- Hay algo que te debe quedar más que claro, aquí quien toma las decisiones soy yo. Quien dice lo que se debe y no debe hacer soy yo y tu solo debes obedecer”
- Solo te estoy diciendo que me gustaría seguir ejerciendo mi profesión. Es algo por lo que me esforcé por mucho tiempo. Es injusto que deba dejarlo solo porque se te dé la gana.
- ¿Injusto?.- La tomó con agresividad del pelo y tiró provocando que se quejara.- ¿Ahora vas a cuestionar mis decisiones?
- Me estás lastimando.- Gimió de dolor mientras trataba de soltarse de su agarre.
- Quizás de esta manera puedes llegar a aprender a no cuestionarme.- Tiró con más agresividad provocando que chillara.
- ¡Eres un maldito!.- Gritó con las lágrimas a flor de piel y un dolor en el corazón aún más fuerte que aquel que sentía cuando su pelo era tirado.- ¡Me arrepiento una y mil veces de haberme casado contigo!
- ¿Qué acabas de decir?.- La empujó finalmente liberándola. Sus ojos parecían dos antorchas encendidas por el enojo.
- ¡Lo que escuchaste!.- Le gritó entre llanto.- ¡Ya estoy harta de tus abusos! Estoy harta de tus insultos, tus malos tratos y…tus golpes.- Apretó sus dientes demostrando la rabia que sentía en ese momento.- ¡Quiero el divorcio!
- ¿Qué?.- Sonrió con enojo.
- Ya lo escuchaste. Quiero el divorcio.- Todo su cuerpo temblaba, estaba aterrada pero había decidido que ya era suficiente.
- Quieres el divorcio.- Asentía mientras su expresión se tornaba más sombría.- ¿Crees que puedes deshacerte de mí con tanta facilidad.- Empezó a avanzar hacía ella y sonreía con malicia al ver como esta retrocedía.- Estás muy equivocada Wint.- La volvió a tomar del pelo.- Me perteneces y de mi lado solo te irás el día que muera.
- Estás loco.- Sollozó sintiéndose impotente.
- Creo que es momento de que te recuerde quien lleva el control aquí.- Empezó a tirar de ella provocando que cayera al suelo.
- ¡Suéltame! ¡No más!.- Pataleaba mientras era arrastrada hacía la habitación.- ¡No me lastimes!
- Tranquila cariño, solo será un pequeño adoctrinamiento.
El leve toque en el hombro logró sacar a Winter Wright de una forma abrupta de aquel tormentoso sueño. Levantó con rapidez su mirada dejando ver la palidez que había adoptado su rostro.
Al encontrarse con la amable sonrisa de la sobrecargo a su lado, trató de disimular el nerviosismo que sentía en aquel momento.
- ¿Qué sucede?.- Trató de mostrarse calmada.
- Lamento haberla despertado es solo que lucía un tanto inquieta mientras dormía. ¿Se encuentra bien?
- Gracias por haberse preocupado.- Dibujó una sonrisa un tanto seca.- Solo fue una pesadilla.
- Bien. De todas formas, en poco tiempo estaremos llegando a nuestro destino. Si necesita algo solo hágamelo saber.
- De nuevo, muchas gracias.
- Disfrute del resto de su viaje.
¿Disfrutar? ¿Acaso podía hacerlo? Era lo que se preguntaba mientras veía por la ventanilla como poco a poco el sol se levantaba.
Hace mucho tiempo que no conoce el significado de esa palabra. Aquellos momentos en los que pudo disfrutar de un agradable momento, reír libremente e incluso ser feliz, se habían convertido en momentos fugaces los cuales no podía recordar con claridad y todo era debido a que su vida por un tiempo se vio teñida con oscuridad y tristeza.
Hoy en día, cuando trata de evocar algunos recuerdos, sólo llegan aquellos en los que se ve a sí misma con lágrimas en los ojos mientras trata a escondidas de sanar las crueles marcas que adornaban su blanca piel.
Los buenos recuerdos estaban allí, en lo más profundo de su mente pero eran mermados por aquellos los cuales eran terribles y oscuros.
El pensar en su triste pasado provocaba en ella muchas cosas. Con cada viaje a aquel tiempo, la tristeza, el dolor y el odio la embargaba.
