Tragedia en Uulen

3797 Words
Eran las cuatro de la tarde del mismo día, las murallas habían sido derrumbadas y los guerreros de Uulen casi no podían contener a los atacantes. Los invasores mataron a los pobladores a sangre fría, otras personas quedaron aplastadas bajos esas rocas llameantes que sobrevolaban la muralla, fueron pocos los que lograron escapar.     Cuando Ken se encontró con su padre, este lo llevó a los túneles que tenía la ciudad para casos como este, allí estaría seguro, el joven le suplicó que se quedara en los túneles, pero él tenía que cumplir con su deber así que no pudo acompañarlo.      En los túneles solo había diez personas, incluyendo a Ken, dos guardias que se encargaban de cuidarlos, además del rey y la reina de Uulen, dando un total de catorce personas, Ken se sentía angustiado por no ver a Kenny entre las personas y no podía evitar pensar que había pasado con él.      Ya era tarde por la noche, aún nadie entraba ni salía de los túneles, los demás niños estaban dormidos en los brazos de sus madres, estas casi no podían ocultar su tristeza, lloraban lo más disimuladamente posible, el rey solo miraba la puerta, seguramente esperando que alguien la cruzara, mientras la reina también estaba dormida, los guerreros aún estaban de pie, estaban entrenados para aguantar en situaciones así, mientras que Ken no podía pegar un ojo, el pequeño aún estaba preocupado por lo que pasaba allí afuera, pero más importante, no podía dejar de pensar en qué pasaría si el enemigo les encontraban, estuvo un buen tiempo pensando en aquello, hasta que el sueño finalmente fue más fuerte que su preocupación. A la mañana siguiente      — ¡Arriba todos! —gritó un hombre que entro a los tuneles golpeando la puerta. todos los que dormían dieron un salto asustados, pero el susto se les paso cuando vieron a la persona que había gritado era Tesslak y a su lado estaba Ur.      — ¡Papá! —gritó Ken al verlo, corrió hacia él y le dio un fuerte abrazo—Me alegro que estés bien padre—dijo Ken mientras aun lo abrazaba, y sus lágrimas no dejaban de correr por su rostro por la felicidad de ver que su padre estaba bien.      Tesslak apartó a Ken y puso su mano derecha sobre la cabeza de Ken, colocando la izquierda sobre su hombro—Todo estará bien, Ken—se acercó a su oído y susurro—, mientras tú tengas esto—dijo Tesslak y le colgó un bolso a su hijo en los hombros.      — ¿Qué es esto? —preguntó Ken confuso, mirando lo que tenía colgado.      —Luego lo sabrás, tranquilo—dijo Tesslak acariciando la cabeza de Ken nuevamente.      —Tesslak—dijo el rey, interrumpiendo el momento— ¿Qué pasó allí afuera? ¿Qué haremos ahora? —preguntó.      —Cierto. Presten atención todos, hay que salir de aquí, hombres lleven a las personas por la ruta de escape—Ordenó Tesslak a los dos guardias—Todos ustedes sigan a los guardias, Ur tu ve detrás de ellos, yo me quedare aquí a asegurar que nadie les siga― Las personas aún asustadas, dudaban del comandante. Tesslak se dio cuenta y se paró firme frente a ellos―Escuchen, no les mentiré, ustedes son los únicos civiles con vida, pero, los guerreros de Uulen aun luchamos, luchamos por cada uno de ustedes―Decía señalándoles―Así que les pido su cooperación, para que nuestro esfuerzo no sea en vano, les pido que atiendan y huyan lo más rápido posible―dijo y señalo hacia el camino que llevaba fuera de los túneles―¡No creo que podamos volver a estas tierras, pero, mientras ustedes logren huir, el pueblo de Uulen habrá ganado! ¡Vamos! ―Tras terminar de decir sus palabras algunas de las personas y los guardias atendieron con un grito de apoyo y seguidamente avanzaron por donde les indicaron. Los guardias corrieron al frente para guiar a las personas, estos iban detrás de los guardias, seguidos por Ur.      Sin embargo, de entre todos, un pequeño que conocía más que nadie al comandante, sintió como sus palabras temblaban aún más que cuando él esperaba por su padre, entonces se dio la vuelta y corrió. — Ken espera—dijo Tesslak y tomó a Ken del brazo.      — ¿Que pasa papá? —preguntó Ken confundido.      —Tengo un mal presentimiento hijo—dijo Teslak y tomó a Ken de los hombros— No me mientas, lo notaste ¿Verdad? ―preguntó y Ken asintió con mucho pesar. Tesslak sonrió―No esperaba menos de mi hijo. Escúchame. No pierdas lo que hay en ese bolso, lo que hay allí solo puedo confiártelo a ti, sé que tú sabrás para que usarlo―dijo acariciando la cabeza del chico―Bien, ve por ese camino—dijo Tesslak señalando un camino opuesto a donde se fueron los demás.      — ¿Por qué por allí? ¿Y por qué estás diciendo eso? —preguntó Ken confuso.      —Solo ve y hazlo hijo, recuerda debes cuidar lo que hay allí dentro, ahora ve—insistió Teslsak.      —Pe-pero—tarareaba— ¿Por qué lo dices de esa forma? como si no nos fuéramos a ver otra vez―decía mientras temblaba      Tesslak tomó a su hijo del hombro y este se calmó un poco―Ken, acabas de decir que lo habías entendido―dijo Tesslak de la forma más aliviada posible.      —Lo entiendo, pero, no quiero aceptarlo―aún dudaba, con la mirada dirigida al suelo, de pronto, se dio cuenta como se empeñaban sus ojos, con mucha angustia secó sus lágrimas, se paró firme y puso su puño cerrado sobre el pecho de su padre―Pero prométeme que nos volveremos a ver, prométeme que no solo yo sobreviviré—suplicó Ken decidido a irse.      —Te lo prometo...—dijo Tesslak poniendo su puño en la frente del chico, lo que convenció a Ken de irse finalmente, así que echó a correr por el camino que su padre le señaló—. Te prometo que no serás el único que sobreviva a esto—dijo Tesslak después de que Ken se fue y se paró frente a la puerta. ― (Gracias por ser tan valiente) ―dijo entre sí.      Ken corrió por el camino que su padre le indicó que debía seguir, era un camino bastante largo, incluso corriendo le tomó un tiempo llegar a ver la salida, hasta que al fin la vio, la luz del sol estaba allí en frente— ¡La luz del sol! ¡La salida! —Exclamó Ken, para el ver la salida era como para un viajero haber llegado a su destino. Ken salió del túnel y cansado cayó al suelo "¡Plaf!"—...Al fin...logre salir...padre—Estuvo unos minutos tirado en el suelo para recuperar aliento y luego se puso de pie, pensó que a pesar de que había salido del túnel aún no se encontraba a salvo, así que buscó donde ocultarse. A unos metros de la salida encontró una cueva, no muy profunda—Bien, aquí puedo estar hasta que llegue mi padre—dijo y se escondió allí. Conservando la esperanza de que su padre le encontrara.      Pasaron dos horas desde que logro salir del túnel, estaba hambriento, pero no encontraba nada que pudiera comer, entonces recordó lo que le dio su padre, abrió el bolso y revisó dentro, había un objeto un poco pesado envuelto en trapos, un pedazo de papel y algunas manzanas —Bien, algo de comer—dijo Ken ignorando el resto de cosas que había en el bolso, el solo quería comer algo después de todo. Tomó una manzana y la observó por un momento, después se decidió a darle un mordisco, pero se detuvo al escuchar un ruido "¡Plaf!", se escuchó como si algo había caído por alguna parte, tomó el bolso, salió de la cueva y fue a echar un vistazo, caminaba despacio, ya que no estaba seguro de lo que era ese sonido, podría ser algunos de sus enemigos y no quería llamar la atención, siguió el sonido hasta la salida del túnel por el que había salido antes, oculto tras una piedra hecho una mirada rápido y lo que vio fue un hombre tirado en el suelo, impactado se escondió rápidamente, por un momento creyó que lo habían encontrado, hecho otra mirada y observó la armadura. Se dio cuenta de que era un guerrero de Uulen—¿¡Un guerrero!?—dijo sorprendido, abandonó su escondite para ver si el hombre se encontraba bien.      Ken se acercó y estiró su mano hacia el poco a poco— ¿¡Eh!?