Los chicos pasaron la noche en medio de la pradera, donde descansaron hasta que salió el sol a la mañana siguiente. Luego de comer algunas de las frutas que llevaban siguieron su camino. Tras caminar durante todo el medio día Ken y Larry aún andaban por la pradera del reino de Monkoi hasta que a lo lejos llegaron a observar unas cuantas edificaciones — ¡Oh, un pueblo! —dijo Larry emocionado al verlo y echó a correr.
—¡Espera, Larry! —dijo Ken intentando detenerle, pero Larry no le prestó atención.
—¡Finalmente podremos descansar un poco, quiero dormir en una posada, comer algo recién cocido! ¡Que delicia! —decía mientras corría entonces volteó a ver a Ken que aún caminaba detrás de el— ¡Apresúrate Ken! —dijo y cuando volvió a mirar al frente se detuvo cuando una flecha cayó en el suelo, justo en frente de él— ¿Eh? —dijo al darse cuenta de lo cerca que estuvo de golpearle, entonces dio la vuelta y corrió quejándose hacia Ken— ¡Ken, nos atacan! —Decía mientras corría lloriqueando— ¡Ayuda, ayuda, Ken! —dijo y se lanzó sobre el joven rubio.
— (¿Qué le pasa a este chico?) —dijo entre si mientras le miraba con confusión, luego subió la mirada y a lo lejos en un mastín vio alzarse una bandera de color amarillo—Mira eso, Larry—dijo señalando al lugar, Larry se recompuso y miró hacia el pueblo.
— ¿Una bandera amarilla? —dijo al verla—Ya veo, significa que enviaran un mensajero—dijo y se calmó un poco—Lo ves Ken, no son tan malos, ahora solo debemos esperar aquí—dijo y se sentó en el suelo y ambos se quedaron a esperar. A los cinco minutos vieron cómo se aproximaba un jinete sobre un corcel blanco, vestido con ropas de combate verdes, en solo cuestión de minutos el hombre ya estaba frente a ellos.
—Saludos viajeros, me disculpo por el disparo de advertencia, es parte del protocolo—se presentó disculpándose por lo de antes— ¿Quiénes son y que desean? —preguntó el hombre.
—Soy Larry Mineralite, este es mi amigo Ken, nos dirigíamos al bosque a hablar con los reyes de Monkoi—respondió Larry.
— ¿Mineralite? Ya veo, eres de la familia real de Erdes—dijo al reconocer el apellido— Bueno, antes deberán hablar con Lirio, les daré la señal para que puedan seguir—dijo y giró su caballo para cabalgar de regreso, llegó a un punto no tan alejado y comenzó a dar vueltas en el sitio, minutos después en el mastín se alzó una bandera color verde, entonces el hombre volteó a ver a los chicos—Bien, pueden avanzar, los esperamos allí—dijo y cabalgó de vuelta al pueblo.
—Tacaño, ni siquiera nos dio un aventón—dijo Larry algo enojado.
Ken sonrió discretamente y luego avanzó—Vamos, Larry—dijo y este caminó detrás de él. Recorrieron la distancia que había hasta el pueblo lo que les demoró menos de diez minutos, en la entrada del pueblo esperaba un hombre acompañado de hombres equipados detrás de él. El hombre parecía ser alguien importante ya que vestía con un elegante traje color azul verdoso, mismo color de sus ojos, tenía el cabello oscuro, corto, peinado hacia atrás, sujetaba un bastón corto de madera con una esfera verde en su punta, lo que le daba más clase a su figura.
—Parece un príncipe—dijo Larry al verle con detalle.
—Si tú lo dices—dijo Ken y finalmente se pararon frente al hombre.
Este hizo una pequeña inclinación con su mano derechq, con la que sujetaba el bastón, pegada a su abdomen—Saludos viajeros—dijo el hombre tras hacer una reverencia—Es un honor recibir a un m*****o de la realeza de Erdes—dijo refiriéndose a Larry.
—Gracias ¿Y tú a que familia real perteneces? —respondió con nada de clase.
