Mientras tanto, en otra parte del bosque Foresta, seguía a una de las copias que había creado Fredo, el cual finalmente se detuvo frente a un árbol que a diferencia del resto mantenía sus hojas verdes, a sus pies, unas rocas apiladas y una de ellas grabada con el nombre “Sirio” al verlo Foresta se detuvo a observarlo— ¿Por qué me has traído aquí? —preguntó algo enojada.
— ¿Le reconoces? —preguntó la copia de Fredo.
— ¿Tu lo haces? —preguntó de vuelta.
—Que lista…Veras, hace cien años cuando tomé el cristal helado, todo el pico se cubrió de nieve, inclusive parte del bosque que estaba a sus pies, toda excepto este árbol, siempre imagine que era diferente al resto, y creo que nunca podría haber encontrado la respuesta si tu no hubieras aparecido, cuando tomaste la Leaf Sword, las respuestas vinieron a mí, conozco la historia, de ti y tus hermanas—reveló Fredo que conocía los acontecimientos que rodeaban a Foresta.
—Entonces lo sabes, ese árbol contiene la energía de la primera, uno de los cuatro pilares que mantiene el bosque con vida—confirmó Foresta—Pero, ¿Por qué me has traído aquí? —preguntó nuevamente.
— ¿Sabes quién asesino a tus hermanas? —preguntó Fredo.
—Los del rayo, eso también deberías saberlo ya—dijo Foresta apretando su puño.
—Ya—dijo Fredo mirando a otro lado—Veras Foresta, no creo tener algo que pueda enseñarte, tu maestro fue el espadachín más fuerte de todo Gneithe—dijo y Foresta le miró con duda—Eso lo sé por mi cuenta, le conocí mucho antes que tu—reveló y Foresta se quedó algo sorprendida—Nunca perdió por que siempre protegió lo único que quería, su vida—dijo e hizo una pausa—Claro, eso hasta que encontró algo más a lo que proteger—dijo mirando fríamente a Foresta, esta rápidamente desenvainó su espada y lanzó un tajo, al hacerlo la rama de un árbol rápidamente atravesó a la copia de Fredo y esta se despedazó.
—Silencio—dijo mirando con ira mientras guardaba su espada.
—No me mal entiendas—dijo la voz de Fredo en el aire—No te estoy culpando de nada—aclaró el malentendido—Pero no creo que pueda hablar de manera correcta contigo así que solo quiero que te respondas a ti misma “¿Por qué luchas?” —dijo y el silencio inundo el lugar.
Foresta se dio la vuelta y volvió por donde vino—Se muy bien por qué lo hago—dijo en voz baja.
En alguna parte del bosque Larry seguía esquivando los recurrentes golpes de los golems de hielo, mientras rodaba en el suelo tras esquivar a uno, otro venia hacia él, usando la espada amortiguó el golpe y derrapo en la nieve hacia atrás, entonces un tercero se lanzó hacia él y este se resbaló por debajo de sus piernas—Eres ágil—dijo la voz de Fredo en el aire— ¿Eres igual de rápido mientras cargas la Rock Sword? —preguntó Fredo y Larry apenas pudo asentir ya que al instante bloqueo otro golpe que lo lanzó hacia atrás.
— ¿Por qué lo dices? —Decía mientras seguía esquivando—La espada es realmente muy liviana, no sé de qué tanto se quejan los demas—dijo y un golem venia hacia él, Larry se hizo a un lado y el puñetazo golpeó contra el suelo y se hundió en la nieve, rápidamente Larry cortó la mano del gigante a lo que Fredo se quedó sorprendido—¡Te tengo! —grito entusiasmado.
— (Impresionante, esquivo rápidamente ese movimiento, se podría decir que no esquiva al azar, analizó cada movimiento hasta poder encontrar la oportunidad de contraatacar) —dijo sorprendido al ver a Larry luchar— (Pero, lo hizo conscientemente o solo fue suerte, como sea, aprende durante la batalla) —dijo mostrando una pequeña sonrisa la cual desapareció de inmediato al ver de nuevo a Larry— (Pero, esa forma de mover la espada, solo da golpes al aire sin dirección, y esa forma de usarla para cubrirse, si se tratase de una espada normal no resistiría tales impactos, si tan solo hiciera suya el arma podría rendir mucho mas) —pensó Fredo mientras observaba a Larry con detalle desde la rama de un árbol, entonces junto las manos, de pronto los brazos de los golems que Larry ya había cortado comenzaron a tomar forma hasta formar algo parecido a la punta de una lanza pesada.
