― ¡Oh! Despertaste―dijo una chica y el joven volteó a verla―Que bueno que estés bien Larry―dijo la chica, se trataba de Sasha, que estaba cambiando los vasos de agua que había sobre unas mesas al lado de las camas donde el joven y otra persona descansaban― ¿Qué pasa? ―preguntó al ver que Larry no decía nada.
―No pasa nada―dijo Larry volviendo en si―Ese es…―dijo intentando identificar al que dormía en la otra cama.
―Sí, es Ken. Aun no parece que pueda despertar―reveló Sasha algo deprimida.
― ¿Qué pasó con los demás? ¿Estamos en Nyevad? ―dijo y Sasha bajo la mirada―Sasha…
―No es nada, esto, Samos les explicará lo que pasó, pero será cuando Ken despierte―dijo y vio a Larry colocarse de pie caminando hacia Ken― ¿Qué haces?
― ¡Despierta Ken! ―dijo tomándolo de los hombros y sacudiendo. Sasha se alteró e intento detenerlo, pero este no prestó atención. Al final Ken despertó mareado por tanto jaleo.
― ¿Eh? Larry…―dijo al joven tras identificarle.
―Finalmente. No es tiempo de dormir ¿Sabes? ―dijo Larry y Sasha lo empujó haciéndolo a un lado.
― ¡Idiota! ―dijo y tomó a Ken ayudándolo a sentarse― ¿Estas bien? ―dijo preocupada.
―Estoy algo cansado…pero, ¿Qué ha pasado? ¿Estamos en Nyevad? ―preguntó también.
―Pues verán…iré a buscar a Samos, esperan aquí―dijo y caminó hasta la puerta.
― ¡Espera! ―dijo Ken extendiendo su mano y todos se voltearon a verle― (¿Qué acabo de decir?) ―dijo entre sí.
― ¿Sucede algo? ―preguntó la chica confundida.
―No es nada, solo ve a buscarlo―dijo algo avergonzado. Sasha asintió y se marchó.
― ¿Seguro que estas bien? ―preguntó Larry.
― ¡Cállate! ―dijo acostándose en la cama dándole la espalda a Larry― (De alguna forma recuerdo lo que pasó…solo me alegra que ella este bien) ―dijo entre si y cerró sus ojos aún avergonzado.
―Sabes Ken, acabo de tener un sueño―dijo Larry y el rubio volteó a verlo―Había un lugar incendiándose, una multitud enfurecida y luego que todo se calmó había un puñado de hombres siendo quemados vivos―dijo y Ken le miró con atención―Luego era un día nublado y había muchas tumbas―dijo mirando a Ken mientras su rostro reflejaba angustia.
― ¿Había algo más? ―preguntó su amigo.
―En todos esos momentos había un niño, durante el incendio estaba con una mujer, pero después era tomado de la mano por un hombre, al final le llamó padre―explicó Larry.
―Qué raro, no se decir que significa―dijo Ken.
―Lo más raro es que en la mayoría de esos momentos, yo veía a través de los ojos del chico―añadió.
―Ya veo ¿No crees que sea algo más que un sueño? ―preguntó Ken al notar algo.
― ¿Qué dices? ¿Más que un sueño? ―preguntó confundido.
―Sí, recuerdos tal vez―dijo Ken mirando a un lado. Luego recordó la reacción de Larry cuando encontraron el escondite de Salam y Dracon―Larry tu…―decía Ken cuando la puerta fue abierta.
― ¡He vuelto! ―dijo Sasha mientras entraba con una sonrisa en su rostro, a su lado estaba Samos.
―Hola, veo que finalmente han despertado―saludó Samos.
―Finalmente―dijo Ken e hizo una pausa― ¿Cuánto tiempo estuvimos inconscientes? ―preguntó seriamente.
―No pienses mucho en eso Ken…―dijo Samos y luego vio a Ken, esperando una respuesta precisa. Samos soltó un aliento y habló―Ocho días―dijo y Larry se sorprendió y luego volteó a ver a Ken, el chico estaba con la mirada baja y sus ojos parecían estar a punto de derramar lágrimas, pero, Ken se colocó de pie y camino hacia la puerta― ¡Espera! ―dijo Samos y el chico se detuvo―Déjame contarles lo que pasó en Nyevad―dijo Samos.
― ¿Lo que pasó? ¡Estuvimos inconscientes por ocho días, es obvio lo que pasó! ¡Nosotros…! ―dijo y de pronto Sasha sujetó su mano.
