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1523 Words
Griff —Gracias por acompañarme. Fulmino a Caleb con la mirada. Me dijo que necesitaba pasar un momento por su taller pero acabó llevándome por las calles del norte. Le prometí a mi padre que estaría estudiando pero supongo que hay un cambio de planes de ultima hora. La hermana de Caleb está saliendo con un chico de aqui y sé bien la poca gracia que le hace a Caleb. No es que me caigan mal los del norte, conozco a varios de ellos y son agradables. Lo mismo opina Caleb pero la cosa es distinta cuando su hermana pequeña sale con uno de ellos. Sigo caminando con Caleb cuando algo o alguien me arrasa. Quien se haya chocado conmigo casi pierde el equilibrio pero consigue mantenerlo en el último segundo. Levanto la cabeza y veo a una chica con cara de querer asesinarme. —¿Pero tu qué eres? ¿Gilipollas? Mira por donde vas. Levanto mi mirada a ella y me quedo estático. Solo encuentro una palabra para definir a la chica. Es deslumbrante. Es rubia con el pelo liso y largo. Sus ojos verdes me miran enfurecidos pero su rostro sigue siendo perfecto. Bajo mi mirada lentamente a su cuerpo y trago ruidosamente. j***r. —¿Qué miras? – me espabilo cuando veo que me he quedado embobado mirándola y me doy cuenta de que he avanzado, inconscientemente, un paso hacia ella. Hago de todo mi esfuerzo y recupero mi confianza habitual. — A ti, guapa. ¿Te han dicho alguna vez que eres preciosa? Ella sonríe traviesa y se da la vuelta llevándose a su amiga que no ha parado de mirarme. Sacudo mi cabeza con una sonrisa estúpida y me giro hacia Caleb que me mira sonriente. —j***r ¿la has visto? Y tanto que la había visto. Caleb se ríe de mi hasta que llegamos al bar Suit. Su hermana ya nos está esperando. Entramos y Alice viene rápidamente a abrazar a su hermano, mientras que Jack, su novio, se queda un poco apartado mirándolos. Alice se aparta y tras darme dos besos coge del brazo a su novio y se sientan en una de las pocas mesas. Creo que incluso el bar mas pequeño del sur es mas grande que este. Un incomodo silencio ocupa la mesa que solo es interrumpido cuando Marie nos toma nota. He estado un par de veces aquí y he descubierto que Marie es como una segunda madre para los chicos de aqui. — Bueno – intenta romper el silencio Alice – Contarme que tal os ha ido. Caleb y yo pasamos la tarde hablado con Alice y su novio. En la vuelta a casa, observo a Caleb hablar por el móvil mas de lo habitual y le pregunto por ello. — No es nada. ¿Te acuerdas de Tessa? —Tu exnovia. Caleb y Tessa estuvieron conociendose por 2 meses en verano. Tessa era del norte y Caleb sentía curiosidad por esa chica. Empezaron a salir pero Caleb se cansó de ella y de estar en una relación así que la ruptura no fue muy amistosa. — Tyler me ha escrito diciendo que viene al colegio. Tyler es compañero de clase y amigo nuestro. Tiene amigos por todas las zonas así que esta al corriente de todas las noticias de la ciudad. —¿Cómo puede volver si sus padres no tenían dinero? — Al parecer nuestro colegio ha invitado a algunos chicos del norte para tener la oportunidad de estudiar y Tessa es una de las afortunadas - no se me pasa por alto su tono sarcástico. — Venga, no sera tan malo. Piensa en la cara que se les quedara a algunos, será increíble. Puede que incluso entre alguna tía buena. Tengo que decir que los del norte resultan ser las personas mas divertidas generalmente. El Belmont tiene a gente agradable pero con demasiado sentimiento de superioridad. Puede que no sea tan mala idea despues de todo. —A mi me da igual que vengan los del norte. En realidad me alegra la noticia, pero tener a una ex a mí alrededor un mes es lo peor que me podría imaginar. — No sera para tanto - me río ante su cara de fastidio. Le paso un brazo por los hombros. —Ya veras, se pasará rapidísimo. Ni nos daremos cuenta que están. ---------------------------------- Tengo que adelantarme, pienso rápidamente. Necesito llegar en menos de 5 minutos a casa de mis padres o me cortarán las pelotas. Necesitaba un atajo, costara lo que