— ¿Eh? ¡Oye, no es justo! —gritó Larry a Fredo, entonces uno de los golems lanzo una estocada y este atravesó la espada pero la punta de la lanza pasó por un lado de la hoja, antes de que Larry se diera cuenta un muro de hielo apareció frente a el apaciguando el ataque y Larry fue lanzado hacia atrás quedando tirado en la nieve, Larry se sentó y suspiró—Estuvo cerca…—dijo al darse cuenta de lo que paso— ¡Oye! ¿¡Quieres matarme!? —reclamó a Fredo.
— ¡Gracias a mi estas vivo! —respondió Fredo.
— ¡Gracias a ti estuve a punto de morir! —resaltó Larry.
Fredo suspiró y rascó la parte de atrás de su cabeza—Como sea…escúchame joven, eres un luchador nato, pero la espada no es lo tuyo—dijo y Larry se quedó impactado y bajo la mirada.
—Lo se…realmente nunca tomé clases con la espada, veras la Rock Sword pasa de generación en generación en la familia real de Erdes, pero nunca fui fanático de las espadas, el hecho de que pueda defenderme es por sus poderes y lo pesada que es para el resto—reveló Larry.
—Lo sé, pero no te preocupes—dijo y Larry subió la mirada hacia el—Puedes levantarla sin problemas, puedes usar sus poderes, la espada te reconoció sin duda, pero si quieres darle un mejor uso debes hacer tuya el arma—dijo y Larry se quedó sorprendido e intrigado—Solo una persona ha sido capaz de hacerlo, pero, existe la posibilidad de que la espada se adapte a las habilidades de su usuario y cambie su forma a un arma más adecuada para este—reveló y Larry se quedó aún más intrigado—Alcanzar este punto es lograr la conexión perfecta entre el usuario y la espada, pero no es tan fácil, esfuérzate por conseguirlo joven—dijo y Larry asintió al terminar de ponerse de pie y Fredo sonrió—Puedes volver con los demás, te espero allí—dijo y desapareció en una nube de niebla.
En la parte alta del pico nevada, Ken finalmente llega a su destino, era un antiguo santuario con columnas hechas de cristal, Ken se sorprendió al verlo y luego la voz de Fredo resonó en el aire, diciendo “Entra” Ken dudó por un momento, luego asintió y accedió al santuario. En él había un pedestal en el centro, frente una estatua que el reconoció, se trataba de la misma estatua que estaba en la plaza de la ciudadela de Uulen. También había otras ocho estatuas, cuatro a cada lado, Ken las observó y no las lograba reconocer. Entonces una copia de Fredo apareció en el lugar—Estas personas son los guardianes del cristal, este templo fue construido en honor a ellos, hay uno en cada reino de Gneithe—explicó Fredo y Ken se puso a pensar y recordó que nunca llego a ver algo así en Uulen.
— ¿Por qué me has hecho subir aquí? —preguntó Ken al no entender la situación.
—Puedo ver lo que hay tu corazón Ken, comenzaste este viaje por una razón, pero, algo cambio tus objetivos—dijo Fredo y Ken frunció el ceño ya que Fredo había acertado—Hay alguien con quien quiero que hables, coloca la espada sobre el pedestal—ordenó y Ken le obedeció, sacó su espada y la colocó sobre el pedestal. Tras hacer esto Fredo junto sus manos y de pronto el pedestal y una de las estatuas de la derecha comenzaron a emitir un destello color amarillo. Ken quedo atónito y de pronto de la espada comenzaron a salir rayos a lo que Ken reaccionó dando un paso atrás. De los rayos comenzó a formarse una imagen, se trataba del padre de Ken y este se sorprendió.
—Padre…
—No te molestes, no puede oírte—dijo interrumpiendo a Ken. Entonces Tesslak comenzó a hablar.
