Sander
No planeaba contarle lo que habÃa vivido a Diego, pero terminé por contarle, no le habÃa contado a nadie sobre ello, pero por alguna razón le conté a él, se sintió bien liberar todo eso, me sentà protegido en sus brazos.
Nadie volverÃa a hacerme algo igual, no dejarÃa que otros hombre me pusiera la mano además de esa manera, podÃa entender que algunos hombres tuvieran fetiches como dar nalgadas pero eso era muy diferente, él llegó a pegarme adentro y fuera de la cama, eso ya era violencia, pero decidà no aguantarlo más y lo hice, me fui de ese lugar, él nunca me volvió a tocarme o hablarme pero todo eso habÃa cambiado ayer después de mi última clase, estaba saliendo de la universidad cuando lo veo, al principio no le tomé importancia porque debes en cuando lo veÃa por ahà pero esta vez fue diferente, el me siguió hasta que encontró la oportunidad perfecta para atravesar en mi camino y acorralarme contra la pared, pero esta vez ya no era ese ingenuo chico ahora era un hombre y pude enfrentarlo, le pegué para poder escapar antes de decirle que no se volviera a acercar a mi porque le iba a ir peor, luego de eso no pude evitar recordar todo lo que habÃa vivido hacÃa unos meses por lo que solo acudà a Diego, no le iba a contar al principio, solo querÃa despejar mi mente, follar y luego irme luego de haber sacado todos esos pensamientos tristes de mi cabeza pero al terminar me sentÃa igual, el me pregunto qué pasaba y solo respondÃ, no pude callarme.
Me desperté, sintiéndome mucho mejor, brillante y con mucho ánimo, hoy serÃa mucho mejor, estudiarÃa para el próximo examen y tendrÃa la mejor nota de mi clase, me levanté de la cama que claramente no era mÃa si no de Diego, me coloqué una de sus camisetas y bajé con dirección a la cocina, esta serian la primera vez que Diego probarÃa mi mano en la cocina, hacia un poco de calor pero era temprano y tenÃa tiempo para preparar algo rico y luego irme a la universidad por que hoy era recién dÃa martes y todavÃa faltaban dos dÃas más para terminar la semana, el dÃa sábado y domingo tenÃa que trabajar, no me quejaba la pasaba bien en la cafeterÃa y mi trabajo solo era hasta las 6 o a veces 5 de la tarde, me pagan bien, tenÃa suerte de tener ese trabajo.
Tomé algunos huevos y los hice huevos revueltos, tomate unas rebanadas de pan de molde e hice café, también busqué fruta e hice jugo natural.
Cuando estuve conforme con lo que hice empecé a preparar la mesa, solo me faltaban las tazas cuando el entro a la cocina, vestido con tan solo un pantalón de chándal.
—Buenos dÃas— dijo acercándose a la mesa— eso se ve tan rico— dijo sentándose.
—Buenos dÃas— dije tomando asiento frente a él— espero que te guste— comente sirviéndole café.
Me preparé un pan con huevo y luego le di una mascada, el huevo no estaba ni tan seco ni tan crudo, estaba al punto como me gustaba, disfruté de mi pan mientras tomaba café.
Mire a Diego, estaba disfrutando el desayuno, cuando terminamos me levante y dejé todo en el lavaplatos.
—Deja eso ahÃ, lo lavo yo, ve a darte una ducha para que no llegues tarde a la universidad— dijo acercándose para lavar los platos.
Asentà y caminé fuera de la cocina, podÃa sentir su mirada en mis muslos descubiertos por su camiseta, en realidad querÃa que me follara, pero al parecer el solo estaba preocupado de que no llegara tarde, no le importaba si morÃa de insatisfacción s****l, frustrado empecé a subir las escaleras.
Hiba subiendo el cuarto escalón cuando me arrepentÃ, que rayos, querÃa una follada mañanera y la tendrÃa, me devolvà a la cocina, lo volvà para que me vieran dejara de ver los platos, levante un poco la camiseta sensualmente.
—¿No me vas a follar? Eh esperado toda la mañana por esto— confesé levantando la vista pata ver su expresión.
PodÃa ver su sonrisa, me alzó por los muslos y me subió a la encimera, tomo mis piernas y las subió a sus hombros.
—Estupendo, porque no creÃa haber aguantado las ganas hasta para cuando hallas salido de la universidad— dijo levantando su camiseta que traÃa puesta hasta mi abdomen, saco el bóxer que traÃa puesto y luego bajo su pantalón de chándal— prepárate mientras voy por un condón— dijo antes de irse por uno.
Levante mis piernas, ensalive dos de mis dedos y luego los lleve a mi entrada, primero metà uno, empecé a embestir lentamente, cuando ya caÃa otro lo metà en mi entrada, volvà a embestir eh hice tijeras, mi cabeza estaba pegada a la encimera, mientras de mi boca abierta salÃan jadeos y algunos gemidos, Diego entro a la cocina con el condón ya puesto, yo seguÃa embistiendo con mis dedos mientras veÃa su cuerpo, al estar frente a mi colocó mis piernas en sus hombros para que descansara un poco y llevo sus dedos a mi boca al ensalivarlos bien saque mis dedos con un jadeo, el metió dos sin problema, me dilató hasta que entraron tres dedos, luego saco sus dedos de mi para introducir su pene.
Deseaba tanto esto que esto que no aguante y empecé a mover mis caderas de adelante hacia atrás yo mismo, esta impaciente, no podÃa creer que estaba haciendo algo asÃ, estaba teniendo sexo en su cocina donde hace unos minutos habÃamos tomado desayuno, pero a la mierda, en este momento estaba muy caliente como para pensar que la situación era un poco descabellada, él tomó mis caderas y con fuerza las llevo a su erección sacándome un fuerte gemido, él jadeó.
—Te veÃas tan sexi con mi camiseta que no podÃa parar de ver tus piernas y muslos— dijo mientras los acariciaba en el proceso.
—Entonces me las pondré más seguido si te ponen asà de caliente— dije seductor saliéndoseme un jadeo en el proceso mis manos se aferraron en los bordes de la encimera.
—Al parecer a alguien le costará caminar hoy— dijo envistiéndome un poco más rápido.
—Vale la pena— dije mordiéndome el labio.
—Claro que lo vale— afirmó levantándome para luego follarme contra la pared.
Sus manos apoyadas a los costados de mi cabeza, mientras que mis piernas estaban aferradas a su torso al igual que mis brazos en su cuello, mi cabeza apoyado en la pared, mientras gemÃa tan fuerte como podÃa.
—Creo que vo–voy a llegar tarde— dije medio cortado mientras el me seguÃa dando contra la pared.
—Tú quisiste arriesgarte, ahora tendrás los resultados— dijo jadeando por el calor y él agotamiento de nuestros cuerpos.
Me quedé en silencio, él tenÃa razón habÃa rogado por un afollada y como resultado me costarÃa caminar por el resto del dÃa al igual que llegarÃa tarde a mi primera clase, aunque esto ya se estaba haciendo costumbre, tendrÃa que empezar a poner más atención a mis clases por que no podÃa darme el gusto de echarme un ramo.
Estaba cada vez más cerca, mi orgasmo estaba empezando a aflorar, por unos segundos olvide todo y solo disfrute la sensación de ser follado de las maneras más exquisitas en una cocina, mi cuerpo a su antojo y boca gimiendo hasta quedar sin aliento, después de unos minutos de recuperación Diego ya se estaba corriendo, al terminar me bajó de sus cuerpo y me llevo hasta su ducha, me dejo bañarme mientras él lo hizo em otra con la excusa de que si nos bañamos juntos probablemente terminarÃamos teniendo sexo una vez más.
Al terminar me vestÃ, aunque lo hice con la ropa que me habÃa regalado porque no tenÃa de otra, luego, me fue a dejar al campus y se fue, luego tuve mi rutina diaria, clases, tareas, trabajos y estrés.
A la hora del almuerzo fui a la cafeterÃa del campus a comprar mi almuerzo, me encontré con que los chicos estaban sentados en una mesa por lo que me acerqué a comer con ellos.
—¡Chicos! — exclamé sentándome en frente de ellos.
—Sander, no llegaste anoche, me preocupe— dijo MartÃn en tono de regaño.
—Lo siento, solo se dio, al principio no tenÃa intenciones de quedarme en su casa pero luego no pude negarme— me excuse.
—Recuerda que es una apuesta— dijo Joshua.
—Lo sé, no es como si me estuviera enamorando de él— dije mientras sacaba una mascada de mi sándwich de lechuga, tomate y hamburguesa.
—Eso esperamos— dijeron ambos al mismo tiempo.
—Si— dije obvio— no me enamoraré otra vez— dije recordando el calvario que habÃa vivido con Alexander.
—Apropósito estábamos pensando en mudarnos a un apartamento fuera del campus— dijo MartÃn.
—¿Qué? — pregunté deteniéndome a media mascada, me entristeció un poco.