―Ken, por favor―dijo mirándole firmemente. El chico volteó la mirada y se calmó entonces se sentó en la cama a escuchar lo que Samos tenía que decir.
―Gracias. Verán, aquel día luego de que Ken quedó inconsciente Larry estuvo por darle el golpe final a Jasper―dijo y Larry se sorprendió, dando entender que no recordaba aquello―Pero antes de eso una cortina de fuego se levantó entre Larry y Jasper―explicó Samos.
― ¿Fuego? ―se preguntó Ken, él y Larry se miraron a las caras.
―Entre el fuego apareció una joven mujer, ella cargaba con la Fire Sword―confesó e incluso Sasha se sorprendió al escuchar esto.
― ¿La protectora de Dulaan es una mujer? ―preguntó Ken.
― ¡Imposible! ―exclamó Larry y todos le miraron―No digo que no sea posible, solo que, en base a sus costumbres la Fire Sword es portada por hombres de la familia real, ya sea el rey o el príncipe―explicó Larry.
―Exactamente, se supone que Farlan debería ser el protector después de que su padre murió. Además, darle la espada a una mujer, en un reino como Dulaan donde las mujeres solo sirven como esposas o criadas, es impensable―explicó Samos sus dudas.
― ¿Eh? ¿Dulaan tiene ese trato con las mujeres? ―preguntó Sasha sorprendida.
―Sí, siempre ha sido así―respondió Larry―Además lo recuerdo muy bien. Hace siete años luego del ataque a Nyevad hubo una reunión en Els, mi padre aún servía como protector, todos los protectores estaban allí, a excepción de Nyevad y Uulen, este último por obvias razones―contaba Larry―Lo cierto es que el último en llegar fue el representante de Dulaan, un hombre de largo cabello n***o que emanaba un aura temible, su nombre era Farlan.
― ¿Cómo dices? ―dijo Samos al escuchar la historia de Larry, todos le miraban y sus ojos reflejaban un tipo de frustración― ¿Largo cabello n***o dices? ―decía y los chicos no entendían su forma de hablar tan angustiada.
―Sí, y ojos rojos también. Lucia fuerte y amenazante―añadió Larry a la descripción.
Samos se sentó en la cama y con su cabeza agachada repetía “Imposible” una y otra vez― ¿Por qué nadie nunca dijo nada? Todo este tiempo…―decía Samos y los chicos le miraban preocupados.
―Samos ¿Estas bien? ―dijo Sasha preocupada.
―Para nada―dijo Samos subiendo la mirada―Larry ¿Conoces la cultura de Dulaan cierto? ―preguntó Samos.
―Sí, un poco ¿Por qué preguntas? ―decía Larry algo confundido.
― ¿Qué es lo que pasa? ¡Ve al grano, Samos! ―gritó Ken también frustrado al no entender nada.
―Además de la limitación en la libertad de las mujeres el pueblo de Dulaan es un pueblo de orgullosos guerreros. Un hombre con cabello largo es visto como una mujer más―explicó Samos.
Sasha al oír esto miró a Ken y dejo escapar una carcajada― ¡Oye! ―reclamó Ken a Sasha.
―Es así. Por ello los hombres mantienen su cabello corto. El hecho de pensar que Farlan quisiera romper con esta forma de pensar no veo que pueda ser aceptada de buenas a primeras―dijo Samos y soltó un aliento―Además, conocí a Farlan cuando era un chico, y hace siete años el solo tenía alrededor de quince años. Ese pequeño, puede ser todo menos intimidante―dijo Samos recordando la sonriente cara de aquel chico. De pronto recuerdos comenzaron a llegar a la cabeza de Samos.
En una banca de alguna plaza en el reino de Dulaan estaban sentados Samos junto a un pequeño chico de cabello rojizo. El chico le dirigió la palabra a Samos―Oye anciano ¿Cómo son las mujeres de donde vienes? ―preguntó el chico con una sonrisa.
― (¿Qué pregunta este chico?) ―dijo Samos entre si―Son hermosas―respondió el anciano.
― ¡Lo sé! ―dijo el chico algo decepcionado―Todas son hermosas, pero me refiero… ¿Cómo viven? ―preguntó en voz baja algo avergonzado.
―Oh, ya entiendo. Me explique mal. Bueno, son hermosas por que la belleza se refleja en sus sonrisas. Ellas viven felizmente en el bosque, algunas dedican sus vidas a cuidar de las cosechas, otras se dedican a la enseñanza. Incluso hay algunas que se dedican a luchar…―dijo mirando al niño y noto su rostro interesado en lo que el anciano le contaba―Cada quien elige lo que quiere y puede hacer, y ellas siempre hacen las cosas con una sonrisa, viven una vida plena y llena de libertad…así son las muje…no…así son las personas en Monkoi―dijo Samos y el chico sonreía.