—Veo que han convocado mi esencia, bueno—dijo y tomó aliento—Ken no hay mucho tiempo, seré breve, me alegra que aun estés bien, veo que vas por buen camino, pero, al parecer uno de los guardianes piensa que te has perdido. Pude verlo Ken, te encontraste con Ur, y por ello decidí mostrarte lo que pasó—dijo y Ken se sorprendió al enterarse que fue su padre quien le mostró aquello—Pero veo que no debí hacerlo, Ken, no busques vengar mi muerte ni la de nuestra gente, eso no resolverá nada, usa mejor tus energías y aprecia aquellos que aún están contigo—dijo y Ken inmediatamente pensó en Sasha y Larry—Antes de buscar vengarnos, mejor concéntrate en ayudar a aquellos que aún viven, piensa en evitar que otros niños pasen por lo mismo que tú, solo piensa en eso, confió en que encontraras la forma de aclarar tu mente, adiós hijo, te quiero—dijo y finalmente los rayos desaparecieron y el destello amarillo se apaciguo.
―Espera…―dijo Ken extendiendo su mano, la cual recogió al recordar que no le oiría.
—Eso que acabas de ver, puede que sea tu padre—dijo Fredo y Ken le miró con duda.
— ¿Puede? —preguntó.
—Es complicado, pero para resumirlo, las espadas elementales son más que simples armas con poderes, fueron forjadas con los cristales elementales y estos tienen un poder más allá de cualquier entendimiento—dijo y Ken quedo intrigado—Puede que el cristal buscara en lo más profundo de tu ser, al notar la conmoción que hay en ti te mostró algo que intentara calmar tu alma—explicó y Ken pareció haber entendido algo—Estos santuarios fueron construidos para que los guardianes creen un puente entre el protector y el cristal, ayudando así a que no se pierdan en el camino, después de todo, son ellos la última esperanza de nuestros reinos—explicó lo que era el lugar.
—Entonces tu…
—Sí, soy el guardián de cristal del reino de Nyevad—reveló Fredo a Ken—todos los guardianes debían dirigir a sus respectivos protectores, pero a mí, a diferencia del resto, se me entrego el deber de ayudarlos a todos ellos.
—Ya veo, por eso has ayudado a protectores toda tu vida, y después de ella—dedujo Ken.
Fredo asintió—Conozco a todos los protectores y todo lo que han vivido en el momento en que la espada los acepta, ahora solo yo puedo guiarlos, pero, ya no puedo hacer nada más por ti, espero encuentres el camino Ken, puedes volver por donde viniste—dijo mientras le daba la espalda a Ken.
—Fredo—dijo y este le volteó a ver—Muchas gracias…—agradeció y Fredo asintió mientras su cuerpo se iba volviendo polvo.
Ken bajo la montaña y volvió al lugar donde estaban los demás, al llegar vio a lo lejos a Sasha, Larry y Samos sentados frente a una hoguera, también estaba Foresta dándole la espalda recostada en el suelo. Cuando Larry lo vio gritó su nombre y comenzó a sacudir su mano como saludo desde lejos. Los demás voltearon a verlo, luego Sasha se colocó de pie y corrió hacia Ken y le entregó un envase con té caliente que Samos había preparado— ¿Cómo te fue, Ken? ¿Estás bien? —dijo mirándolo preocupada.
Ken la miró y luego miró al resto—No se preocupen, estoy bien—dijo mostrando una pequeña sonrisa. ― (Quiero sonreír junto a ellos, pero antes, debo detenerlos, debo seguir luchando por un mundo donde ellos no hagan sufrir a nadie más, mi propia felicidad puede esperar hasta entonces, padre) ―dijo Ken entre sí, apretando su puño con frustración. Luego Samos se colocó de pie y habló.
—Escuchen, jóvenes, lo han hecho muy bien, pero creo que al conocer a Fredo muchos de ustedes tienen más preguntas que respuestas—dijo y todos estaban de acuerdo en que Samos tenía razón—Por ello no pueden enfrentarse aun al mandatorio de Dulaan, debemos ir al reino de Ariun—dijo con firmeza y todos se quedaron impresionados con la noticia, pero por dentro su hambre de respuestas no podía esperar.