costara. Veo un cartel en el que pone >. Si pasara por allí me ahorraría 10 minutos de camino. Había atajado antes por ese camino y aunque los policías frecuentaran mucho por esa zona era mi mejor opción . Miro a los lados y al no ver ningún guardia entro a paso rápido. Estoy a mitad del atajo cuando escucho unos gritos diciéndome que me detenga. Hecho a correr rezando para que no me pillen. Mi plan era despistarles cuando alguien se me cruza y caemos los dos al suelo. Para cuando consigo levantarme, alguien me ha esposado. Pero no solo a mi, si no tambien a la persona que se me ha cruzado, que no para de insultar al policia que la agarra. Clava sus ojos verdes en mí y una sonrisa estupida se instala en mi cara. Es la misma chica con la que me choque ayer. Solo que esta vez esta más enfadada que en su momento. — ¿Y a ti qué te pasa? De pronto abre los ojos ampliamente y noto que me ha reconocido. Mi sonrisa se ensancha. Sip, soy un completo gilipollas. —Tu - dice acusadoramente. —Hola, otra vez. Los policias nos instan a caminar a su vehículo. — Quedáis arrestados por entrar en una zona prohibida. —Que arrestados ni nada, a mi no me toméis el pelo - grita mientras la meten en el coche. — Que agresiva - le digo, mientras me río. — Tu mejor cállate. —Calma, tigresa. Ya nos han detenido no hace falta que te sigas haciendo la mala. Ella me da una fuerte patada que me hace retorcerme de dolor. Dios, esta chica sabe pegar. —Teniente Royer - me dirijo al policia, el cual conozco despues de tantos encuentros inconvenientes. - Me está maltratando físicamente. Él suspira fuertemente sin poder ocultar una sonrisa. — Por favor. Jones y Sawyer callense hasta que lleguemos a comisaría. — Bueno - digo dirijiendome a ella - ¿Quién coño llama Sawyer a su hija? Es un nombre de chico. —Es mí apellido, estupido - dice poniendo los ojos en blanco. Eso tiene más sentido. —¿Entonces cómo te llamas? —Royer - ignora mi pregunta - No he hecho nada. Estaba hablando por teléfono cuando este imbecil se me tiro encima. Es decir estoy acostumbrada - sonríe divertida - pero podrías ahorrarme toda la movida del arresto. Él sonrie burlon mientras niega con la cabeza. Podría hacer la vista gorda con los dos pero su trabajo debe de ser tan aburrido que tenia que hacer algo para entretenerse. —Ir pensando en quien llamareis para que os saquen de comisaria. —Joder... - dice ella pensativa - Creo que llamaré a mi madre. Royer y el policia sentado a su lado sueltan una fuerte carcajada seguida de la de ella. Tiene una risa preciosa, un poco ronca y muy contagiosa. Mi mirada se desvía a su cuerpo y trago costosamente. No he visto un cuerpo y una cara como esa en mi vida. Lleva unos vaqueros pegados que marcan todas sus curvas y un top que apenas sostienen unas preciosas tetas. Levanto la vista y la poso en su cara, y no se mueve de allí. Tiene el pelo pegado a las mejillas sonrosadas por el sudor. Sus ojos verdes hipnotizan y tiene un brillo que no habia visto en nadie a nuestra temprana edad. La tengo tan cerca sentada que puedo olerla, y huele la ostia de bien. También tengo que añadir que su voz hipnotiza. Tiene un tono ronco muy sexy que hace querer escucharla durante horas. Por fin llegamos a comisaria y se la llevan a otra parte mientras que me dejan llamar a mis padres. Obviamente no les llamo a ellos. En vez de eso llamo a Trenton, mi hermano mayor, quien llega en 10 minutos. Cuando por fin consigo salir me da una fuerte colleja. —¿Que has hecho esta vez? —Juro, que ha sido culpa de papa y mama. Técnicamente ellos me obligaron a llegar tan pronto a casa. — Porque sera que no te creo. Desvio mi atencion y me encuentro con la mirada de esa chica. Esta fulminandome con la mirada mientras un chico más mayor que ella le habla. Curioso, ya que habia dicho que llamaría a su madre. Le sonrío mientras le guiño un ojo. Ella pone los ojos en blanco mientras me saca el dedo medio, para mi diversion. Esa chica es imprevisible sin lugar a duda. Me gusta. Espero volver a verla algún día.
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