Sander
—Cuida mucho tus autos y el dinosaurio, tu prĂłximo cumpleaños, te voy a regalar uno más grande— dije a mi pequeño Kris— hazles caso a tus papis y pĂłrtate bien, te quiero muchĂsimo— dije abrazándolo y besando sus cachetitos rosados.
—Yo tambiĂ©n te quiero mucho mucho tĂo Sandi— dijo el pequeño Kris abrazándome fuerte.
Me separé y luego me levanté para abrazar a mi cuñado.
—CuĂdate mucho Sandi y trataremos de ir a verte en tu cumpleaños— dijo mi cuñado cuando me separĂ© de Ă©l.
—Si, ¡seria genial! — dije emocionado mientras le sonreĂa a Alejandro mi cuñado— ahĂ estaremos en contacto y no te olvides de comprar lo que te dije— esto se lo dije bajito, el asintió— le encantarán— dije guiñándole el ojo.
—Deja de meterle cosas a mi Ale— dijo Mi hermano mientras entrecerrando los ojos en mi dirección.
—Deja de ser tan gruñón— dije abrazándolo— también te quiero mucho, cuida de ti y tus chicos, por favor trata de visitarme para mi cumpleaños— dije con un puchero.
—Voy a tratar pulpito— dijo diciéndome por mi viejo apodo.
—No vuelvas a llamarme púlpito— exclame fastidiado.
—No, todavĂa sigues siendo mi pequeño pĂşlpito— dijo revolviendo mis cabellos.
—Como sea— dije frunciéndole el ceño— me tengo que ir, los quiero a todos— dije tirándole besos.
Me volvĂ y caminĂ© para abordar el aviĂłn, cuando estuve sentado, suspire cerrando los ojos, lágrimas cayeron de mis ojos, quizás cuando los volverĂa a ver.
—No llores, me pones triste— abrir los ojos extrañado.
—¿QuĂ© haces aquĂ? ÂżComo conseguiste un pasaje en el mismo vuelo y justo al lado mĂo? — preguntĂ© a un Diego sonriente desde su asiento al lado mĂo.
—Algunas llamadas y ya— dijo guiñándome el ojo.
וווווווו×
—Quiero dormir, estoy tan cansado, me duele todo el cuerpo— chillé histérico, Diego me miró negando con una sonrisa divertida.
—Nunca espere que fueras asà realmente— dijo mientras caminaba a la cocina conmigo detrás de él siguiéndolo con duda y curiosidad por su comentario.
—¿A qué te refieres con eso? — dije mientras una arruga se formaba en mi entrecejo.
—Que en realidad eres como un niño pequeño berrinchudo debes en cuando y cuando te conocà pensé que eras todo lo contrario, por que eras tan borde y descarado.
—¿Que acaso ya no lo soy? — preguntĂ© un poco asustado, por quĂ© estaba cambiando mi forma de ser, estaba bien aceptaba que habĂa sido demasiado malo al principio, como nunca lo habĂa hecho, pero tampoco era de esta manera con otras personas, esto me estaba inquietando repentinamente.
ÂżQuĂ© significaba? ÂżPor quĂ© le mostraba está faceta sobre mĂ que nunca se la habĂa mostrado a nadie? ÂżPor quĂ© estaba empezando a ser vulnerable ante Ă©l? ÂżQuĂ© está pasando conmigo?
Me alarmĂ© completamente, tuve que sentarme por quĂ© mi corazĂłn empezĂł a agitarse al parecer habĂa sido muy notoria mi desesperante expresiĂłn por quĂ© Diego se acercĂł a mĂ de inmediato con su semblante esta vez serio.
—¿Estas bien? ¿Qué pasa? — preguntó preocupado, tocó mi frente, mejillas y cuello.
Esto me alarmo aĂşn más, solo me pare para alejarme de Ă©l, esto estaba mal, no podĂa ser vulnerable con Ă©l, Ă©l solo era mi compañero s****l o amigo, en todos los casos no tenĂa por quĂ© cambiar mi forma de ser con Ă©l.
Levanté la vista, Diego me miraba confundido y preocupado a la vez.
—¿Es por lo que dije? ¿Te sentiste mal? — preguntó, no se acercó a mà solo mantuvo una distancia prudente comprendiendo que lo necesitaba.
Fueron solo 10 segundos, los más lentos que pasé en toda mi vida, miré su rostro pensando en lo que estaba haciendo.
ÂżEsto era malo?
No lo sabĂa y no sabĂa cĂłmo saberlo, solo supe que era mucho para mĂ, me di la vuelta y salĂ de su casa, sin llevar mi mochila, ni mi bolso, nada pude escucharlo llamarme, pero no podĂa, necesitaba pensar que estaba pasando conmigo.
CaminĂ© por mucho rato, pensando en lo que estaba pasando y tratando de encontrar la respuesta de lo que provocaba mi cambio de comportamiento estando con Ă©l, lleguĂ© a la conclusiĂłn de que los sentimientos que tenĂa por Ă©l estaban empezando a intensificarse, me di cuenta de que esto debĂa parar, no volverĂa a vivir lo mismo dos veces, aunque sabĂa que Ă©l no lo harĂa tenĂa suficiente con saber que Ă©l no querĂa una relaciĂłn si yo lo pidiera cuando mis sentimientos se intensificaran aĂşn más.
DebĂa decirle que esto habĂa sido un reto, tenĂa que hacerlo ya no podĂa inventarme excusas a mĂ mismo para seguir ocultándolo, esto pondrĂa un freno a lo que tenĂamos y estos sentimientos que empezaban a florecer se cortarĂan.
Al tener mis pensamientos claros me di cuenta de dĂłnde estaba parado, estaba vagando por las calles, era tarde por quĂ© ya no habĂa muchos autos en la carretera y veredas.
Quise beber para sacar la sensaciĂłn que sentĂa, por quĂ© todavĂa estaba angustiado y aunque habĂa resolviĂł el dilema mental todavĂa estaba confundido.
CaminĂ© al bar más cercano, antes de entrar revisĂ© mis bolsillos, de nada servĂa entrar sin tener dinero, para mĂ suerte si tenĂa unos pocos pesos que alcanzaban para más de 4 vasos de vodka, un taxi y por suerte tenĂa mi celular.
Entre y fui directo a la barra.
—Hola guapo, que quieres de tomar? — preguntó la joven chica bartender.
—Hola, Quiero un vaso de vodka— respondà sentándome en un taburete de la barra.
No venĂa con nadie por lo que no tenĂa la necesidad de ocupar una mesa.
Después de servirme se retiró a atender a más personas mientras yo me tomaba el vaso de vodka servido a la mitad, con unos hielos.
CerrĂ© los ojos y lo tomĂ© todo al instante, mi garganta ardiĂł por el intenso lĂquido, pero tomarĂa más por quĂ© está noche querĂa resiente emborracharme, llamĂ© a la chica para que me sirviera otra vez.
Lo tomĂ© en dos tragos, mi garganta volviĂł a arder un poco más que antes luego de que me sirviera el tercero lo tomĂ© con un poco de calma ya que la garganta me ardĂa más, puede que lo allá tomado en 3 a 4 sorbos detenidos, el bar estaba empezando a llenarse más que antes, al pedir el cuarto vaso ya estaba empezando a marearme por lo que el cuarto vaso lo tomĂ© mucho más lentos, cuando iba por la mitad un chico se me acercĂł.
—Hola ¿Penas de amor? — dijo sentándose a mi lado.
—Al–algo asĂ— dije arrastrando un poco la voz por lo confusa que estaba mi cabeza.
—Te entiendo, tambiĂ©n es algo asĂ para mi— dijo mientras le hacĂa una seña a la bartender para que viniera.
—Quiero lo mismo que él— dijo a la chica, ella asintió y sirvió, luego se alejó para seguir atendiendo— ¿una mujer o hombre? — preguntó tomando un sorbo.
—Un hombre, tan encantador que estoy cayendo por él— reconocà recostando lo cabeza en la barra— soy un auténtico fracaso.
—también lo soy, estoy enamorado de mi primo y él tiene novio— dijo tomando el resto de vodka de solo un trago.
—Valla mierda, tu primo y más encima tiene novio— dije con lástima.
—Si, lo peor de todo es que me besó y luego se arrepintió, me dejó con ganas y esperanzas— dijo estirando su brazo para servirse el mismo otro vaso de vodka ya que la bartender estaba ocupada— ¿Te relleno el vaso? — preguntó después de rellenar el suyo.
—Por favor— dije acercando mi vaso.
Tomé un trago largo, pero no tanto como para verlo todo.
—¿Y tú? — preguntó
—Mi compañero s****l, Ă©l me empezĂł a gustar de otra manera, pero no quiero que lo haga y Ă©l tampoco querrĂa aparte de eso no le eh dicho que para empezar me empecĂ© a acostar con Ă©l por un reto— dije mientras volvĂa a recostar mi cabeza en la barra.
—Valla, ÂżPodrĂa decirse que estamos empatados? — dijo mientras tomaba un sorbo largo del vaso.
—No lo sé, lo que si ambos estamos bastante jodidos— dije tomando otro sorbo.
Estaba mareado y mi mundo estaba empezando a moverse.
—¿Te sientes bien? — preguntó cuando me vio ver a todos lados extrañado.
—Si solo estoy empezando a emborracharme— dije mirando todo moverse— esto es fantástico— dije sonriendo levemente.
—Entiendo a lo que te refieres— dijo tomando más de su vaso— tambiĂ©n vine a emborracharme a propĂłsito creo que eso es bastante evidente— comentĂł sirviĂ©ndose más, me ofreciĂł, pero neguĂ©, todavĂa me quedaba en el vaso.
TomĂ© un sorbo, el hielo ya se habĂa derretido y llevaba la mitad del vaso bebido, estaba empezando a tener pensamientos tontos y tambiĂ©n un poco de sueño, en un momento de locura me levantĂ© y empecĂ© a bailar la mĂşsica que habĂa, locamente bailaba, Ă©l tipo que todavĂa no sabĂa su nombre, pero habĂa estado todo el tiempo bebiendo y hablándome me tomĂł del brazo para hacer que volviera a mi asiento porque todos empezaban a verme de una manera rara.
—Creo que deberĂas tranquilizarte un poco— Ă©l estaba solo un poco más cuerdo que yo porque ambos habĂamos venido mucho.
—Pero yo... que–quiero seguir bailando— dije medio cortado y entrecortando las palabras, mi boca estaba como dormida, forcejeé para caminar al centro y seguir bailando, desafortunadamente el tipo era fuerte y me obligo a sentarme.
El sueño me invadió y tomé lo último que me quedaba en el vaso de un solo trago, recosté mi cabeza en la barra y me dormà ligeramente sin saberlo.
—Oye chico— alguien estaba hablándome, pero no podĂa abrir mi boca se negaba y no podĂa abrir los ojos— a quien llamo para que venga por ti— dijo mientras tomaba el celular se mi bolsillo y mi dedo para desbloquear el celular.
—Martin— hablé apenas, volvà a dormirme luego de escuchar cómo hablaba por teléfono.
Luego sentĂ que alguien me tomaba en brazos, estaba demasiado borracho como para moverme y negarme, supuse que era MartĂn por lo que empecĂ© a balbucear.
—El tipo era... agre— agradable, te dijo su nombre... no lo pregunté— dije aĂşn con los ojos cerrados mientras sentĂa como me llevaba a algĂşn lugar.
—No, ahora solo concĂ©ntrate en afirmarte— su voz estaba más ronca, no sabĂa porque, solo fruncĂ el ceño y hice caso, tampoco olĂa como MartĂn, seguramente se habrĂa cambiado de perfume, solo me afirmĂ© de lo fuera que era y me volvĂ a dormir.
וווווווו×
Diego/ 1 hora antes.
Estaba muy frustrado sentado en el sofá mientras agarraba mi cabeza.
No lo entendĂa, estaba todo bien, habĂamos llegado al aeropuerto, vinimos a mi casa por que quedaba más cerca y Ă©l estaba cansado como para ir a su cuarto en el campus pero de repente mi comentario lo cambio todo, Ă©l se veĂa confundido, nervioso no sabĂa bien, de repente se fue, quise que volviera pero era tarde ni siquiera volteĂł, como si no me hubiera escuchado, no quise seguirlo porque creo que necesitaba estar tranquilo, pero han pasado más de dos horas y el todavĂa no llama ni llega, me empecĂ© a preocupar, a lo mejor le habĂa pasado algo y no lo sabĂa, agarrĂ© mis cabellos, tirĂ©.
Estaba a punto de ir a dormir cuando mi celular sonó, lo revisé y era Sander, contesté al instante, un poco aliviado.
Llamada.
—Al fin llamas, ¿Dónde estás? ¿Por qué no vuelves? Es tarde.
—Hola, no soy él...
—¿Quién eres y por qué tienes su celular?
—Tranquilo, solo me lo encontrĂ© en un bar y Ă©l se emborrachĂł mucho, llamĂ© a su amigo, pero Ă©l me dijo que te llamara, no sabĂa cĂłmo encontrarte por que no te tenĂa registrado por tu nombre, pero luego se lo saquĂ© mientras dormĂa.
—Espera, espera, ÂżDormĂa? ÂżDĂłnde está? Si te atreviste a hacerle algo juro que te matarĂ©.
—Woow, cálmate, estamos todavĂa en el bar y no le eh hecho nada, no lo harĂa, solo llamo para que lo vengas a buscar, no me gustarĂa dejarlo aquĂ botado con el riesgo de que alguien le haga algo, Âżvendrás o no?
—Si, lo harĂ©, envĂame la direcciĂłn, estarĂ© lo más pronto posible y ya sabes, ni se te ocurra tocarle un pelo.
Fin de llamada.
CortĂ©, la ubicaciĂłn del bar me llegĂł enseguida, me subĂ a la moto y estuve ahĂ en 20 minutos al entrar me costĂł encontrarlo, habĂa mucha gente, al encontrarlo pude ver al tipo que estaba a su lado, lo alejĂ© de inmediato.
Deje dinero suficiente como para pagar en la barra y lo llevĂ© en brazos, estuvo balbuceando y diciendo cosas sin sentido, al parecer ni sabĂa quiĂ©n era, lo llevĂ© como pude en la moto, me aseguraba cada cinco minutos de que estuviera bien agarrado de mi cintura, por suerte iba durmiendo.
Al llegar lo llevé en brazos hasta adentro de la casa, al llegar a la habitación lo dejé en la cama, fui por ropa para que durmiera.
Lo empecé a desnudar para vestirlo.
—¿QuĂ© haces? — preguntĂł mientras se volvĂa y cerraba los ojos para seguir durmiendo.
—Quédate quieto, luego te sentirás mejor— dije terminando de desvestirlo.
Al terminar lo vestĂ con una de mis camisetas de algodĂłn y un pantalĂłn de chándal, lo tapĂ©, fui a dejar al canasto de la ropa sucia su ropa con olor a alcohol, fui rápidamente a la habitaciĂłn, me cambiĂ© de ropa y liego me acostĂ© a su lado, al instante estuvo abrazándome, tenĂa frĂo.
TodavĂa seguĂa sentido con Ă©l, pero mañana hablarĂamos de lo que estaba pasando.
Es que Ă©l de repente se habĂa ido a tomar a un bar y luego estaba borracho con quizás quien, podrĂa haberle pasado cualquier cosa.