Seis días habían pasado y Amaya no descubría nada, las personas que estaban arriba no bajaban al sótano, seguía escuchando ese sonido de ruedas de bicicleta que se acercaban a la puerta y después nada. Hablaba por la madrugada con Kilian y eso evitaba que se sintiera en total aislamiento, sus cuidadores sólo le daban de comer una vez al día y siempre la tiraba por el escusado, comía sólo lo que Enko llevaba para ella. Por fin Kilian terminó de negociar con los accionistas de su padre, estaba por salir a ciudad Calman por Amaya ya no la dejaría en ese sótano un día más. —Bruno vamos ya no hay más pendientes es hora de ir por Amaya. Bruno asintió y caminó detrás de su jefe, Liam Dunt los esperaba de pie en el vestíbulo de las oficinas, al verlo Kilian rodó los ojos continuó sin decir