¿Cómo podría pensar en disfrutar si tanto su mente como su entorno se había llenado de negatividad y sombra con el tiempo? Todo gracias a alguien más.
……….
- Jen, ya debemos ponernos en marcha. Wint estará arribando pronto.- Emmett Wright miraba con impaciencia su reloj.
- Ya casi termino.- La mujer caminaba apresurada de un lado al otro mientras inspeccionaba el lugar.- Elegí los lirios, dijiste que eran los favoritos de tu hermana. También pedí que prepararan sus platillos favoritos.
- Mujer.- Resopló.- Ya deja eso. No necesitas esforzarte tanto. Wint es una persona sencilla.
- Voy a conocer finalmente a mi cuñada y quiero darle una buena impresión.
- Y así será. Por cierto ¿Rain aún está en la cama?
- Rain ya está levantado.
La voz que provenía del segundo piso logró llamar la atención de los mayores. Ambos observaron al joven de gran sonrisa y vestimenta informal descender las escaleras.
Rain caminó hacía el sorprendido par que no lo dejaba de ver con cierto asombro. Le parecía gracioso ver las expresiones de confusión mezcladas con gran curiosidad.
Ni siquiera eran las 10 de la mañana y ya se encontraba de pie tan fresco como una lechuga cuando normalmente a esa hora seguía sumido en lo que él solía llamar un largo y reparador letargo.
Era muy extraño poder encontrarse con el joven heredero de la familia Harper a esas horas de la mañana y merodeando por la casa, sobre todo cuando regresaba de algunas de sus giras o competencias pero allí estaba, luciendo radiante y animado con aquella gran sonrisa que lo caracterizaba.
- Bebé.- La señora Harper no salía de su asombro.- ¿Sucede algo? ¿Te sientes mal?
- Estoy en perfectas condiciones.- Se encogió de hombros.
- ¿Vas a salir?.- Emmett cuestionó a su hijastro.
- Si, iré con ustedes.
- ¿Como?.- Se sorprendió ante sus respuesta.
- ¿No se supone que mi tía llega hoy? Quiero ir a recibirla con ustedes.
- Rain, bebé.- La señora Harper agitó sus manos.- No creo que a Winter le agrade escuchar que la llamas tía.
- ¿Qué tiene?.- Rodeó los hombros de su padrastro con su brazo.- Es la hermana de mi papito.
- Rain…- Emmett rodó los ojos con cierto fastidio.
- Pero eres el esposo de mi mamá, así que no tiene nada de malo el que te llame papá…- Sonrió de forma traviesa.- Papito.
- Suficiente.- La señora Harper funció el ceño. Conocía a la perfección a su hijo por lo que no pudo evitar molestarse.- Sabemos que lo haces solo por fastidiar. Así que ya detente.
- Bueno.- Levantó ambas manos y se alejó de su padrastro.- Yo solo quería crear más acercamiento.
- ¿En verdad vas a venir con nosotros?
- Hablo muy en serio.- Sonrió.- Siempre te he escuchado hablar de tu hermana, así que quiero conocerla.
- Rain…- La señora Harper lo vio con sospecha.
- Mamá.- Chasqueo la lengua.- ¿No fuiste tú quien anoche me pidió que colaborara para hacerla sentir como en casa?.- Rodó los ojos.- Hablo en serio, no tengo ningún motivo oculto. Soy consciente de la situación así que quiero poner de mi parte. Por eso los acompañaré.
- Gracias.- Emmett sonrió conmovido.
- Hace un año te hice la promesa de que no solo te iba a aceptar como mi padrastro sino también como mi familia.- Sonrió.- Y así lo hice.
- ¿Está consciente de que cada día los amo más?.- La señora Harper se colgó de los brazos de su hijo y esposo.- Andando, vamos a recibir a mi cuñada.
Aunque Rain algunas veces solía utilizar algunas palabras incómodas solo para molestar a su padrastro, la realidad era que la relación que había entre ambos era bastante buena.
Al principio como todo hijo que había crecido junto a su madre, en una pequeña familia de dos integrantes. Rain se había mostrado reacio a la relación, no quería un nuevo padre, no lo necesitaba pero con el tiempo se fue dando cuenta de que aquel hombre no solo hacía sonreír a su madre sino que la felicidad que le brindaba era genuina e inmensa.
