Dentro de mi estómago se estaba librando una verdadera guerra, pues mientras los minutos pasaban, sentía la libertad respirándome en la nuca. Me miro en el espejo una última vez antes de salir y sonrío ante mi reflejo, pues sin duda, Jaede me había regalado un hermoso atuendo para este día tan especial. —¿Estás lista, Ema? —pregunta Derek de pie al lado de la puerta. Él traía puesto un traje n***o, muy elegante, que lo hacía ver un hombre serio e importante. Su perfume se apropia de mis fosas nasales y siento un leve cosquilleo en el estómago ante aquello, como si solo su olor lograra desestabilizarme. —Estoy lista —respondo, concentrándome en lo importante, en estar cuerda para el juicio que tendríamos dentro de una hora. —Entonces, vamos —sonríe. Asiento con la cabeza en su direcc

