capitulo 3

1233 Words
-Maldición- Sus palabras rozaron mis labios, se alejo de mi y fue directo a la puerta para recibir a mi abuelo, yo aproveche y corrí hacia las escaleras -¿Caya esta por acá?- -Esta en su cuarto- -Bien, deberías cubrirte el pecho, ella podría verte- -Si señor- Caminaron hacia el despacho, León alzo la mirada y me vio parada a la mitad de las escaleras, me guiño el ojo y entro al despacho. Mi corazón estaba a punto de salirse de mi pecho, el hambre desapareció, en su lugar las llamadas mariposas se apoderaron de mi estomago. Los días fueron los mismos, León llevándome a la escuela, León conmigo durante la escuela, León conmigo de regreso de la escuela, el único lugar donde estaba sola era una vez llegando a casa. Ya era viernes los chicos hacían planes -¿León quieres salir con nosotras?- Las chicas lo invitaban siempre a el, yo era un mueble más -Lo siento ya tengo planes- Se giro y me sonrió ampliamente y el resto de las clases se cargo de tensión, si seguía así terminarían creyendo de nuevo que y yo tenemos algo -Diga- León contesto su teléfono, su cara se tenso, seguro era un encargo de ultimo minuto, se giro para verme -No puedo, aun no llevo a Caya a su casa- No escuche lo que le respondieron, pero seguro no fue algo amable, su cara me lo dijo, colgó y chisto los labios -Si tienes que hacer algo vete, puedo irme sola- El no contesto, tomo sus cosas y tome las mías antes de que el las tomara -Vete, me iré sola- -Caya...- -Deja de tratarme como una niña- Una moto derrapo y se paro frente a nosotros, el se tenso todavía más, el conductor le tendió un casco, giro sobre mis talones y seguí mi camino, no tenia otra opción que dejarme ir sola. La moto arranco y paso volando a lado mío, el iba en esa moto, suspire y seguí mi camino. Tome el tren, mi teléfono no dejaba de vibrar con mensajes de León preguntándome si estaba bien, apague el teléfono. Al llegar a mi casa estaba completamente sola, mi abuelo ni los chicos que suelen entrar y salir estaban ahí, debió ocurrir algo como para que salieran todos. Hice mis tareas, prepare la cena, bastante, muchas bocas que alimentar, la deje en la nevera para quien quiera comer algo. Seguía en la cocina pasando el tiempo, aunque ya era muy tarde y aun no llegaba nadie, un portazo hizo que me pusiera alerta -Hola ¿Quién anda ahí?- No hubo respuesta, me levante y me dirigía hacia la puerta cuando una sombra me asusto, era León, venia con golpes en la cara, manchas de sangre en la camisa y sucio -¿Por que no contestas mis llamadas y mensajes?- Se acerco peligrosamente a mi, irradiaba ira -Se me apago el teléfono y lo deje cargando en mi habitación- Mentí, simplemente no quería hablar con el León me abrazo muy fuerte, su corazón se sentía acelerado, me tomo suavemente del rostro -Estaba tan preocupado- Me acaricio el rosto con una mano, mientras con la otra me sujetaba de la cintura, nos miramos fijamente y me beso, le regrese el beso, pude sentir su sorpresa, me cargo y me coloco sobre la barra de la cocina, su beso se hizo más intenso, desabotono mi camisa dejando al descubierto el top que llevaba debajo, su labios recorrieron mi mandíbula, descendieron sobre mi cuello, un gemido escapo de mi labios. Otro portazo se escucho, el miedo nos paralizo, de fondo se escuchaba la voz de mi abuelo, el terror se apodero de mi, León me cubrió la boca con su mano y se llevo un dedo hacia los labios, no hicimos ni un solo ruido, otro portazo, el abuelo estaba en su despacho. León me quito la mano de la boca, acaricio mi rostro y me sonrió levemente -Ve a la cama- Me bajo de la barra, el se dio la media vuelta y fue hacia el despacho -Oh ya llegaste, cierra la puerta- La puerta del despacho se cerro, moví un pie después del otro, es como si aprendiera a caminar en ese momento, subí rápido y en silencio la escaleras y me encerré en mi cuarto. Un estruendo se escucho en la parte de abajo, salí corriendo a ver que fue, en el descanso de la escalera vi a Leon saliendo furioso de la casa, dando otro portazo -Caya ¿Qué haces despierta?- El abuelo se giro -Escuche un estruendo ¿Qué paso?- -Nada, un berrinche de León, vuelve a la cama, todo esta bien- Se giro y volvió a su despacho Me quede ahí, esperando a que León regresara enseguida, pero no seria así, volví a mi cama, mis pensamiento volaron ¿Y si el abuelo nos vio? ¿Lo corrió?. Ya pasaba de media noche y no podía dormir, León aun no regresaba y no sabia si lo haría, escuche la puerta y pisadas subiendo, me asome y era León. Sali corriendo hacia el y lo abrace, León se sorprendió, un segundo después me devolvió el abrazo -¿Caya que haces despierta?- Me susurro en el cabello -Esperaba a que regresaras, escuche ese estruendo y luego saliste sin decir nada, pensé lo peor, pensé que el abuelo nos vio en la cocina..- León me coloco su dedo sobre mis labios para callarme -Nadie me separara de ti Caya, tendrían que matarme primero- Levante el rostro y acaricie el suyo -Ven déjame curarte esas heridas- Lo tome de la mano y lo lleve a mi cuarto, no puso resistencia, cerré con seguro, lo deje parado a mitad de mi cuarto y fui a mi baño por el botiquín -Siéntate- Le señale la cama, sin decir nada se sentó, pero seguía viéndome con mucha intensidad -Quítate la camisa también- -Caya si me querías desnudo solo tenias que decirlo- Lo mire de mala manera, el se rio y se la quito, como sospechaba todo su abdomen tenia moretones y unas cuantas cortadas, no muy profundas. En silencio le cure las heridas, quisiera besar cada una de esas heridas. Podía sentir cada musculo de León tensarse a mi tacto, pero si no le curaba esas heridas se podrían infectar -¿Que paso? ¿Por que saliste así tan de repente?- -Un desacuerdo con tu abuelo, no pasa nada- Me le quede viendo, no me dirá nada, seguí limpiando sus heridas, poco a poco se relajo, levante un poco mi mirada y el estaba ahí, viéndome sin parpadear -¿Que?- -Nada- -Si no me lo vas a decir, entonces no te me quedes viendo así nada más porque si, es raro- León soltó un bufido, me acaricio el rostro y me acomodo un mechón detrás de la oreja, se acerco tanto que nuestros labios se rozaron de nuevo, me quede inmóvil, deje de respirar. -Solo pensaba, que solo la muerte podría separarme de ti y eso aun lo dudo, porque aun muerto te buscaría- Con cada palabra nuestros labios se rozaron, me planto un suave beso en la frente, se puso de pie, tomo su camisa y salió de mi recamara sin hacer ruido. Me quede ahí, hincada, no se a que vino todo eso, pero sonó a una promesa y muy dentro de mi también esperaba que así fuera
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