―Se escucha genial…―dijo y volvió a bajar la mirada―Los adultos dicen que las mujeres solo están para servir a las necesidades de los hombres, pero, mi madre no se ve feliz cuando esta con papá―dijo el chico y de pronto una lagrima corrió por su rostro, el chico la limpió y siguió hablando―No le digas a nadie, pero, cuando sea rey, cambiare las cosas, quiero un lugar para mi madre, para todas las madres de Dulaan―dijo mirando a Samos con una gran sonrisa en su rostro lo que conmovió al anciano.
―Sí, serás un gran rey―dijo acariciando la cabeza del joven.
Samos dejo de recordad y su rostro mostró una ligera sonrisa―Si…ese chico no era así―dijo y todos miraron su repentino cambio de actitud―Chicos, tengo una teoría o más bien un hecho, a la persona que nos enfrentamos, no es Farlan―dijo y todos se sorprendieron.
― ¿Entonces quién podría ser? ―preguntó Larry.
―Eso es lo que no se―dijo Samos volteando la mirada.
―Da igual quien sea―decía Ken colocándose de pie―Nuestro objetivo no ha cambiado, debemos pararles, sea como sea―decía mientras apretaba su puño con fuerza―Sasha, Larry, Samos. Cuento con ustedes―dijo colocando su puño al frente, todos asintieron y chocaron el puño. De pronto la puerta se abrió y Foresta entro a la casa.
― ¿Qué pasa? ―dijo tan fría como siempre al ver que todos la miraban. Foresta vio como chocaban los puños y soltó un aliento―Me alegro que estén contentos de verse, pero, la realeza de Ariun quiere hablar con todos ahora que despertaron―dijo y volvió por donde vino.
― ¿Ariun? ―se preguntó Larry y el y Ken se miraron el uno al otro.
―Así es. Deberías salir Ken, seguro que te gustara―dijo y salió de la casa junto a Samos.
Larry y Ken cambiaron las ropas que traían puesta por sus ropas comunes y salieron de la casa. Cuando salieron la luz del sol les cegó momentáneamente, pero una vez recuperaron la vista no podían creer lo que veían. Era un lugar diferente a cualquier otro. Grandes casas blancas a donde sea que miraran, que parecían hechos para un noble de cualquier parte Gneithe. Los caminos, no estaban hechos de tierra, aunque tampoco de rocas, pero era un material tan duro como estas. Podían ver postes de hierro con puntas de cristal en diferentes lugares de las calles unidos entre si por alguna clase de cuerdas. Un lugar aparte cubierto de pastos verdes con flores de bellos colores, donde había varios niños correteando. Por los alrededores caminaban hombres, mujeres y niños. Todos vestidos con ropa elegante y brillante. Y al horizonte, podían ver una gran torre que se alzaba por encima de cualquier construcción. Samos les dijo que era allí donde iban.
― ¡Increíble! ¿¡Esto es Ariun!?―dijo Larry impactado al ver el lugar.
―Este lugar, este ambiente, no parece nada que hubiera en Gneithe―dijo Ken.
―Así es. Esto es la ciudad de Ariun. Un lugar ubicado en otro tiempo―añadió Samos.
―Ya veo―dijo Ken y notó como su corazón latía fuertemente. Un sentimiento que no experimentaba desde hace mucho tiempo. La emoción de encontrar algo nuevo e interesante. De pronto vio al frente y entre las relucientes calles del lugar imaginó a tres pequeños chicos jugando, persiguiéndose entre ellos― (Me hubiera gustado…experimentar esto juntos…) ―decía entre si y de pronto sintió como Sasha tomó su mano derecha.
―Vamos juntos, Ken―dijo la chica reluciente.
―Si…―decía algo sorprendido y de pronto sintió como Larry tomó su otra mano.
― ¡Vamos Ken! ―dijo Larry y luego él y Sasha echaron a correr halando a Ken con ellos. Ken conmovido echó a reír y corrió con ellos también.
Samos que les miraba desde atrás sonreía conmovido por la escena― (Mírate, así que aun puedes sonreír de esa manera) ―decía Samos entre si y de pronto su sonrisa desapareció― (Quisiera que todo acabara aquí. Lo siento chicos, pero aún les queda mucho por recorrer)
―Vamos, Samos―decía Foresta quien pasó a un lado del anciano. Este asintió y camino tras ella.