—¿Seré despedida? Amaya suspiró cerrando sus ojos por un par de segundos, no sabía que decir ya que Hanna no había cometido ninguna falta, creía que no se debía juzgar a las personas sin motivo alguno. Decidió darle una oportunidad esperando no arrepentirse con el tiempo. —Hasta hoy no has hecho nada malo, no tengo porque despedirte. Sólo espero que no me defraudes. —¡Gracias señorita Baker! No tendrá queja alguna de mi, sólo quiero trabajar. —¿Estás segura querida Amaya? —Si, todos merecemos el beneficio de la duda y demostrar que somos personas de bien. —¡Ok! Sólo espero Hanna que cumplas con lo dicho o yo mismo me encargaré de ti. —Descuide rey Marcos, se muy bien cuál es mi lugar y las consecuencias de no hacer lo correcto. —Aclarado todo, vamos a la prueba, tu mamá y

