El matrimonio seria a las diez de la mañana, mi estilista no demora en aparecerse según la información suministrada por Inés, a las seis de la tarde, me arreglarán las manos y los pies, además me pondrán extensiones que harán ver mi cabello hasta el inicio de mi trasero, estoy muy nerviosa. Mi familia nos esperaba, mi hermano me abrazó al verme llegar, mi padre también hizo lo mismo, se dio cuenta del golpe. —¿Qué te pasó en la cabeza? —Me mordí el labio. —Me caí. —Mi padre enarcó una de sus cejas. —La secuestraron. —miré a Roland, no era momento para agrandar más la brecha existente entre ellos, mi hermano miró a Roland no con rabia, esperaba una explicación—. Duró una hora y media raptada, la encontré. —¿Y tú mataste a los secuestradores? —preguntó papá. —Eso lo hice yo. Intervin

