llegue, pero en el panel sale que está subiendo, me coloco en la pared para recostarme y poder esperar. Miro al hombre que se ha convertido en mi sombra— Ya estoy en el ascensor, ya puedes irte— — Te dije que cuando estuvieras en el ascensor y te veo afuera— Pongo los ojos en blanco, este hombre es imposible. — Creo que estás un poco intenso, aquí nada va a pasarme, tengo años viviendo aquí y ni borracha me ha pasado nada— — Bebes mucho, eso no es bueno para tu salud— Lo miro mal— Me lo dice el hombre que ha pasado toda su vida ebrio— — Ya cambié de vida, por eso mismo te lo digo el alcohol no es amigo— Bufo— Cómo digas— Siento mis pelitos erizarse y mi cuerpo siente un calor sofocante, siento temblar cada muslo de mi cuerpo. Pero tengo tan cerca a este hombre que mi corazón se quiere salir. — No me retes, принцесса— No entiendo que significa, pero mis piernas están temblando, su respiración en mi oído, hace que mi cuerpo sienta sensaciones increíbles.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD