Sander
Estaba armando mis maletas porque tenĂa que tomar el vuelo mañana, fui a mi pequeño clĂłset y saquĂ© algunas temidas de ropa, la doble para que cayeran en la maleta, heche un poco de maquillaje por si acaso, un poco de perfume, los regalos y otras cosas, luego la cerrĂ© y la dejĂ© cerca de mi cama, me sentĂ© en esta y me recostĂ© suspirando.
Estaba un poco nervioso, hace mucho que no veĂa a mi hermano, su esposo y su hijo, los extrañaba y estaba ansioso.
Estaba pensando y recreando en mi mente como seria nuestro encuentro cuando el sonido de llamada proveniente de mi celular me volviĂł a conectar al mundo real, lo tome frustrado y a la vez enojado, ni siquiera me moleste en leer quien era la persona que llamaba.
Llamada.
—Quien seas espero que tengas una muy buena razón de llamar porque si no te cortare y bloquearé— dije al contestar.
—Por dios que carácter, no tienes por quĂ© hacerlo, solo llamaba para saber quĂ© hacĂas.
—Ahh, eras tú, estaba terminando de hacer mis maletas.
—O sea que realmente iras.
—Por supuesto, ÂżPor quĂ© no irĂa?
—No me hagas caso, sabes que creo que fue mala idea llamar, espero que te valla bien, adiós.
Estaba a punto de cortar.
—Espera!
—¿Que?
—¿QuĂ© es lo que te pasa? ÂżDesde hace dĂas actĂşas como molesto?
—No es nada, llamo más...
—Ni se te ocurra, al momento que sigas evitándome realmente bloquearé tu número, ahora dime que es lo que te pasa.
—Solo me molesta que te vallas de viaje, asĂ como asĂ, tan de repente cuando podrĂamos haber pasado el fin de semana juntos.
—No, es que eres de lo más egocĂ©ntrico, sabes, no todo se centra en ti, está bien, puede que me guste tener sexo a diario contigo, pero eso no significa que dejarĂa de ir a ver a mi familia por estar contigo, no somos nada como para exigirle pasar todo el tiempo contigo, es mi familia, lo Ăşnico que tengo en esta vida, que te hace pensar que preferirĂa quedarme antes que verlos, no los veo en mucho tiempo no dejarĂ© pasar esta oportunidad— respondĂ enojado antes de cortar.
Fin de llamada.
Mi seño estaba fruncida y mis brazos cruzados, como se atrevĂa.
Mi teléfono volvió a sonar, pero esta vez no conteste.
¡Que se joda!
Ni por todo el sexo y dinero del mundo preferirĂa no ver a mi familia.
Sin querer me dormĂ, estaba soñando que me caĂa a un vacĂo cuando despertĂ©, mis ojos lagrimeaban y mi garganta estaba seca, me levantĂ© y tomĂ© un poco de agua de una botella, me volvĂ a acostar.
Cerré los ojos para tratar de dormir, pero no pude por él molesto sonido de la puerta.
Que mierda, a esta hora no se podĂa salir de los dormitorios, Âżpor quĂ© alguien tocaba mi puerta?
Me levantĂ© con un poco de miedo, al llegar a la puerta abrĂ con cuidado solo unos milĂmetros por si alguien querĂa hacerme daño, pero extrañamente estaba Diego, me enojĂ© aĂşn más.
Con que descaro venĂa a mi cuarto luego de lo que dijo por telĂ©fono.
—Lo siento— dijo.
—¿Qué haces aqu� ¿Como te dejaron entrar? — pregunté fastidiado.
—Vine a disculparme, sĂ© que lo que dije estuvo mal, solo fui un poco egoĂsta, no querĂa que te fueras y tuve que sobornar al portero.
—Ya, ahora puedes irte por donde viniste, es tarde y quiero dormir— dije dispuesto a cerrar la puerta de no ser porque su mano y pie me lo impidieron.
—No sin antes comprobar que me hayas perdonado— dijo entrando, porque la lamentablemente él tiene mucha más fuerza que yo.
—Está bien, has lo que quieras— dije frustrado, mi seño todavĂa estaba fruncido porque no, no lo habĂa disculpado, cerrĂ© la puerta y me acostĂ©, que hiciera lo que quisiera me daba lo mismo, me volvĂ al lado contrario dándole la espalda, no querĂa verle.
Me estaba volviendo a quedar dormido porque Ă©l no hacĂa ruido por lo que me relaje, pero luego sentĂ un peso detrás de mĂ y ahĂ recordĂ© que estaba en el cuarto, suspire frustrado y a la vez enojado.
—Déjame dormir— dije alzando la frazada para tapar mi cabeza.
Él alzĂł la frazada y se colocĂł detrás de mĂ, acercĂł su rostro a mi oĂdo, pude sentir su aliento.
—En serio lo siento, no quise sonar asĂ, solo estaba enojado porque te irĂas, no quise sonar asĂ— dijo disculpándose.
—Pero lo hiciste, sabiendo cuánto extraño a mi familia, es la Ăşnica vez al año por que prefiriĂł quedarme, es lĂłgico que irĂa.
—Lo sĂ©, por eso me disculpo, yo solo me sentĂa enojado porque no voy a poderte verte en más de dos dĂas, lo siento— dijo abrazándome.
—Si es por el sexo solo busca a alguien más y ya, no es como si tuviéramos exclusividad— sin querer una lágrima salió de mis ojos, no me gustaba pelear.
—Pero no quiero a otra persona, o quiero decir, me sentirĂa extraño, bueno tampoco, solo quiero decir, quiero acostarme contigo, porque es tan complicado— dijo frustrándose el tambiĂ©n.
—¿Quieres decir que solo quieres acostarte conmigo? — pregunté algo sorprendido por lo que a acaba de decir.
—¿SĂ? No lo sĂ© solo digo que un dĂa te vi, me gustaste y ahora quiero tener sexo contigo hasta que esta sensaciĂłn se valla, como pasa con otras personas, por lo general eso dura una noche, solo que contigo quiero tener sexo más de una vez— dijo sentándose en la cama.
Me senté para poder verlo mejor.
AhĂ me relaje un poco, esto no podĂa ir muy lejos porque era un reto o apuestas, Ă©l no tenĂa relaciones y yo no podĂa enamorarme de Ă©l porque no querĂa volver a estar en una relaciĂłn o sufrir.
—Bien, entonces espera a que se pasé, pero iré igual— expliqué— cuando vuelva tendremos sexo todo lo que quieras por ahora solo tendrás que usar tu mano.
—Y si te digo que quiero ir contigo, digo podrĂa ir reservar un hotel cerca de donde viva tu hermano— dijo tratando de convencerme.
—No lo sĂ©, claro que puedes es tu decisiĂłn, pero, probablemente este todo el dĂa con ellos por lo que no sabrĂa si tendrĂa tiempo para verte.
—No importa ahĂ podremos saberlo, tambiĂ©n podrĂa encargarme del trabajo allá— dijo sonriendo un poco emocionado y como no si se habĂa salido con la suya.
ווווווו×
—Más, más duro— estaba en cuatro sosteniĂ©ndose del respaldar de la cama mientras veĂa por el espejo de enfrente como me follaba duro.
—Esto es por no haber venido antes— dijo mientras me daba una nalgada.
—Dame más— pedĂ mientras alzaba aĂşn más mi trasero— dame más fui muy malo, me demorĂ© en caminar hasta tu hotel a propĂłsito— confesĂ© mientras pedĂa más y ofrecĂa mi trasero.
—Realmente fuiste un mal chico— dijo mirándome por el espejo, me dio otra nalgada, mientras seguĂa follandome, tan rápido y profundo como me gustaba— esa es por ser tan atrevido— dijo mientras se acercaba a mi oĂdo y daba pequeños besos.
—Ahh— gemĂ en su oĂdo, me encantaba hacerlo, se ponĂa aĂşn más caliente— mĂ©temelo hasta el fondo— pedĂ con palabras obscenas en su oĂdo.
—Realmente te estás ganando otra de mis nalgadas, estás hablando tan obscenamente— decĂa mientras apretaba fuerte mis caderas y se impulsaba con más fuerza hacia mi trasero— si sigues hablando asĂ voy a darte otra muy pronto— dijo mientras me miraba por el reflejo del espejo y volvĂa a enderezarse.
—Entonces hablarĂ© asĂ apropĂłsito, solo para que me folles más duro y me des nalgadas— dije mientras apoyaba mi cabeza en las almohadas para que le diera mejor acceso y mi trasero más parado, apretĂ© fuerte las almohadas cuando una nueva embestida llegĂł a mi cuerpo o mejor dicho a mi trasero— Tu polla es tan grande, me encanta— lo elogiĂ© mientras doblaba mi cabeza para verlo desde mi posiciĂłn— estoy sintiendo cono me abre— agreguĂ© mientras veĂa como me tomaba salvajemente.
Otra nalgada resonĂł en mi trasero, dejando mis nalgas rosadas.
—Ahh— gemĂ— creo que voy a llegar— dije apretando más fuerte las almohadas.
—Vas a llegar tan alto que no podrás ni siquiera caminar por que tus piernas temblaran la tarde entera— dijo agachándose para hablarme al oĂdo, agarrĂł mi m*****o y empezĂł a moverlo incrementando más placer del que ya sentĂa, podĂa sentir mi orgasmo venir, serrĂ© los ojos y me deje ir, soltando todo lo que tenĂa y a la vez apretando lo en mi interior, mis piernas realmente temblaban como el dijo por lo que no fui capaz de sostenerme y mis piernas cayeron en la cama, el siguiĂł moviĂ©ndose, hasta que termino, estaba tan cansado, mi respiraciĂłn todavĂa estaba regulando, Ă©l se acostĂł sobre mi sin salir de mi interior, su jadeante reputaciĂłn en mi oĂdo y su cuerpo pensando sobre el mĂo.
—Eso estuvo tan bien— dijo al recuperar el aliento mientras se salĂa de mĂ y se levantaba para botar el condĂłn, al volver, se acostĂł a mi lado— ÂżEstas bien? — preguntĂł acariciando mi espalda baja y el empezar de mis nalgas.
—De maravilla— dije cerrando los ojos mientras sonreĂa.
—¿Eso quiere decir que ya no estás enojado conmigo? — preguntó con un poco de temor.
—De hecho, no lo estaba, te lo dije, Âżpor quĂ© no lo creĂste? — dije frunciendo el ceño.
—Porque estabas actuando distante desde que me disculpĂ©, por lo que supuse todavĂa estabas un poco molesto.
—No lo estaba solo estaba un poco nervioso y cansado— dije tratando de ponerme de lado con cuidado.
—Ah ahora estoy más tranquilo— dijo volviendo a sonreĂr— ÂżY quĂ© haremos ahora?
—No lo sĂ©, por mientras quedarnos aquĂ, estoy adolorido y con sueño— dije bostezando.
—Pero tienes que volver, te están esperando.
—De hecho no, le dije que iba a salir a algĂşn bar o algo asĂ y que no sabĂa si volvĂa— dije serrando los ojos para dormir un rato.
—Está bien, duerme un rato— dijo acariciando mi cabello y luego mi espalda.
Luego cerré los ojos y no supe más del mundo.
Bostecé y luego abrà los ojos lentamente, levanté la vista mire hacia la ventana que daba al balcón, Diego estaba de espaldas mirando hacia la ciudad, me levante con cuidado y pequeños quejidos, me coloqué una bata blanca y salà al balcón.
—Hace frĂo aquĂ afuera— dije frotando mis brazos.
—Si, veo que ya despertaste— dijo mirándome de reojo— ¿Te sientes bien?
—Si, me duele un poco el trasero, pero ya está mejor— dije mientras miraba las luces de la ciudad, ya estaba oscuro— ¿cuánto dorm�
—Dos o tres horas no estoy seguro— dijo haciendo una mueca.
—Eso quiere decir que son las una de la madrugada— dije con flojera.
—Sip.
—Tego hambre ¿podemos pedir algo? — rogué.
—Está bien, volvamos adentro hace frĂo— entramos a la habitaciĂłn, cerrĂ© la puerta de cristal que daba al balcĂłn y me sentĂ© en la cama.
Él tomó el teléfono y marcó a la recepción.
—Hola... quiero una botella de vino tinto, dos copas de helado de sabor frutos del bosque, fruta, rollitos de Canela, dos batidos de frutilla y arándano... espere un momento— tapo el teléfono y volvió la cabeza para mirarme— ¿Quieres algo más?
ÂżQue si querĂa algo más? ÂżEso era realmente una pregunta? HabĂa pedido de hecho mucho no sĂ© por quĂ© me preguntaba eso.
—No— respondĂ, lo pensĂł un momento, pero volviĂł a hablar.
—Si, galletas de cualquier tipo, también dos bolsas de hielo, gracias— dijo antes de colgar.
—¿Por quĂ© pediste galletas y hielo? Te habĂa dicho que no— dije.
—Las galletas son para mĂ, tengo ganas de comerlas y el hielo es para colocarlo en tus nalgas— dijo para luego llegar hasta mĂ y recostar mi cuerpo sobre la cama, empezĂł a besarme— me preocupĂł por lo ti, tĂş lo pediste, pero yo lo hice, ahora tu trasero debe estar inflamado, debemos bajarla con hielo— dijo acariciando mi mejilla.
Él se estaba preocupando por mĂ y cada vez que me decĂa estas cosas me sentĂa mal, ÂżEstaba engañando? ÂżUtilizándolo?
Porque al fin y al cabo solo estaba acostándome con el solo por la apuesta, ¿cierto?
Cierto, no sabĂa ni siquiera porque lo estaba dudando, debĂa tener el ceño fruncido por que Ă©l se preocupĂł aĂşn más.
—¿Estas bien?
—Lo estoy, no... no me tomes en cuenta— dije volviendo a sonreĂr.
ĂŤbamos a continuar, pero el timbre de la habitaciĂłn sonĂł, por lo que Ă©l se levantĂł y fue a abrir en eso me levantĂ© con cuidado y me acostĂ© mejor en la cama, tenĂa un poco de frĂo y eso se debĂa a que la temperatura estaba bajando cada vez más.
Él cerrĂł la puerta mientras camina hacia la cama con un carrito lleno de comida que habĂa pedido un rato atrás, colocĂł una bandeja con todo sobre esta y la puso sobre la cama para que pudiera comer más cĂłmodo, me acomode y empecĂ© a probar mi batido, era realmente mi favorito.
Mientras tomaba un sorbo comà un pedacito de mi rollito de canela para probarlo, lo llevé a mi boca.
—Mmmm, que delicioso— gemĂ de gusto por lo rico que estaba masticando, el rollito estaba fantástico por lo que saquĂ© otro pedacito para llevar a mi boca, diego se estaba riendo por la forma en que comĂa, pero me daba igual, estaba realmente hambriento, devore mi rollito mientras lo acompañaba de mi batido.
Diego estaba comiendo helado.
—Realmente me encanta este sabor— dijo saboreando una gran cucharada de helado.
—también quiero probar— dije metiendo mi dedo en su copa para sacar un poco y ponerlo en mi boca y era verdad realmente era rico.
—Oye no te coma el mĂo, saca el tuyo— dijo apuntando la bandeja, saque mi copa de helado y como dos cucharadas luego lo probĂ© con galletas, estaban realmente deliciosas con helado.
Después de terminar de comer helado decidimos dejar lo demás para más rato, él me ordenó que me volviera para poder colocar las bolsas de hielo en mis nalgas.
Si que lo hice, no querĂa sentir lo que venĂa, debĂa estar muy helada y tenĂa un poco de frĂo.
—Ahh está helado, sácalas! — exclamĂ© cuando las puso en mis nalgas, no lo soportaba realmente estaba frĂo.
—No, quiero que estés bien y por eso estoy haciendo esto no quiero que te duela tanto y que tu trasero este inflamado por mi culpa— dijo acariciando mi cabello.
וווווווו×
—Ve con cuidado, es temprano alguien puede asaltarte o sobrepasarse contigo, si alguien quiere hacerte algo solo llámame y correrĂ© para matar a quien quiera que sea— me advirtiĂł mientras salĂa del cuarto de hotel.
—Tranquilo, tampoco es para tanto la casa de mi hermano está en la otra cuadra, además nadie me hará daño, no creo que allá nadie en las calles a esta hora dije saliendo mientras cerraba el cierre de mi chaqueta porque hacĂa frĂo.
—De todos modos, ve con cuidado— dijo acariciando mi cabello.
—Bien nos vemos en unas horas— dije moviendo mi mano en despedida.
SalĂ del hotel y me dispuse a caminar por las vacĂas calles de la madrugada, Ă©l se habĂa preocupado toda la madrugada por mĂ, sonreĂ por eso, despuĂ©s de tener ese maldito hielo en mis nalgas por más de una hora, tenĂa mi trasero literalmente dormido y congelado, tomamos un poco de vino y como recompensa tuve un poco de sexo oral, fue de lo mejor, luego comimos frutas y hablamos un rato, vimos una pelĂcula, habĂa dormido por unos minutos y luego le dije a Diego que me iba por que iban a ser las cinco de la mañana y debĂa volver a la casa de mi hermano Ă©l no querĂa dijo que era peligroso pero le dije que si me dejaba ir vendrĂa hoy en la noche a verlo por lo que acepto, asĂ que ahora estaba llegando a la casa de mi hermano, al menos olĂa un poco a vino para disimular que habĂa tomado.
Entre con cuidado y traté de hacer el menor ruido posible, caminé hasta la habitación en la me quedaba, pero de repente...
—¿Sander? — preguntó mi hermano, me volvà un poco nervioso y temeroso, me iba a retar o eso esperaba, al volverme estaba medio dormido, con solo su chándal de dormir.
—¿Si? — dije tratando de sonreĂr ante la situaciĂłn.
—Ve a acostarte antes de que diga otra cosa— dijo con el ceño fruncido— espero que al menos te hayas cuidado— dijo antes de que abriera la puerta de la habitación.
—Lo hice, no te preocupes que tu hermano es responsable— dije sonriendo, antes de entrar al cuarto.