Nunca imaginé que una situación de estas me tocaría vivirla a mí, ni siquiera conociendo la vida de mi futuro esposo pensé que llegara a experimentarla. Siempre he mirado en las noticias el secuestro de tal persona y me parecía una situación fuera de contexto, jamás lo albergué como una realidad. Siempre he estado ajena a una realidad eminente en el país en el que vivo. No le he hecho nada a nadie, siempre me he dicho; jamás me tocará a mí. Sentía pesar por el prójimo, pero nunca lo interioricé hasta hoy. Fui arrastrada del cabello por toda una casa y fui lanzada en una habitación sin ventanas y muy oscura, ni las manos podía verme. Por más que trato de abrir los ojos no logro ver nada, recibí un fuerte golpe en la cabeza, me duele, amarré la bufanda en la cabeza. Sé que saldré de aquí,

