—¿Dónde estoy? —pregunté apenas mis ojos se abrieron. Me senté sobresaltada en la cama, antes de que un agudo dolor de cabeza me hiciera gemir en voz alta. ¿Qué carajos? Sentía como si estuvieran golpeando mi cabeza continuamente con un bate de béisbol. Froté mi mano contra mis ojos y traté de orientarme, esto apesta seriamente. Nunca en mi vida volveré a tomar alguna bebida alcohólica. —Tranquila —murmuró Nikki. Ella estaba sentada a un lado de la cama, con una expresión de preocupación en sus ojos, pero, aun así, se veía jodidamente bien. Ethan estaba un poco más atrás, de pie con sus brazos cruzados sobre el pecho, mirando sin ninguna expresión. Se veía tranquilo, como si viera a las chicas despertarse de esta forma todos los días de su vida. Miré alrededor, tratando de orie

