Me quedé en la cama durante todo el día, amando la tranquilidad que se sentía cuando Molly no estaba. Cuando llegué de la casa de Lucke, la había encontrado durmiendo profundamente, completamente desnuda. Al menos no había nadie más con ella. Encontrarme un chico aquí no era mi idea de mejor día. Me había duchado y había ido a la cafetería con Nikki, pero no pudimos hablar demasiado, solo lo necesario para yo contarle que había follado con su primo. Aunque eso ella ya lo sabía, no me dijo nada. Tampoco le conté a fondo, haciendo la historia mucho más sencilla de lo que era y diciéndole que solo había sido un polvo por el estrés. Dudaba que me hubiese creído, pero era una buena amiga, y entendió que me dolía hablar de ello. También había hablado con mis abuelos, por supuesto ellos