—Si, queremos tener nuestro espacio, además las paredes de los cuartos son muy delgadas— dijo Joshua sonriendo a lo que MartÃn se sonrojó, reÃ.
—Ya veo, está bien, los entiendo, pero no por eso van a alejarse de mi o algo parecido— advertà señalándolos con mi dedo Ãndice intimidantemente.
—Obviamente que algo como eso no va a pasar— dijo MartÃn.
—Eso me deja más tranquilo— dije volviendo a mascar mi sándwich— apropósito deberÃamos salir todos juntos a divertirnos en fin de semana— propuse.
—Si, hace tiempo no salimos todos juntos, hay que hablar con John, para que nos organicemos— dijo Joshua.
—Si, hace tiempo no salimos todos juntos— dijo MartÃn.
—Estoy de acuerdo, creo que cada uno a estado con sus temas, apropósito han sabido como está el familiar enfermo de John, el dÃa que me pidió encargarme del café dijo que tenÃa que viajar urgente— dije un poco preocupado, con John no hablábamos tanto pero no era porque lo apartáramos o no tuviéramos la misma confianza, solo era que él está siempre pendiente de su cafeterÃa por lo que solo hablábamos cuando era urgente o cuando estábamos durante nuestro turno los fines de semana.
—Si, dijo que al final no era tan grave como parecÃa— habló Joshua.
—Que bueno, estaba un poco preocupado.
וווווווו×
Troné los huesos de mis dedos y movà mi cabeza para que sonaran los se mi cuello, me levanté de la silla, habÃa acabado de terminar de estudiar, como habÃa dicho habÃa estudiado duro todos estos dÃas para que al fin el dÃa lunes al dar la próxima prueba me fuera excelente, era dÃa viernes más menos las 3 de la tarde por lo que me faltaban algunas horas para salir con los chicos, tomé una mochila, guardé unos joggers con una polera negra apretada, tomé mi estuche de maquillaje y también lo coloqué en la mochila, saqué uno de mis perfumes preferidos, era uno dulce pero varonil, luego la cerré la coloque en mi espalda y salà del cuarto, camine un par de cuadras hasta un local para comprar algo de sushi para llevar, se demoraron un poco pero mi orden llegó, valÃa la pena esperar era uno de los mejores lugares de la ciudad, caminé hasta una parada de taxis y le indiqué la dirección.
Al llegar toque la puerta, unos minutos después Diego salió, estaba vestido formal, me dejó pasar.
—Hola.
—Hola— respondà sonriendo, extrañamente hoy estaba más feliz de lo habitual— ¿Vas a salir? — pregunté claramente por la forma en la que estaba vestido.
—No, de hecho, acabó de llegar.
—Genial— dije caminando a la cocina— porque traje comida dije dejando la bolsa en la mesa para luego sacar unos platos y distribuir las porciones en partes iguales, luego saqué los palillos de la bolsa y los dejé al lado de los platos.
—¿Siéntate o me dejaras comiendo solo? — pregunté mientras me sentaba.
—No, solo estaba preguntándome porque voy estas actuando de una manera más pasiva— dijo un poco dudoso.
—Solo estoy de buen humor, ahora comamos porque luego tengo otros planes, no eh follado por un dÃa y ya me siento extraño, al parecer esto de follar mucho te vuelve adicto— comenté mientras me echaba una pieza de sushi a la boca.
Diego rio por mi comentario y luego solo empezamos a comer.
—Es normal— dijo antes de levantarse para buscar refrescos al refrigerador.
—Ahora entiendo a los adictos— dije mientras tomaba de la bebida en lata que me habÃa dado.
—Si... ¿Tu ex no te ha vuelto a molestar? — preguntó esta vez serio.
—No y espero que se mantenga asà porque la próxima vez no solo le voy a pegar una patada en las bolas— dije mientras comÃa otra pieza de sushi.
—¿Enserio le pagaste? — preguntó sorprendido.
—Por supuesto, tuve pánico de que pudiera hacerme algo por lo que solo le pegué, no supe que más hacer.
—Me imagino, al menos fuiste capaz de hacerlo me imagino que otra persona no hubiera sido capaz de reaccionar y solo se hubiera doblegado ante su agresor.
—Si, tal vez en otra ocasión lo hubiera hecho, pero ahora no— dije pensando en lo vulnerable que me habÃa sentido tiempo atrás.
—Me sorprende realmente, sé que eres de carácter seco y eso, pero a llegar a imaginarte pegándole a alguien es algo diferente.
—Solo pruébame y sabrás de lo que soy capaz— dije desafiante mientras tomaba otra pieza de sushi con los finos palillos de madera manchados por la soya.