—el hombre abrió los ojos y reaccionó, Ken no evito dar un salto hacia atrás asustado— ¿Quien anda allí? —preguntó el hombre y se colocó de pie colocando su mano sobre el mango de su espada— ¿Joven Ken? —dijo al ver a Ken— ¡Esta vivo! —exclamó el guerrero—Ven, tenemos que salir de aquí—tomó a Ken del brazo y lo llevó consigo. El guerrero corrió con Ken con la intención de llevarlo a un lugar seguro, pensó en que la población más cercana era en el reino de Erdes, pero les tomaría días llegar a pie, así que decidió acampar en un prado, encendieron una hoguera y lo único que comieron esa noche fue manzanas.      Ambos observaban como el fuego revoloteaba por el viento, danzando de un lado a otro, mientras el hombre hacia un esfuerzo para que llama no se extinguiera. Ken estaba perdido en sus pensamientos, estaba aliviado de no estar solo, pero tampoco le agradaba la idea de que su padre no hubiera regresado aún. Tras mucho pensarlo decidió hablar con el hombre— ¿Qué fue lo que paso allí? —preguntó Ken.      —Ellos tenían más equipamiento y nos tomaron por sorpresa, ya te imaginaras—respondió el guerrero.      —Si—dijo Ken bajando la mirada, con ganas de llorar, trago saliva y habló— ¿Y mi padre? ¿Está bien? —preguntó con lágrimas corriendo por su cara.      —Tu padre...no encontré el cuerpo de tu padre en el túnel—respondió el guerrero. Ken bajo agacho la cabeza y se encogió de hombros, dejando salir un gran rio de lágrimas―Lo siento joven―dijo el hombre lamentando la perdida de Tesslak. Tras unos minutos Ken se recompuso.      — ¿Y qué era lo que buscaban? —preguntó.      —No estamos seguros, pero tu padre me confeso que podria tratarse de la Lightning Sword. Parece que los que nos atacaron querían hacer algo con esa espada, pero no estoy seguro de que era, aunque, dicen que los reyes de Ariun saben lo que pasaría si alguien se apodera de las ocho espadas, al parecer eso es lo que quieren los que nos atacaron, reunir las ocho espadas—explicó el guerrero—Eso es lo que cree tu padre. Si lo derrotaron quiere decir que ya tienen la nuestra, así qué mañana partiremos a Erdes y avisaremos al rey para que ellos manden un mensaje al resto de los reinos, ahora será mejor que intentemos dormir—dijo el guerrero y se recostó en el suelo dándole la espalda a Ken.      ― (Los que nos atacaron, acabaron con todos ¿Ahora qué? la situación señala que él y yo somos los únicos sobrevivientes)—pensó Ken— (¿Que se supone que haré ahora? ¿Puedo siquiera hacer algo? …un momento)—dijo Ken y miró hacia la bolsa que su padre le había dado—(El papel)—recordó el papel que había visto antes, abrió el bolso y rápidamente sacó el papel―Que bueno que no he ido al baño―dijo de alguna forma aliviado, revisó el papel y vio que se trataba de una carta, la letra era de su padre, entonces la leyó.      "Hijo, si estás leyendo la carta quiere decir que te preocupaste de que no haya salido de los túneles, seguramente algo pasó, seguramente fue lo que me temía, si fue así, entonces tu eres el único sobreviviente de Uulen. En este bolso te deje algunas manzanas, para que te alimentes mientras llegas a Erdes, allí te puedes entrenar, busca alguien que te adiestre en el uso de la espada. En esta bolsa también está el objeto que querían los que nos atacaron, como único sobreviviente ahora tú debes tenerla, pero debes hacer que la espada acepte que eres digno de poseerla, si lo eres podrás liberar el poder que alberga. Bien, al punto, me temo que ellos no se conformaran con atacarnos solo a nosotros, mucho menos si no consiguieron lo que querían, después de esto seguramente irán a los otros reinos a hacer lo mismo y tomar la elemental sword. Además de la espada te encargo otra cosa, busca a los otros seis protectores, convéncelos de detener a los atacantes, y detener una posible guerra, ahora tu eres uno de ellos, y debes hacerlo, no es porque quiero que lo hagas, sino porque debes, así lo dijo el hombre que creo entregó esas espadas. Yo confío en que podrás hacerlo hijo, eres un chico muy valiente, y ahora tienes el poder para proteger a aquellos que no lo tienen. Sé que nunca quisiste ser un protector, así que perdón por pedirte esto. Espero sepas perdonarme y no olvides que te quiero mucho, cuídate Ken."      —Esos trapos—dijo Ken mirando los trapos que estaban en el bolso—ahí está envuelto la Lightning Sword...entonces...no todo está perdido—dijo y miró al guerrero—debo decirle que me entrene—dijo y se puso de pie, se acercó al guerrero y lo intentó despertar—Oye, necesito tu ayuda...—susurró al guerrero, al no escuchar respuesta le hablo en voz alta— ¡Oye! —gritó      El guerrero despertó sorprendido— ¿¡Que es lo que te pasa Ken!?—preguntó enojado.      —Pe-perdón—dijo rascando su nuca—es que...quiero que me enseñes a usar la espada—dijo y le mostró la Lightning Sword.      — ¿La Lightning Sword? ellos no la tienen...—dijo sorprendido al ver la espada— ¿Sabes que pudiste habérmelo pedido por la mañana? —dijo el guerrero, aún enojado por haberlo despertado. —Perdón—dijo rascando su nuca.      Al día siguiente armaron un campamento en ese mismo lugar, y entonces comenzó el entrenamiento de Ken, entrenaron durante los siguientes dos meses, constantemente iban a un pueblo de Erdes por comida, y tras muchas dificultades, un día Ken al fin pudo liberar el poder de la espada.      —Bueno, se supone que debo apuntar a la roca ¿no? —preguntó Ken.      —Así es, intenta al menos pegarle a la roca—dijo el guerrero apuntando a una roca que estaba a unos doscientos metros de distancia.      — ¿No está un poco lejos? —dudó Ken que podría llegar a darle.      —Vamos, sé que puedes—alentó el guerrero que estaba oculto tras otra roca a las espaldas de Ken.      —Cuanta confianza en mí... —dijo Ken y miró fijamente al frente mientras sacaba su espada—Lightning Sword, Thunderbolt—La espada comenzo a brillar y a rodearse de relámpagos, los cuales comenzaron a concentrarse en la punta formando una bola de luz amarilla—Bien, está pasando ¿Y ahora qué? —preguntó Ken.      El guerrero se quedó boca abierta sorprendido—No lo sé… nunca habíamos llegado a esta parte—dijo el guerrero.      — ¿¡Qué clase de respuesta es esa!?—Gritó Ken asustado— ¿Que se supone que hago con esta bola de luz ahora? —dijo Ken espantado, no sabía qué hacer, entonces la espada empezó a sacudirse— ¿Q-qué está pasando ahora? —dijo con voz temblorosa.      — ¡Intenta lanzarla! —gritó el guerrero.      —Es muy fa-fácil de-decirlo—dijo Ken, la espada temblaba y temblaba y Ken no sabía qué hacer, hasta que la luz amarilla salió disparada de la espada empujando a Ken hacia atrás. El rayo había destruido la roca a la que apuntaba Ken.      —Increíble—dijo el guerrero y quedo boca abierta al ver lo que paso— ¡Oh Ken! —reaccionó y fue a ayudar a Ken a levantarse— ¿Estás bien? —preguntó.      Ken sobándose la cabeza se puso de pie— ¿Qué fue lo que paso? —preguntó Ken confuso, cuando vio la roca destruida se sorprendió— ¿Yo hice eso? —dijo y miró la espada sorprendido.      —Así parece—dijo el guerrero.      —Soy increíble—se alago Ken a sí mismo.      — ¡Claro que no, hay una forma de lanzar esa bola de luz, tu padre lo hacía, así que aún te falta aprender más! —reclamó el guerrero.      — ¡Pero la lancé! —dijo Ken      —¡No lo hiciste, salió disparada por que no pudo contenerse más tiempo! aún falta saber cómo disparar eso—dijo el guerrero y caminó hacia un árbol para sentarse bajo el—pero, admito que has hecho un progreso—dijo sonriendo levemente—Ahora descansemos—dijo recostándose al árbol.       —Si—dijo Ken y camino hacia el árbol, cuando de pronto escucho una risa y se detuvo. Se escuchó una risa burlona a lo profundo, Ken volteo a ver que era, el guerrero también se puso de pie al escucharla.      — ¿Quien está allí? —preguntó el guerrero mirando a los lados—Ken aquí—llamó a Ken y este se puso a su lado. Una persona saltó de encima del árbol, era un guerrero y vestía con los colores que vestían los guerreros de Dulaan, el hombre sacó su espada y habló.      —Entreguen la Lightning Sword, ¡Entréguenla! —dijo mientras se acercaba a el guerrero y a Ken, el guerrero saco su espada y ataco al guerrero del fuego, este se protegió con su espada—Es inútil resistirse, el resultado será el mismo—dijo y dio una patada en el abdomen del guerrero, dejándolo tumbado en el suelo.      — ¡No! —gritó Ken y corrió a ver si estaba bien—¿Estás bien? ponte de pie, vamos—alentaba Ken al guerrero      El guerrero con esfuerzo se puso de pie y miró a Ken—...Ken...corre—dijo y atacó nuevamente al otro guerrero, pero este se protegió nuevamente— ¡Ve! —No permitiré que le falles a tu padre—dijo el guerrero y su contrincante lo lanzó hacia atrás, el guerrero se colocó de pie y atacó múltiples veces, pero su rival detuvo cada ataque mientras retrocedía—Eres el único pueblo que puedo cuidar ahora, no le volveré a fallar a mi reino—dijo y atacó ferozmente, el otro hombre se cubrió, pero terminó sentado en el suelo— ¡No le fallare a mi comándate! ¡Ve, Ken! —dijo y lo volteo a ver con una sonrisa en su rostro. —Pe…pero—Ken pensó para hacerlo, recordando el momento en que su padre también le pedía que huyera. pero tuvo que correr, era la forma de salvarse, llevando consigo la espada corrió en dirección a Erdes, sin evitar pensar que fue obligado a huir nuevamente, iba llorando por no poder haber hecho nada, pensando también en que era un cobarde, pero la diferencia de fuerza que tenía el guerrero  de Dulaan sobre su amigo no le daban esperanzas de que este sobreviviera, tuvo que correr, dejando atrás al único sobreviviente a parte de él, pensando que ahora era su responsabilidad reunir a los protectores y detener a la gente de Dulaan.      —¡No huiras! —gritó el guerrero de Dulaan colocándose de pie y empujó al guerrero, este lo atacó constantemente para mantenerlo ocupado y así Ken pudiera huir, el del fuego simplemente se protegía— ¡Deja de molestar! —dijo el guerrero del fuego, esquivó uno de los ataques y dio la vuelta colocándose detrás del guerrero, termino atravesándolo con su espada por la espalda.      — ¡Agh! —se quejó del dolor el guerrero.      —Es lo que te mereces, basura, ahora muere—dijo introduciendo cada vez más la espada.      A su cabeza comenzaron a llegar recuerdos de los momentos con sus camaradas, viendo en cada uno de ellos la espalda de su comandante—No.…no fallare…—dijo apuntando su espada hacia atrás, clavándola en el pecho al guerrero del fuego.      — ¡Agh! ...mal…di...—cayó al suelo sin terminar la frase.      —Tú puedes, te lo encargo...Ken...—dijo el guerrero con una sonrisa y cayó al suelo, finalmente murió. ***      —Y eso fue lo que pasó...por eso quiero detener a los del fuego, no sé a qué se refería mi padre, no sé por qué quieren las espadas, pero mientras que yo tenga esta en mi mano, eso no pasara—dijo Ken apretando su puño.      —Oh, ya veo, bueno aquí sentados no cumpliremos la encomienda de tu padre, venga sigamos—dijo Larry colocándose de pie.      —Bien, sigamos—dijo Ken y se colocó de pie, siguieron su camino por el valle—(Por alguna razón, me siento tranquilo de haberle contado esto a alguien, debo seguir, cumplir la palabra de mi padre y hacer que los del fuego paguen por lo que le hicieron)—pensó Ken.      Larry se quedó mirando a Ken desde atrás y se puso a pensar—(Pobre chico, debe ser duro ser el único de tu gente, y más aún tener que dejar que otros mueran por ti, pero, aun así, sigue en pie y con un objetivo claro)—dijo Larry entre sí apretando su puño—(Comparado con el yo…) Oye Ken—dijo Larry y Ken se detuvo y volteó a mirarlo—No te preocupes tanto, no vine contigo por que debo, vine porque quise hacerlo, te aseguro que yo te ayudare a detener a los del fuego, te lo prometo—dijo Larry y sonrió.      Ken se quedó callado mirando a Larry por un momento, por lo que le había dicho—Gracias, Larry—dijo Ken y en el momento en que volteo nuevamente la mirada soltó una pequeña sonrisa.      —Venga, sigamos—dijo Larry y prosiguieron con su camino.
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