—Para nada—negó con la cabeza—Solo soy la cabeza de la familia Delbee, somos una familia noble aliada a la realeza de Monkoi, mi nombre es Lirio Delbee—dijo presentándose a los chicos.
—Ya veo, pero ¿Por qué viven a las afueras del bosque? —preguntó Larry tomando en cuenta que pertenecían a Monkoi.
—Desde que la guerra acabó, nuestra familia fue llevada a vivir a las afueras del bosque, con la misión de protegerlos de cualquier peligro—explicó el hombre.
—Entonces ¿Les usan como escudo? —dijo Ken.
El hombre nuevamente negó con la cabeza—No lo veáis así, a diferencia de los habitantes del bosque, nuestro pueblo no es tan pacifico, así que cuando acabó la guerra nos ofrecimos a cuidar las afueras del bosque, por el sur y por el este—explicó con más detalle.
—Al este, eso es en la frontera con Els, ¿Así que también residen allí? —preguntó Larry.
El hombre asintió—Allí hay otro pueblo liderado por mi hermana gemela y cabeza de la familia Delbee, Clavel—dijo y se dio la vuelta—Ahora, escuche que veníais a ver a la familia real ¿Cuáles son vuestras intenciones? —preguntó finalmente Lirio.
—Oh eso, como sabrán, hace ocho años la gente del reino de Uulen fue completamente masacrada—dijo Larry y el hombre asintió.
—Lo recuerdo, fue una lamentable noticia, el reino de Uulen era aliado de nuestro rey, pero ¿A qué viene eso? —preguntó impaciente.
—Verán, después de ocho años, los que atacaron a Uulen han empezado a moverse nuevamente, hace unos días atacaron el castillo de Erdes—dijo y el hombre se quedó impactado.
— ¿Quiénes lo hicieron? —preguntó Lirio.
—Dulaan—respondió Larry y todos los presentes se quedaron atónitos—Por suerte, Ken y yo le detuvimos y ahora tenemos la misión de reunir a todos los protectores para detenerles.
—Ya veo ¿Y tú eres? —dijo mirando a Ken y este se sorprendió ya que hasta entonces no lo habían notado.
—Yo soy Ken, soy del reino de Uulen—respondió el chico.
—Así que lograste sobrevivir a la m*****e—dijo y Ken asintió—No preguntare tu historia chico, eso le corresponderá a mi rey—dijo el hombre cruzándose de brazos y miró hacia abajo algo pensativo—Entonces—habló finalmente—Por como lo entiendo ustedes son los protectores de la Rock Sword y Lightning Sword respectivamente—dijo y los chicos asintieron—De acuerdo, os dejare pasar sin problema, pero, antes me gustaría pedios un favor—dijo y los chicos escucharon con atención—Como veis, el pueblo parece algo vacío—dijo y los chicos se fijaron en el pueblo notando que era cierto—Verán, desde hace días han estado secuestrando personas por la noche. Por lo que sabemos son del reino de Dulaan, y por lo que me dicen, es probable que lo que quieran es llamar la atención del rey para atacarle—explicó y los chicos se sorprendieron—No habíamos reportado nada porque creíamos poder manejar la situación por nuestra cuenta, pero ayer por la tarde enviamos a nuestros guerreros más fuertes y aun no vuelven, así que tememos lo peor, en condiciones normales llamaríamos a la protectora de la Leaf Sword, pero, no se encuentra en Monkoi—dijo y los chicos se miraron el uno al otro—Lo que os pido es que nos ayudéis a rescatar a nuestros compañeros, prestadnos su poder Ken, Larry—dijo inclinando la parte superior de su cuerpo.
—No digas más, les ayudaremos de inmediato—tomó la iniciativa Ken y el hombre se paró firme de nuevo y tomó la mano de Ken.
—Muchas gracias Ken—dijo sacudiendo fuertemente la mano del joven—Podéis descansar hasta que lo veáis necesario, os llevaremos a una posada, seguidme—dijo y caminó hacia el pueblo y los chicos le siguieron. Iban en camino recto detrás del hombre mientras las pocas personas que encontraban en el camino les saludaban a lo lejos. Un momento después se detuvieron frente a una casa de madera de dos pisos que estaba a la izquierda del camino—Aquí os podéis quedar hasta que lo veáis necesario, hay baños, camas y comida, disfrutad de su estancia—dijo inclinándose un poco y luego siguió su camino.
— ¡Gracias! —dijo Larry y se dirigió a la puerta.
— ¡Espera! —exclamó Ken, Larry y Lirio se detuvieron—No podemos simplemente descansar, has dicho que temes lo peor con respecto a tus hombres. Creo que debemos actuar de inmediato—dijo y Lirio negó con la cabeza.
—Os recomiendo que descanséis un poco—dijo y Larry saltó a hablar.
—¡Cierto Ken, él tiene razón, vamos! —dijo tomando del brazo a Ken pero este no se movía.
—Nuestra comodidad puede esperar, ahora lo más importante es encontrar a sus guerreros y al resto de su pueblo—insistió Ken.
—Yo más que nadie quiero salvar a mis hombres Ken, pero, esos tipos son fuertes y ustedes son muy importantes para ponerlos en peligro, es mejor que estén en perfectas condiciones—reclamó Lirio y Ken se vio algo enfadado.
—Ninguna vida vale más que otra Lirio, lo siento, pero iré ahora a buscar a esos tipos—dijo dándose la vuelta y caminó hacia la salida del pueblo.
— ¡Espera Ken! —dijo Lirio pero fue inútil ya que Ken ni se inmuto, entonces soltó un aliento de frustración y habló—¿Qué le pasa? —dijo y Larry le miró.
—No lo entenderías, ese chico ha pasado por mucho, el más que nadie entiende el valor de una vida—dijo y caminó hacia Ken—Nos vemos Lirio, ten algo listo para cuando volvamos—dijo mientras seguía hacia adelante.
—De acuerdo, el hombre en la entrada les dirá dónde están los secuestradores—dijo y Larry levantó su pulgar en señal de que lo había captado, Lirio hizo lo mismo con su mano, mirándola con confusión.
Larry apresuró el paso y alcanzó a Ken— ¡Oye, espérame! —dijo tomándolo del hombro—Una pregunta Ken, ¿A dónde piensas ir a buscar? —dijo y Ken no dijo nada—Eso pensé, por suerte uno de nosotros sabe que los centinelas tienen esa información—dijo y Ken sonrío ligeramente.
—Lo siento Larry, sé que querías descansar, pero…
—No te preocupes—dijo interrumpiéndolo—Tienes razón, es más importante salvar a esa gente—dijo colocando sus brazos detrás de su cabeza y puso una cara de cansancio—Aunque, de verdad quería descansar—dijo y Ken se disculpó nuevamente.
Los chicos llegaron a la puerta y uno de los centinelas salió de una cabaña de madera que era el puesto de vigilancia—Chicos, ¿Ya están listos para partir? —preguntó el hombre.
—Sí, necesitamos que nos digan a donde debemos ir—dijo Ken y el hombre los guio a afueras del pueblo, se paró y apuntó al oeste.
—Si siguen este prado llegaran a una cueva en donde se esconden los hombres de Dulaan. —Les explicó el hombre—Tengan cuidado, por favor—dijo y se devolvió al pueblo.
—Podemos con esto ¿No? —dijo Larry con una sonrisa muy confiado.
—Tenemos que—dijo y avanzó—Vamos—Larry cambió su cara y le siguió. Caminaron por toda la pradera hasta que vieron las montañas cada vez más cerca, a sus pies notaron lo que era la entrada a la indicada cueva. Cuando el cielo se vio teñido de naranja llegaron a la entrada de la cueva.
—Aquí es—dijo Larry quien parecía algo preocupado. Ken lo notó y río— ¿Qué pasa? —dijo Larry al escucharlo.
—Nada, podemos con esto ¿Verdad? —dijo y extendió su puño hacia Larry.
— ¡Si! —dijo chocando su puño con el de Ken. Tras ello entraron a la cueva, al principio era completamente oscura, pero mientras se iban adentrando a lo lejos notaron una luz que tambaleaba, parecía tratarse de una fogata—¡Hay luz!—dijo y echó a correr y Ken intentó detenerle pero no logró nada— ¡Suelten a los prisioneros…—dijo y se detuvó de golpe cuando llego al lugar y sus piernas temblaban, segundos más tardes llegó Ken y se quedó impactado al ver la escena, la luz que vieron antes era ciertamente producida por el fuego, el fuego que abrazaba un irreconocible cuerpo humano colgado de alguna forma del techo de la cueva. Larry bajo la mirada al no poder seguir presenciando aquello.
— ¿Qué es esto? ¿Cómo pudieron? —dijo y vio en el suelo una armadura de combate, supuso que el cuerpo que colgaba era de alguno de los guerreros que habían sido enviados. De repente Ken escuchó una suave voz, “Ayuda”, decía la voz entonces se dio cuenta que a unos metros había otro cuerpo colgado, esta persona aún seguía con vida, aunque eso era mucho decir, puesto que su cuerpo estaba cubierto de moretones y quemaduras, sus dedos habían sido chamuscados, Ken se acercó a él lentamente y cuando fue a sacar su espada una bola de fuego golpeó al hombre y encendió todo su cuerpo, entre los gritos de dolor Ken solo sacó su espada rápidamente y cortó la cuerda, pero era tarde el hombre ya había muerto, Ken respiraba con esfuerzo y luego notó a Larry agachado en el suelo sujetando sus rodillas—Larry…—se acercó a él y colocó su mano sobre su espalda—Cálmate Larry, te necesito aquí—dijo y luego dos hombres uno de cabello n***o y otro de cabello rojo que vestían con armaduras que Ken reconoció como las del reino de Dulaan llegaron al lugar donde estaban.
— ¿Qué pasa aquí? —Dijo el hombre de cabello n***o—Parece que tenemos visitas, hermano—dijo el más alto de ellos.
—Eso parece, hermano—dijo el de cabellos rojos— ¿Quiénes son? —Preguntó el hombre y Ken preparó su espada—Ya—dijo y dio un puñetazo lanzando una bola de fuego, Ken reaccionó y se agachó, la bola de fuego golpeó con gran fuerza en la pared detrás de el—Es rápido—dijo el hombre impresionado.
— ¡Ustedes secuestraron a la gente de Delbee! —reclamó Ken enojado.
—Sí, ¿Y que con eso? —dijo el hombre de cabello n***o con descaro.
—¡Fuimos enviados por ellos! ¡Les detendremos aquí y ahora! —dijo apuntando su espada hacia él.
—¿Eso dices? —dijo el más alto y lanzó una bola de fuego y Ken soltó un rayo que impacto con esta haciéndola desvanecerse, el rayo terminó golpeando en la pared detrás de los hombres, el hombre volteó y luego sonrió— ¿Viste eso, hermano? —dijo con una gran sonrisa.
—Sí, es la Lightning Sword, él la tiene—sonrió macabramente el pelirrojo.
—Si le llevamos eso a nuestro hermano, nos recompensara muy bien—dijo y Ken se preocupó al ver tales caras en los hombres. Miró de reojo a Larry que seguía tumbado en el suelo— ¡Entréganos, la Lightning Sword! —dijo y lanzó dos bolas de fuego seguidamente, Ken esquivó ambas y luego tuvo que esquivar una tercera que fue arrojada por el otro sujeto.
Mientras ellos seguían atacando Ken solo podía esquivar con rapidez algunos ataques mientras arrojaba rayos a otros y se hablaba a sí mismo— (Estos tipos pueden lanzar fuego de sus manos ¿Cómo es que…—se decía a sí mismo y una bola de fuego venia directamente hacia él, Ken atravesó su espada y partió la bola de fuego al medio, estos pasaron a su lado y le quemaron ligeramente los brazos—(No puede ser, son peligrosos) —dijo entre si y apuntó su espada hacia el suelo—Paralyzis—dijo y una onda de trueno recorrió el suelo y subió por el cuerpo de los hombres dejándolos inmóviles—¡Bien!—dijo y corrió a tomar a Larry de la mano para salir corriendo del lugar.
—Ken, esas personas…—decía Larry mientras salían corriendo de la cueva.
—Lo sé, pero Larry—dijo y tomó a Larry de los hombros y le comenzó a sacudir— ¡Reacciona Larry, te necesito! —decía mientras le sacudía con fuerza, pero este no reaccionaba. Luego notó una bola de fuego que salía disparada de la cueva, se tiró al suelo junto a Larry para esquivarla. Luego los hombres salieron de la cueva.
—No creas que huiras con la espada, chico—dijo el más alto de ellos. Ken se colocó de pie y preparó su espada para luchar—Si así lo quieres—dijo y lanzó una bola de fuego, Ken esquivó y corrió hacia él, de pronto vio como desde arriba caía el chico de cabello rojo con su puño envuelto en llamas. Ken esquivo saltando hacia atrás y el puñetazo golpeo contra el suelo quemando una gran área.
— (¿Qué demonios?) —dijo Ken entre si al ver tal cosa— ¿¡Qué se supone que son ustedes!? —preguntó al no entender nada. El de cabello rojo sonrió fuertemente.
—Mira esto hermano, está confundido—dijo y el otro también sonrió.
—Sí, ¿Hasta ahora preguntas, chico? —dijo y Ken no dijo nada—Da igual, no saldrás de esta de todas formas, somos Salam y Dracon—dijo revelando sus nombres—Fuimos elegidos por Farlan como sus generales, con nuestro fuego abrasaremos a todo aquel que se oponga a sus ideales—dijo encendiendo su mano en llamas—Así como el fuego que purifica todo. Salam y yo purificaremos el mundo para el—dijo y lanzó una bola de fuego hacia Ken y este esquivó rápidamente. Ken estaba por decir algo cuando de pronto escuchó una voz.
—Interesante—dijo una conocida voz a lo lejos, Ken volteó y entre la oscuridad de la noche distinguió que se trataba de Lirio—Así que son ustedes quienes han estado atacando a mi gente—decía mientras se acercaba con una mirada fría.
—Lirio…—dijo Ken al ver su expresión.
— ¿Qué pasa con este tipo, hermano? —dijo Salam al verle.
—¡Acabale! —ordenó Dracon y el pelirrojo creó un chorro de llamas detrás de el para impulsarse hacia Lirio con un puño envuelto en fuego, cuando sintió un impacto una nube de humo n***o se formó y el chico sonrió, cuando el humo se disipó vio frente a él al hombre completamente intacto y lo lejos que estaba su puño de él.
— ¿Qué? —dijo Salam al no entender la situación, Dracon y Ken también se vieron sorprendidos. El pelirrojo golpeó nuevamente y vio el mismo resultado entonces golpeó una y otra vez, pero no logró hacer nada, golpeó una última vez al mismo tiempo que la esfera en el bastón de Lirio emitió un brillo, cuando el puñetazo impactó Salam salió disparado por los aires y se estrelló contra la pared a la entrada de la cueva.
— ¿¡Pero que…!?—dijo Dracon confundido.
—Se me ha otorgado la misión de proteger al reino de Monkoi, ¿Y qué clase de protector seria si no puedo cuidar a mi propio pueblo? pero, eso se acabó, yo mismo ayudare a detenerlos, escorias—dijo de tal forma que pareciera que su elegancia nunca hubiera existido—Ken—dijo y este que estaba confundido reaccionó y asintió—¡Ve por el de frente! Yo te cubro, pero, no podrás lanzar tus rayos—advirtió Lirio.
—De acuerdo—Ken asintió y corrió hacia Dracon, este lanzó numerosas bolas de fuego y todas se desvanecieron frente a Ken antes de golpearle— (Impresionante) —dijo entre si y seguía corriendo. El hombre desesperado juntó ambas manos y lanzó una gran carga de fuego abrasador.
—No escaparas de esto—dijo y de repente sintió como una espada cortaba en medio de las llamas, rápidamente dio un salto hacia atrás esquivando por poco el corte— (¿Qué? Estuvo cerca…) —dijo entre si—Bueno, será así entonces—dijo y sacó su espada y se lanzó hacia Ken dando un rápido tajo que Ken bloqueó con su espada—(Ya veo, las armas si le afectan, entonces…)—dijo entre si y corrió hacia Ken nuevamente, golpeaba una y otra vez y Ken bloqueaba fácilmente, en una ocasión Ken le pateó lanzándolo hacia atrás y luego se lanzó hacia él sujeto con una estocada, el hombre apuntó su espada hacia al frente mientras esquivaba el ataque, Ken también se hizo a un lado para esquivarle. Cuando la punta de la espada pasó cerca de la cintura de Ken, esta se empezó a encender, Ken al sentir el calor esquivó rápidamente saltando hacia atrás. Dracon se dio cuenta que la ropa del rubio se había chamuscado un poco—(Casi lo logro…)—dijo entre sí.
— (¿Qué? Creó fuego cuando la espada estaba cerca de Ken, logro descubrir una abertura en el escudo que rodea a Ken, este tipo…) —dijo Lirio entre si— ¡Ken, acaba con el rápidamente! —dijo al ver el peligro que corrían.
Ken asintió y preparó su espada— (Ese hombre, logró crear fuego con la punta de su espada, ya veo, estoy rodeado por una especie de barrera, pero al darse cuenta que su espada podía atravesarla transfirió de alguna forma las llamas a la punta de su espada, basándome en eso…) —dijo entre si y apuntó su espada hacia el frente, entonces el hombre hizo lo mismo, a lo que Ken sonrió y este le devolvió la sonrisa—(Ya veo, bueno, el más rápido…)—decía entre sí.
— (…Ganará!) —dijo el hombre entre si y ambos embistieron el uno contra el otro. Cuando estuvieron cerca del otro, ambos estiraron su espada y ambas comenzaron a tomar otro color, lo último que se escuchó fue un estruendo y una nube de humo n***o se formó.
— ¿Qué fue lo que paso? —dijo Lirio al ver lo sucedido, de pronto el humo se comenzó a disipar y vio a los rivales parados el uno frente al otro—¿Quién ganó? —preguntó y de pronto vio a Dracon moverse y agarrar el hombro de Ken.
—Maldito…—dijo mientras caía de cara el suelo.
Ken guardó su espada mientras se daba la vuelta—Muy lento—dijo en voz baja y camino hacia Lirio. Mientras caminaba Lirio sonrió con alivio diciendo “Lo logramos” y Ken le devolvió la sonrisa asintiendo con la cabeza.
—No…crean que…—decía Dracon mientras hacia un esfuerzo por colocarse de pie y Ken y Lirio le miraron sorprendidos—No volveré con las manos vacías…—dijo y sus brazos y piernas se envolvieron en llamas—Mi hermano mayor, no lo permitiría—dijo y ambos le miraron con duda, pensando si con hermano se refería a Salam. En segundos el fuego termino por cubrir completamente su cuerpo y sorprendido Ken apuntó su espada hacia él.
— ¡Ken, aléjate! —ordenó Lirio y este aún confundido obedeció y se alejó corriendo, al mismo tiempo que las llamas se expandieron con gran intensidad y cubrieron una gran área abrasando todo a su paso, incluido el cuerpo de Salam. Cuando el fuego finalmente se extinguió, Lirio respiraba con esfuerzo mientras la luz de su bastón se apaciguaba y tanto él como Ken y Larry estaban intactos.
—Ese tipo, explotó su cuerpo…—dijo Ken impactado.
—Sí y se llevó a su hermano con el—dijo y se puso a pensar—Mientras se inmolaba, podías ver el miedo en su cara, ese hermano mayor al que se refería, ¿Qué clase de persona temible será? —preguntó y Ken quedó con un gran desconcierto de tan solo pensar en aquella persona.