—No gracias, ahora sé que puedes pegar paradas en las bolas a hombres no me atreveré a decirte algo que te haga poner de mal humor.
Después de terminar hablamos un rato, subimos a su habitación, me recostó en su cama, empezó a desvestirme para luego empezar a besar mi cuerpo.
וווווווו×
Bajó más profundo, arqueé mi espalda y mis ojos se ponÃan en blanco, coloqué mis manos en su cabello y lo hundà más abajo, los dedos de mis pies se apretaban en las sábanas.
—Ahh, ahh, se siente tan bien, húmedo y caliente— dije apenas con consciencia, mi cerebro solo estaba concentrado en sentir lo que producÃa su boca en mi sexo, su garganta hacia ruidos de ahogo por mi intromisión en su garganta, eso solo me excitaba aún más, mi orgasmo estaba cada vez más cerca.
Mis manos tironeaban su cabello, tal vez lo dejaba sin cabello en unas semanas, tenÃa la manÃa de tironearlo cuando estábamos en el acto.
Como pude y con la poca conciencia que me quedaba mi vista se dirigió a su rostro subiendo y bajando, sus ojos viéndome fijamente, me sentà avergonzado, mis mejillas se sonrojaron, yo nunca me sonrojaba y me daba rabia, debÃa estar desastroso.
Mis piernas estaban abiertas para él, mi sexo en su boca, mis manos en su cabello, mis ojos en los suyos, prácticamente estaba sumiéndome ante él, mi cuerpo se le estaba entregando sin mi consentimiento, pero ya era tarde para que me arrepintiera porque lo estaba disfrutando y demasiado, tanto que no pude sostener la posición en la que estaba para ver su cara a causa del placer, solo me dejé caer y cuando recuperé la conciencia, la razón de mi cuerpo, acciones y pensamientos, mi cuerpo estaba todo transpirado al igual que el de él, estaba a mi lado, me volvà para verlo, la comisura de sus labios estaba manchada por mi esperma, besé sus labios para quitarla, él respondió mi beso, de no ser por que habÃamos tenido 3 horas de pura acción en su cama ese beso se hubiera transformado en mi montándolo, pero estaba muy cansado para volver a tener otro orgasmo, me levanté de la cama con cuidado y fui a darme una ducha, al terminar tome una bata y la coloque en mi cuerpo, salà del baño quedando en la habitación, él todavÃa estaba en la cama, levanto la vista para verme caminar a la puerta de salida de su habitación, camine hasta la sala donde habÃa dejado la mochila que traÃa con mis cosas, subà con ella, al volver a la habitación me vestà lentamente y con claro cuidado para no provocar más dolor, al terminar saqué el perfume y me rocÃe dos veces, lo guardé, ahora habÃa sacado el estuche con maquillaje, camine hasta algún espejo seca, el más próximo que baja encontrado estaba en el baño, me maquillo ligeramente, corrector, base, iluminador, un poco de delineador en los ojos, brillo de labios y ya, salà del baño y guardé el estuche en la mochila, él ya se habÃa vestido con un pantalón de chándal, me quedó mirando.
—¿A dónde irás? — preguntó.
—Voy a salir con mis amigos— respondÃ.
—¿Y dónde irán? — preguntó.
—No se los chicos solo me dijeron que nos juntábamos en el campus, asà que ya me voy— dije caminando hacia la puerta.
—No quieres que valla a dejarte, es un poco tarde— dijo mirando de soslayo la ventana del cuarto donde se podÃa ver que estaba oscureciendo.
—No quiero molestarte— dije volviendo a caminar para irme.
—No es nada, podrÃa pasarte algo si vas solo, es tarde, me daré una rápido ducha y luego te voy a dejar— dijo caminando al baño.
Me acosté en la cama y prendà la TV, busqué una pelÃcula buena para ver mientras se luchaba.
Después de unos minutos el apareció, estaba vestido con un jeans n***o al igual que su chaqueta de cuero, apague la TV y lo seguÃ, me dio el casco y subimos a su moto, mientras el conducÃa pude sentir su olor a perfume, me gustaba mucho, era tan varonil, me gustaba oler a las personas y el olÃa bien, me hacÃa sentir seguridad, al llegar al campus mis amigos me estaban esperando, se acercaron a nosotros al ver que éramos nosotros los de la moto, Diego me ayudó a bajar de la moto, le di el casco, él se despidió de mis amigos con la intención de irse pero John abrió la boca.
—¿No quieres ir con nosotros? — preguntó.
—No lo sé, ¿no les molesta?