Debes regresar.

1300 Words
Amaya estaba en casa preparándose para asistir a su trabajo cuando recibió una llamada de su padre, al ver el identificador rodó los ojos con molestia y respondió. Antes de poder saludar siquiera comenzó a escuchar los gritos de su padre. *—¿Que es lo que te pasa Amaya? Humillaste a Pablo ¿Como puedes comportarte como una cualquiera y besar a un tipo en la calle? *— ¡Hola papá! Yo también los extraño y estoy bien gracias por preguntar. *—¡Dejate de tonterías! Tus bromas estúpidas no son graciosas en este momento. Pablo es el hombre que elegí para ti y durante la luna azul daremos a conocer su compromiso. *—Papá aprecio mucho tu interés en mí, pero no gracias. No voy a comprometerme con un hombre que no me agrada. A parte de todo el tampoco tiene lobo. *—Pero sus padres son lobos y con eso basta para realizar la ceremonia de compromiso, te quiero aquí en un mes tu madre ya comenzará con los preparativos. *—¡Papá no soy una niña! Yo resolveré todo ésto. No me uniré a Pablo ni a nadie. *— No pregunté si querías, dije que lo harás. El padre de Amaya terminó con la llamada dejando a su hija más que furiosa. *— Si mi papá piensa que puede controlarme está muy equivocado, no me voy a comprometer con el idiota de Pablo. El sonido de su teléfono la sacó de sus pensamientos aturdidos. —¡Hola! —¡Hola cariño! ¿Que tal te fue en tu cita el fin de semana? —Nada bien Sarahí, Pablo es un idiota intentó besarme por la fuerza y lo golpeé. —Hiciste bien Amaya ¿quién se cree ese tipo? —Y besé a alguien para poderme deshacer de el. —¿¡Que!? Te diría cuéntame todo pero estoy por entrar al congreso, mañana estaré de regreso en casa ahí me contarás todo. —Nos vemos mañana. Amaya tocó sus labios recordando ese beso tan apasionado que le dió al hombre desconocido fuera del bar, podía sentir un fuego que recorría su cuerpo con tan sólo un simple recuerdo. *¿Que me está pasando? Saca de tus pensamientos ese beso Amaya, sólo era un tipo cualquiera. Deja de soñar y vamos a buscar tu automóvil. Tomando un taxi se dirigió al bar para recoger su automóvil, llegó pero no había nadie así que decidió buscarlo ella misma. El amplio estacionamiento estaba un poco oscuro pero se podía ver su auto en la entrada, tenía una extraña sensación pero aún así y sin dudarlo entró rápidamente y abrió la puerta del vehículo. Una fuerte mano se colocó en su hombro haciéndola sentir como su estómago se contraía. —¿Quién eres? Al escuchar se giró de inmediato con mucho miedo. —Vine a recoger mi automóvil, sólo eso. —Tu eres la dueña de éste vehículo. —¡Si! El hombre que le hablaba era demasiado hermoso, sus rasgos finos, su piel blanca y sus ojos tan azules como el océano lo hacían lucir bastante atractivo. —¿Porque lo dejaste aquí? —Se presentó un inconveniente ¿tu quien eres? —Paul, el dueño del bar. Tu auto estuvo aquí por dos días. —Lo sé pero tengo una explicación para ello y si ocasioné una molestia estoy dispuesta a... El teléfono celular de Amaya sonó interrumpiendo la charla. —¿Que sucede? —El cliente te espera jefa tienes que estar aquí ahora mismo. —Voy en camino. Subiendo a su auto sólo se despidió de manera rápida y salió del lugar. Por el espejo retrovisor podía ver al hombre parado llevaba puesta ropa informal pero seguía siendo tan guapo. *— ¿Quién será ese hombre? Me resulta bastante familiar pero no sé dónde lo habré visto. Sentí una vibra muy extraña por su parte. Durante todo el camino Amaya intentó recordar dónde había visto a ese hombre estaba completamente segura que ya había estado cerca de el en el pasado pero seguía sin recordar dónde, a pesar de que su perfume le resultaba familiar no lograba recordar. —Que bueno que ya estás aquí, el cliente está molesto porque no llegas ¡corre! —Tranquila Lara no pasa nada yo hablaré con él. —No te he dicho que el cliente es tu papá y está muy enojado. —¿Cómo que mi papá? Eso no lo sabía. —¡Por fin llegas! Puedes retirarte tú. —Señor Baker está en mi oficina, mi lugar de trabajo y aquí usted no puede mandar a nadie así que le pido sea cortés con Lara ella es mi asistente. —Deja los chistes para después Amaya no estoy de humor. —Puedes irte Lara. —Llame si me necesita jefa. —¡Me quieres decir porque humillaste a Pablo! —En primer lugar Pablo es un idiota papá no quiero saber nada de él y en segundo lugar este no es el lugar para hablar es mi zona de trabajo. —Hablaré donde yo quiera, Amaya te compritas como una niña debes entender que la mejor opción es el no tienes un lobo y falta muy poco para la ceremonia de la luna azul. —Y como cada cinco años habrá un gran festín y las parejas predestinadas se comprometeran bajo el hechizo de la luna para bendecir la unión. Un cuento viejo padre lo ví cuatro veces desde que nací. —Puedes dejar la ironía para después, vine en lugar del encargado del proyecto para poder hablar contigo, con eso que no respondes mensajes y no sabemos dónde vives no me quedó otra opción. —Me fui de la manada para evitar todo el drama familiar de no tener un lobo y aún así siguen insistiendo. —Amaya debes entender que eres la hija del alfa de luna menguante y debes obedecer nuestras leyes. —Y por eso me fui de luna menguante. Que te quede muy claro padre, no me voy a casar con Pablo y no tengo un predestinado así que no tengo nada que hacer en la manada. —Eres una chiquilla rebelde. —No iré a casa para la ceremonia papá, así que puedes irte, aquí tienes el boceto del proyecto pueden revisarlo y si hay alguna correción podemos hacerla. Amaya le entregó una carpeta con toda la información del proyecto, queriendo cambiar el tema no esperaba que si papá siguiera mencionando un matrimonio arreglado entre dos familias dónde ella era parte de la transacción. —Sabes que te puedo obligar a volver cierto. —No volveré. —Puedes despedirte de tu empleo entonces y de encontrar trabajo en un futuro. Tomas Baker se levantó de su silla y poniendo sus manos sobre el escritorio se adelantó un poco para hablarle más cerca a su hija, Amaya podía ver cómo los ojos de su padre cambiaban de color avellana a un rojo intenso y sus colmillos comenzaban a crecer mientras sonreía. —No puedes hacerlo, yo estudié y luché durante años para conseguir lo que tengo. —Si quieres seguir jugando a la diseñadora ten en cuenta que debes obedecer en todo. Tomas Baker se levantó después de acomodar su corbata tomó la carpeta y salió de la oficina, no sin antes recordarle lo que debía hacer sin voltear a verla de frente. —En un mes tienes que estar en casa para comenzar a preparar el compromiso, faltan tres meses para la luna azul no lo olvides. Amaya apretó sus puños clavando sus uñas en sus palmas, sabía bien que su padre podía truncar su carrera pero no quería casarse y menos con Pablo, el no era un buen tipo.
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