Era muy poco lo que sabía sobre aquella hermana que estaba a punto de llegar. Solo sabía que se trataba de alguien que había experimentado cosas terribles en su pasado y que gracias a ello una cantidad de situaciones se desencadenaron.
No era alguien que se inmiscuyera en los asuntos de otros pero ya que se trataba de la hermana de su padrastro y de alguien con quien compartiría techo temporalmente, decidió poner cierto interés.
Quería que la convivencia en el hogar fuera buena, que todos los habitantes estuvieran en armonía y tranquilidad, en especial su madre por lo que decidió poner de su parte.
Ese día Rain se embarcó en un viaje rumbo al aeropuerto sin tener ni la menor idea de que su vida estaba a punto de cambiar por completo.
……….
Los pasos de Winter Wright se volvían cada vez más lento mientras se acercaban a la salida. Sus pies parecían volverse más y más pesados y sus piernas parecían estar rígidas.
Se encontraba en una fuerte batalla interna mientras veía la brillante luz del sol. Trataba de contener el fuerte deseo de darse la vuelta y tomar su camino de regreso, deseaba que aquella caminata se volviera eterna.
No podía escuchar el bullicio de las personas que se abrazaban entre sí luego de un reencuentro, los anuncios que transmitían los altoparlantes y tampoco se fijaba en aquellos que caminaban frente a ella y a sus alrededores.
En ese momento en su mente solo repetía una y otras vez la misma frase.
“De vuelta a la amarga realidad”
Mientras avanzaba a la salida pudo ver a lo lejos aquella figura más que familiar. El hombre que agitaba ambas manos con emoción y una gran sonrisa hicieron que aquel pensamiento se detuviera de golpe.
Entonces recordó que no todo era malo. Volvió a reencontrarse con su hermano, su única familia.
- ¡Wint!.- Emmett corrió hacía ella y la atrapó entre sus brazos. La abrazó con fuerzas mientras trataba de contener sus lágrimas.- Bienvenida hermana.
- Gracias.- Se alejó rompiendo lentamente con el abrazo. Luego levantó la mirada y vio como las lagrimas se acumulaban en los ojos de su hermano mientras este sonreia.- ¿Por qué te pones así? No hay necesidad de llorar.
- Te extrañé mucho.- Bajó la cabeza un tanto avergonzado.
- Yo también te extrañe.
- Bienvenida.- Jenna Harper se acercó con una gran sonrisa en sus labios.- Ansiaba conocerte.
- Tu debes ser Jenna.- Una leve sonrisa afloró de sus labios.
- Así es.- Emmett rodeó los hombros de su esposa.- Esta es tu cuñada.
- Me alegra mucho que finalmente nos hayamos conocido.- La señora Harper lucía emocionada.- Imagino que te lo han dicho mucho pero eres muy bella.
- Gracias. Tú también lo eres.- Miró a su hermano.- Muy hermosa como para ser esposa de alguien como él.
- ¿Ya hacemos chistes?.- Emmett sonrió.- Por cierto, aún hay alguien a quien debes conocer.- Miró hacía atrás.- ¿Rain?
Siguiendo el rango de visión de los demás, Winter dirigió su mirada hacía donde se encontraba aquel joven pelinegro que el cúal tenía un aspecto un tanto extraño. Parecía estar en algún tipo de trance mientras la veía fijamente con aquellos ojos azules que destacaban incluso a la distancia.
En aquel momento Rain no escuchaba a aquellos que lo llamaban. Toda su atención se encontraba enfocada en la hermosa mujer de pelo n***o y ojos penetrantes frente a él.
Por primera vez en 25 años había logrado ser cautivado por alguien solo con la primera mirada.
No era la típica mujer hermosa y coqueta que solía merodear a su alrededor por su atención y quizás un momento de pasión. Esta tenía un tipo de hermosura diferente, no sabía como describirlo correctamente solo sabía que aquel rostro casi inexpresivo y aquellos grandes ojos negros los cuales lucían apagados le daban un aspecto melancolico y a su ves atrayente.
Era una belleza melancólica.
Allí estaba él, aún de pie en su lugar y completamente perdido con la imagen ante sus ojos. Su corazón latía rápidamente y su garganta se había secado, era algo extraño lo que estaba sintiendo, aún así no le resultó desagradable.
Por primera vez, Rain pudo ver mucho más allá en una mujer y lo que veía…le gustaba.